Sainz cumple veinticinco años en competición
Hoy hace un cuarto de siglo que el piloto madrileño debutó en el Rally Shalymar, en Madrid, junto al que ahora es su mánager, Juanjo Lacalle. Celebrará sus bodas de plata participando en el Dakar por primera vez

Tal día como hoy hace veinticinco años un joven llamado Carlos Sainz partía del Paseo de Camoens de Madrid en el Rally Shalymar, una de las pruebas más importantes de la época. A sus dieciocho años estaba alcanzando un sueño que perseguía desde niño. Ese chaval que hoy cumple sus bodas de plata en competición es ya todo un cuarentón que se acaba de retirar del Mundial de la especialidad como el mejor piloto de la historia, y que afronta también pleno de ilusión el reto de su primera aventura en el Dakar.
Aquel 6 de diciembre la Constitución cumplía dos añitos y los aficionados a los rallys lo celebraron con el Shalymar, una de las pruebas de más categoría del calendario nacional, y una de las múltiples que se disputaban en la región centro, y no como ahora, que casi no hay rallys en Madrid. Se salía del Parque del Oeste para afrontar los tramos de la Silla de Felipe II, Valdemaqueda, Hoyo-Cebreros, Arrebatacapas, Las Navas del Marqués, Las Lanchas, El Espinar, Hoyo de Manzanares, Colmenar-Guadalix, La Cabrera, El Berrueco, San Agustín-Colmenar, Navalafuente y El Vellón. En total, a la llegada al día siguiente en la Boite Gaucho, se habían cubierto 538 kilómetros, de los que 135 eran cronometrados. Entre el centenar de participantes pocos repararon en el R-5 TS número 78. Era el que poco antes le había regalado don Antonio a su hijo menor, Carlos, para que fuera al CEU a estudiar la carrera de Derecho. Pero él lo metió en el taller de unos amigos y, junto a su ya entonces inseparable Juanjo Lacalle, con el que compartiría el volante del coche, lo prepararon mínimamente con sus propias manitas y se plantaron en la salida sin casi haberlo estrenado, porque tenía poco más de cien kilómetros a sus espaldas.
Ya entonces Sainz mostró su interés por la técnica, y descubrió que otro coche de su clase llevaba piezas fuera del reglamento, y se puso hecho una furia, aunque Juanjo le tranquilizó. La carrera deportiva de Carlos comenzó con dificultades, ya que en el primer tramo, la Silla de Felipe II, había una placa de hielo en la que cayeron hasta siete coches, uno de ellos el del tramposillo, que perdía un montón de tiempo. "¿Lo ves?", le dijo Juanjo. "Ya le ha llegado el castigo".
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En la llegada de aquella discoteca de moda de la época el triunfador absoluto fue el Lancia Stratos de Jorge de Bagration, el heredero a la corona de Georgia, que por entonces era una de las grandes estrellas de los rallys nacionales. Pero más satisfacción que él tenía ese chaval que entonces iniciaba una carrera y que hoy cumple sus bodas de plata.
Pasados veintinco años, Carlos lo es todo en los rallys y el automovilismo en general. Es el piloto con más victorias (26) y podios (97) de la historia del Mundial, ha ganado dos títulos mundiales, cuatro subcampeonatos y cinco terceras plazas finales, es el piloto con más participaciones (196) y en definitiva, toda una leyenda de la especialidad, que fue elegido por los demás pilotos, copilotos y jefes de equipo el mejor de la historia en el Rally de Cataluña de 2004. ¡Qué se preparen en el Dakar, que les llega un hueso duro de roer! Felicidades por esta efeméride, campeón.
