Williams lanza el FW27 y se queda con Heidfeld
La escudería británica pretende batir a Ferrari con un coche preparado para alcanzar un récord de velocidad de 375 km/h. El alemán gana el puesto de segundo piloto al brasileño Antonio Pizzonia tras una tensa lucha

A las 10 y media de la mañana de ayer, Antonio Pizzonia aún no sabía qué iba a pasar con su futuro. Con un nudo en la garganta, el brasileño se presentó ante Frank Williams acompañado por Nick Heidfeld. Era la hora de la verdad. Después de 18 días y 7.500 kilómetros de duelo directo en las pistas, el elegido fue el piloto alemán. Un ángel caído desde que Kimi Raikkonen se cruzara en su camino en la escudería Sauber. Hasta ese momento, era el niño mimado de Mercedes. Suyo debía ser el puesto dejado por Mika Hakkinen, pero el rubio finlandés le arrebató el puesto. Nick se convirtió en un alma en pena, acabó en Jordan y ha tenido que pasar, a sus 27 años, una tortura de castings para hacerse con un puesto en Williams. Es su último tren. Su primera ocasión en un grande y la gran oportunidad perdida de Pizzonia que, posiblemente, nunca vuelva a competir sobre un Fórmula 1. Se queda de probador de la escudería británica.
Heidfeld acompañará al australiano Mark Webber al volante del Williams FW27, una criatura nacida del nuevo túnel de viento a escala natural de la escudería. Sólo Sauber y ellos pueden presumir de algo así. El resto hacen sus pruebas con piezas de la mitad de tamaño del original para ahorrar tiempo y costes. Se acabaron los experimentos con gaseosa. No hay morro de morsa como la temporada pasada ni doble quilla. Pese al ligero recorte de potencia, se espera que este coche sea capaz de alcanzar en Monza la velocidad de 375 km/h. La nueva aerodinámica frena en las curvas, pero no perjudica en las rectas y puede llevarles a batir los 369,9 km/h que marcó Pizzonia en el GP de Italia el año pasado.
Se trata de un monoplaza convencional en muchos aspectos, pero con varios detalles dignos de consideración, como la compacidad y brusco descenso de sus pontones laterales, o el alerón delantero a la moda (ver gráfico). "Este coche tiene la parte lateral más compacta que hayamos visto jamás", decía ayer el director técnico, Sam Michael. La potencia del motor descenderá levemente con respecto al pasado. "Aunque al final de la temporada tendremos más caballos que el año anterior. Las dimensiones y el peso sí que son equivalentes". Palabra de Mario Theissen, responsable de BMW, y máximo defensor de la incorporación de Heidfeld al equipo. No en vano, los dos son del mismo pueblo.
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Sin euforia. La duda estará en los pilotos. Ninguno de sus dos hombres es una estrella. De Webber se sabe de su rapidez en la vuelta de calificación y Nick ha llegado después del fallido fichaje de Jenson Button y porque era el único piloto decente sin contrato en vigor. Este invierno se la ha jugado en cada entrenamiento, ha escuchado a los ingenieros y ha borrado los informes negativos que habían llegado a la planta británica desde Jordan.
Lo que ayer no hubo ni por asomo en la presentación de Valencia fue euforia. Lo más atrevido que se dijo fue "Adiós a los límites", el lema de un vídeo promocional. Después del batacazo del año pasado en el que se perjuraron ir a por el título, sir Frank Williams lo único que quiere es esperar: "Es demasiado pronto para fijar objetivos. Nosotros intentaremos hacerlo lo mejor posible". La sombra roja es demasiado alargada.