Las buenas notas le llevaron a ser campeón
Vive donde nació, en Aviá, y su primera moto de competición fue una Honda CR que le regalaron por sus calificaciones en el colegio.
Con el rostro lleno de arena y sudor, rojo por el esfuerzo y roto de cansancio. Marc Coma llegaba así a la imaginaria línea de meta con las dunas escritas en su cara y la hierba de camello dibujada en su mente como una maldición. "Es muy duro, es muy duro, no se cómo he podido llegar", repetía exhausto. Ese día, a este catalán de sonrisa inmensa el viento le había borrado los labios, pero entre lamentos aún tuvo fuerzas para pensar en ellos. "No quiero ni imaginar cómo lo estarán pasando los privados, esa gente es admirable". Fue el día más difícil de una prueba muy complicada, el Dakar 2005, en el que Coma fue subcampeón.
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Pero para llegar a ese momento y después a desplegar su bondadosa sonrisa en el podio del Lago Rosa, Marc Coma ha tenido que trabajar y sufrir mucho. Ahora es campeón del mundo de rallys todo terreno. Coma llegó a este mundo de locos un día siete del mes de octubre de 1976 en la localidad barcelonesa de Aviá, el mismo sitio donde sigue viviendo este catalán que tiene una mujer llamada Queralt con la que se apuesta cenas de cuando en cuando.
Coma estaba destinado a ser piloto de motos. Su padre, Ricard, llegó a ser quinto en el campeonato de España de motocross y pronto el niño Marc empezó a dar vueltas con una Montesa Cota 348. Algún susto dio a su familia cuando se perdía por las montañas. Poco después tuvo su primera moto, una Puch Cobra que recuerda con el cariño que se tiene a las primeras cosas. Al niño se le veían maneras, pero lo confirmó cuando le compraron una Honda CR de 125cc. Con esa moto ya ganó sus primeros campeonatos y decidió que quería ser piloto profesional. La moto le llegó por sus buenas notas. Después el enduro, los campeonatos y los éxitos y en 2002 recibió el hechizo de África y no ha podido deshacerse de su magia. Ahora es el mejor piloto de raids español de la actualidad y en 2006 le espera el triunfo en la leyenda del Dakar.
