Dakar 2006 | Sexta etapa

Los pilotos cruzaron por un campo minado

'El Muro' que separa Marruecos de Mauritania cuenta sólo con un estrecho paso y está rodeado de una zona repleta de minas antipersona

Arcarons: “En otros tiemposera una auténtica locura pasar por allí, pero lo hacíamos”
Manuel Franco
Redacción de AS
Actualizado a

Es una mole de tierra amasada con algunas piedras y encima hay una alambrada. Está lleno de militares y es la imagen de la guerra en el Dakar. Todos lo llaman el 'Muro', la estructura que separa la frontera entre Marruecos y Mauritania en el terreno que debería ser el Sahara Occidental.

La frontera entre estos dos países, cuyas relaciones no son precisamente buenas, está repleta de minas, recuerdo de la guerra que enfrentó al Frente Polisario y a Marruecos. Eran los tiempos posteriores a aquella Marcha Verde que organizó Hassan II para hacer marroquí un territorio lleno de minas de fosfatos que un día fue español y siempre de las tribus nómadas del Sahara. De un lado y de otro pusieron minas por todas partes. Ahora no se sabe donde están.

Sólo hay un paso estrecho para cruzar la frontera sin problemas. Ésa es la razón por la que los pilotos del Dakar tuvieron que salir desde Tan Tan de madrugada para llegar al Muro a tiempo e ir pasando uno a uno por la zona segura. Este año la zona está llena de militares, la organización incluso improvisó un pequeño bivouac y hasta Etienne Lavigne, el director general de la carrera, se encontraba allí, coordinando la organización del paso de la frontera.

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Pero no siempre fue así. Hace años los pilotos llegaban y no había nada, no sabían qué hacer y con un poco de suerte lograban pasar al otro lado con la tierra llena de esas malditas minas antipersona que hacen imposible la vida en esa zona del desierto. Hace cinco años, un portugués que pilotaba el coche de asistencia de su compatriota Elisabeth Jacinto, entonces piloto de motos, se desvió unos metros con la intención de parar el coche y hacer sus necesidades fisiológicas. Una mina explotó y le destrozó el pie izquierdo. Pudo ser peor.

Ayer los pilotos madrugaron, desayunaron cerca del Muro y pasaron a las ocho de la mañana. No hubo problema alguno más allá que el del propio cansancio, los nervios y la crueldad de comprobar hasta dónde llega el ser humano en tiempos de guerra. "El paso del muro es siempre muy pesado, casi más que la etapa", contaba Isidre Esteve. Jordi Arcarons, manager del Repsol KTM y antiguo piloto, cruzó el muro muchas veces: "Sientes que no deberían ser así las cosas, ahora está todo mejor, pero en otros tiempos era una auténtica locura pasar por allí, pero al final lo hacíamos". Así es esta carrera.

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