Raids | Lisboa-Dakar 2006

El Perfil: Un gallego que quiere cogerle el pulso al desierto

Xacob Agra, subcampeón de España de enduro, debuta en el Dakar con el equipo patrocinado por AS.

<b>PRIMERIZO. </b>Agra disputa su primer Dakar.
Manuel Franco
Redacción de AS
Actualizado a

Rodeado de tierra arcillosa y rocas en mitad del valle que da acceso a la cordillera del Atlas, Xacob Agra parecía protagonizar un reportaje de televisión. Así se sentía este gallego de 28 años cuando miró hacia el cielo africano y vio a los helicópteros grabando su carrera. Junto a él estaban Despres, De Gavardo y otros grandes de esta carrera única.

Agra debuta este año en el Dakar. Lo está haciendo bien, muy bien. Tanto que no le parece que sea cierto y, con ese acento de Porriño que tiene, explica que no, que no cree que ese sea su sitio, que vino aquí a aprender y con un proyecto a largo plazo. Aunque tampoco quiere hacerse ilusiones con los tres años que tiene con Yamaha España.

Muy gallego este Xacob, ni esto ni lo otro, pero en las pistas marroquíes no tiene ninguna duda. Se vio fuerte, con los mejores al lado y le dio a tope al gas de su Yamaha. Por un momento, Agra se imaginó con seis años montado en la pequeña moto Mecatecno que le regaló su padre, el mismo al que le da miedo el Dakar y que "debe estar ya sin uñas pensando en lo que hago por aquí", dice el piloto del equipo patrocinado por AS.

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Vestido de amarillo y con los diapasones en su mono habla despacio pero sin pensar lo que dice, y en sus ojos se le distingue esa timidez que poseen los que algún día pueden llegar alto y aún están en el inicio del largo camino.

Agra, subcampeón de España de enduro este año, es uno de los deportistas de un grupo de amigos aficionados que siguen éste, su primer Dakar, con la ilusión de ver a uno de los suyos en tierras inhóspitas, luchando contra los elementos. Y si es, como ayer, con buenos resultados, aún mejor. El gallego era octavo en la etapa y décimo en la general, y seguro que cuando su padre mire la clasificación en el periódico y le vea entre los diez primeros dará gracias al cielo, ése que Agra admira desde África pensando en la Mecatecno de su infancia que un día un gran aficionado a las motos, que le dio la vida, le regaló.

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