Yo digo | Manuel Franco

Solo gana el que apuesta fuerte

Manuel Franco
Redacción de AS
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Cara desencajada, gesto de rabia y dolor. Momento único de lucha del hombre contra el fracaso. Isidre Esteve, Dakar, capital de un lejano país de contrastes y magia llamado Senegal. Quince de enero de 2005. El piloto español es cuarto en la general de la prueba más dura del mundo y necesita dos minutos y tres segundos para arrebatar al sudafricano Alfie Cox su trocito de gloria. Sólo queda una etapa. Ya se ha llegado al destino. La escena se produce en el parque cerrado del hotel Meridien de Dakar, el lugar de los sueños donde las sonrisas aparecen y los llantos por haber conseguido la quimera se multiplican entre los privados y los primeros. Todos han ganado, todos han llegado donde querían. Dakar les acoge con sol y fantasía y los titanes del desierto responden con sentimientos.

Pero Esteve ansia otro sitio entre los grandes. Se baja de su gigantesca KTM naranja, que ahora será azul, y se quita el casco. "Tengo que conseguirlo. Voy a ir a por todas, a por todas. O me voy al suelo o me subo al podio. Tengo que lograrlo como sea", grita con el alma este catalán de corazón noble y talento descomunal. La etapa tiene 31 kilómetros por las playas de Dakar. Todos quieren divertirse mientras la brisa del mar africano les viste la piel de alegría. Esteve se deja las entrañas en el intento. Es segundo solo detrás de un americano que sale muy por delante de él. La arena de la playa ya está movida. Se queda a 22 segundos del podio. "Lo he intentado amigo", dice el héroe. Ahora vuelve a arriesgar. Cambia de equipo para vencer. Sólo gana el que apuesta fuerte. Suerte amigo.

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