Mundial de Rallys | Rally de Italia

El Mundial se rinde ante la vuelta de Sainz

Loeb es líder y Carlos, quinto, pero opta al podio tras siete meses sin correr. El copiloto Nicky Grist refleja la admiración de todos: "Nadie esperaba una demostración así"

<b>TAN RÁPIDO COMO SOLÍA. </b>El piloto español está a 40 segundos del tercer puesto y puede remontar.
Pipo López
Redacción de AS
Actualizado a

Esta vez los aplausos y las ovaciones no son para Loeb, a pesar de que, de nuevo, domina con mano de hierro el Rally de Turquía y se aproxima a pasos agigantados hacia su cuarto triunfo consecutivo y quinto de la temporada. En Kemer es su compañero, el reenganchado Carlos Sainz, el que se está llevando todo el protagonismo y el cariño de la familia del Mundial.

Lleva siete meses inactivo, en los que sus rivales no han parado de efectuar ensayos y correr carreras. En ese tiempo él sólo ha rodado una mañana en enero con el Xsara, y otra la semana pasada. Pero casi no se ha notado, ya que desde el primer día el madrileño se ha inmiscuido en la lucha por el podio de una prueba que hace sólo un mes ni pensaba en ella. Un rally al que ni en la peor de sus pesadillas, hubiera imaginado volver.

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En la pista, y tras sufrir un traspiés en el primer tramo, en el que pinchó tres ruedas al estar el camino lleno de piedras lanzadas por sus doce antecesores, comenzó a marcar tiempos al nivel de los mejores. En el segundo empató con Solberg, en el tercero y quinto fue segundo y en el cuarto tercero. El noruego y Gronholm le llevaban pegado a su cogote.

Pero en los dos siguientes tramos, Sainz cometió un error en la elección de neumáticos. En el parque cerrado puso compuestos para barro porque empezaba a llover, pero al llegar arriba el tramo estaba seco y cedió un buen puñado de segundos. Pero da igual, porque sigue en esa pelea y todos, jefes de equipo, rivales y hasta el último mecánico, se han vuelto a echar las manos a la cabeza con su demostración de poderío, y le hacen la ola a su paso para demostrar su admiración. Nicky Grist, el que fuera copiloto de dos de sus más encarnizados rivales, Juha Kankkunen y Colin McRae, explicaba que "es increíble. Sólo ha necesitado unos kilómetros para volver a rodar en los tiempos del pasado. Es verdad que el coche es bueno y que el rally le gusta, pero después de tanto tiempo nadie esperaba una demostración tan rápida".

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