El matrimonio Roma de San Jordi a Dakar
Nani y su esposa, Rosa, buscan objetivos distintos, pero comparten su pasión por África y el motor

Saltó la valla que daba la entrada al parque cerrado en aquella competición de enduro. Una vez dentro, Nani Roma se acercó hasta una moto en la que se había fijado. La pilotaba una chica llamada Rosa Romero y que un día sería su mujer. El gigante catalán dejó una rosa roja encima de la moto. Era el día de San Jordi. Ahí la conquistó.
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Dicen que el mayor secreto para que un matrimonio funcione consiste en que hombre y mujer compartan pasiones. Sin embargo, quizá en este caso haya sido el único motivo de conflicto. Rosa, una de las mejores pilotos de España, llevaba varios años queriendo cumplir su gran deseo, pero su marido temía por ella en su camino a Dakar. El año pasado cuando los periodistas le preguntaban a Roma por su esposa, este catalán tan grande como su corazón dejaba su habitual cordialidad aparcada entre la arena. Nani es el primer y único piloto español que ha logrado ganar la carrera más dura del mundo. Lo consiguió en 2004, después de que varias veces esa mala suerte en la que no cree jugase con él y ganase la partida a él y a su moto. Afortunadamente para Joan, hace dos año la justicia se alió con él y ganó una carrera en la que llevaba muchos año siendo el mejor. El pasado año debutó en coches. Justo después de bajar del podio de Dakar se dirigió hacía donde estaba Dominique Serieys, el jefe del equipo Mitsubishi para pedirle un coche con el que poder competir. Gracias a su talento, a ser ganador y en moto y al apoyo de Repsol debutó en 2005 en cuatro ruedas. Fue sexto, pero incluso se permitió la grandeza de estar entre los mejores. Ahora regresa a su hogar de dunas con la intención de acabar en el podio del Lago Rosa entre los tres primeros. Y lo quiere hacer acompañado de su esposa, que tiene el objetivo de terminar la prueba.
Rosa agradece los consejos de Nani, quiere que cuando le pase con el coche le salude con dos pitidos de bocina y espera acabar en su primer Dakar con una Yamaha y la ayuda de la empresa KH-7 de Granollers. Rosa no ha podido entrenarse mucho, pero estos días Julia, de ocho años, y Abril, de dos, se quedarán con los abuelos, sus padres tienen un sueño por cumplir.
