Fórmula 1 | GP de Alemania

Helicópteros para anticiparse a la lluvia

Las escuderías utilizan métodos variopintos para conocer el clima que hará en las carreras: desde radares a vuelos para detectar las tormentas

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El microclima de Hockenheim siempre ha creado problemas a las escuderías. El bosque en el que está enclavada la pista suele generar tormentas. En estas circunstancias, el equipo que sepa anticiparse mejor al momento en el que va a llover podrá lograr la victoria. La estrategia de paradas debe cambiarse para poner ruedas de agua. De ahí que los grandes equipos se gasten millonadas también en este apartado. Se utilizan métodos de lo más variopinto, desde radares meteorológicos, pasando por helicópteros o personal apostado fuera del trazado.

Ferrari, como siempre, es la escudería que más invierte en este apartado. En cada gran premio con dudas climáticas, fletan un par de helicópteros con personal de Meteo France que vuelan a distancias entre 20 y 50 kilómetros del circuito y les proporcionan un informe detallado de la evolución de las nubes. Así pueden determinar con precisión a qué hora lloverá en la pista. Algo más extendido se encuentra el uso de radares meteorológicos propios, que proporcionan un parte detallado cada hora, y se suele complementar con fotografías de satélite. Así lo explica Dave Stubbs, team mánager de Red Bull, anteriormente en Jaguar: "Nosotros hemos utilizado algún radar local en Silverstone, pero no disponemos todavía de un dispositivo propio. Es lo más útil, ya que te permite saber de dónde viene la lluvia, por dónde viene y lo fuerte que va a ser". Las escuderías más poderosas sí que lo tienen, adherido a una pequeña estación meteorológica encima de sus camiones

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Sin embargo, hay métodos más arcaicos que muchas veces son más efectivos. Como el de mandar a alguien de la escudería a vigilar las nubes, según cuenta Stubbs: "Le enviamos a varios kilómetros y sólo tiene que llamarnos. Sabiendo de qué dirección viene el temporal, este es uno de los más efectivos métodos".

Pero hay ocasiones en las que las previsiones se equivocan. Ese fue el caso de Silverstone 2004. En la primera tanda de calificación todos los pilotos menos dos hicieron un mal tiempo a propósito. Se trataba de salir antes a la sesión definitiva porque se esperaba lluvia en sus últimos minutos. Fueron Button y Sato, que se beneficiaron de la información recibida en BAR desde un helicóptero. Y en 2002 lograron en esa pista un cuarto y un quinto puesto porque planearon la carrera en función de la lluvia y adelantaron a sus rivales cuando pararon a cambiar ruedas. Mañana podemos vivir otro ejemplo de hombres y máquinas enfrentados al caos.

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