Carlos Sainz presenta su candidatura al Dakar
El bicampeón del mundo de rallys se presentó ayer con el equipo Volkswagen en el circuito del Jarama con humildad ante el nuevo reto y respeto por las dunas, pero con la ilusión de acabar la prueba con los mejores

Ante la visión del lugar que resume un sueño, Carlos Sainz mira hacía el cielo. El campeón madrileño parece pensar en las veces que ha imaginado su llegada a Dakar. ¿Cómo se imagina su llegada al Lago Rosa señor Sainz? Y el mejor piloto español de la historia de nuestro automovilismo dice que se ve cansado. Pero después explica que espera llegar a la ciudad que da nombre a la carrera más dura del mundo y hacerlo con una sonrisa. Carlos Sainz, bicampeón del mundo de rallys, el hombre que más carreras del Mundial ha ganado, considerado el mejor de todos los tiempos en la especialidad de los tramos, viaja al mundo de la aventura, a lo desconocido, donde la dunas dejan coches quemados en el desierto y la hierba de camello desespera los nervios del más templado. Pero Sainz no teme su llegada a África. Sabe que el continente olvidado es un lugar mágico, donde se hacen amigos y está lo mejor y lo peor de este planeta. Y el Dakar es su carrera. La de África y algún día, seguro, la de Carlos Sainz.
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El madrileño llega con humildad, repite sin cesar que quiere aprender y que tiene el máximo de los respetos por las dunas, las que hacen navegar los coches. Eso es lo que dijo ayer en el circuito del Jarama de Madrid, donde se presentó de manera oficial el equipo Volskwagen para el próximo Dakar. En esta escuadra alemana de patrocinador austriaco que da alas, se han juntado grandes pilotos. Dos ganadores del Dakar, la alemana Jutta Kleinschmidt y el francés Bruno Saby, que además es el actual campeón del mundo de raids, el americano Mark Miller y el surafricano Giniel de Villiers. El madrileño, que lleva los colores de España y el escudo del Real Madrid en su casco, ha visto bastantes diferencias entre los rallys y el Dakar, al menos en los equipos. Kris Nissen, el jefe del equipo, se pasa el día diciendo al español que vaya tranquilo, que vaya despacito, que no corra, como si fuera una madre preocupada por un hijo que ha salido por la noche. Lo más probable es que el madrileño no le haga mucho caso al preparador danés.
Sainz es el único debutante en la carrera de todos ellos y se ha rodeado de un gran copiloto para esta aventura, Andreas Schulz. Este alemán de Múnich, con domicilio en Dubai, idolatra a Sainz desde que hace años fuese uno de sus mecánicos en el equipo Toyota del Mundial de rallys, después ganó dos veces el Dakar, en 2001 con Jutta y en 2003 con Masuoka. Será clave en la navegación y uno de los culpables si Sainz hace lo que se espera de su categoría, acabar la carrera y llegar al Lago Rosa con los mejores, cansado, pero con una sonrisa en la boca.
