Albacete el modesto que se adelantó a los grandes
El trazado manchego que se inauguró antes que Montmeló y Cheste está a punto de cumplir quince años y ya ha visto ganar a Alonso o el Mundial de Superbikes. Se prepara para una reforma que le acerque a los mejores

En una ciudad castellana, en esa España republicana que soñaba con la paz y se temía la mayor de las desgracias, se echaban carreras de motos en trazados sin asfalto. Después de la Guerra Civil llegarían las Norton y las Velocette, cuando el país se vistió el traje de la normalidad hasta que en los cincuenta los sidecares emocionaban al público que llenaba los improvisados trazados urbanos. Esa afición sirvió para que un 14 de julio de 1990 naciera el circuito de Albacete. Y una mujer, Balba Camino, ganó su primera prueba.
Desde entonces, la única pista en Europa con iluminación total y permanente, ha visto como la historia del automovilismo español se hacía mayor y Fernando Alonso o Marc Gené vivían en este trazado su infancia en la competición. En 1992, la Fórmula 3000, la que hasta este año era la previa a la F-1, visitó Albacete, después el Open Fortuna by Nissan, ahora World Series, de 1998 a 2003. En cualquier caso, y a pesar de las extraordinarias figuras de coches que han pasado por el asfalto castellano, las únicas pruebas de carácter mundial que han tenido lugar en Albacete han sido de dos ruedas. El Mundial de Superbikes, con el podio de Dani Amatriaín en 1992, y el certamen internacional de Resistencia.
Una de las curiosidades del circuito es que antes de su inauguración tuvo que ser reasfaltado para la primera carrera de motos. Y es que la pista fue utilizada antes de tiempo y se produjeron algunos pliegues. En estos momentos tiene una merecida reputación sobre todo por la composición de su asfalto, la mejor fórmula para probar neumáticos. En 1996 se produjo el último reasfaltado de la pista.
Ahora, las carreras del Campeonato de Europa de camiones, el Mundial de Resistencia de motos y el Nacional de motociclismo son los grandes atractivos de un circuito que mira al futuro con entusiasmo, que espera la ayuda, que no llega, de su comunidad autónoma y tiene prevista una gran reforma para aumentar la recta de meta en casi mil metros y otra en 400 metros. Sería el primer paso para progresar. Y es que, en su día, Albacete se adelantó a Montmeló y Cheste y fueron los primeros en construir un circuito moderno después de Jerez.
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La seguridad vial presente
Hay quien sostiene que el futuro de los circuitos, y más de un trazado como el de Albacete, está orientado hacia la seguridad vial. En este trazado existe una pista permanente de deslizamiento que actualmente esta concedida a la escuela de conducción TAC. En esa pista, tal y como nos cuenta el director del circuito, Andrés Sánchez Marín, "se puede encontrar el usuario con todo tipo de curvas que después estarán presentes en la vida real, en la conducción de cada día". Además de la escuela, también lo utilizan diversas marcas para probar soluciones de seguridad como el ABS o el control de tracción. El trazado, que está fabricado con hormigón pulido, un compuesto especial, tiene una longitud de 1.200 metros con todo tipo de curvas y trazadas. Un auténtico lujo en el centro de España.
