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Sainz se estrenará en el desierto con la Baja

El madrileño ha confesado que quiere disputar alguna prueba antes del Dakar y la cita española del mes de julio será una magnífica oportunidad para iniciar su proyecto

<b>EL PRECEDENTE. </b>Carlos Sainz, al volante del Ford RS 200 durante la prólogo de la edición 1988 de la Baja.
Pipo López
Redacción de AS
Actualizado a

Una fecha para tener señalada en el calendario: 21 de julio de 2005. Ese día, con casi toda probabilidad, será cuando Carlos Sainz inicie su asalto a las carreras desérticas, su próximo desafío deportivo tras retirarse del Campeonato del Mundo de rallys. Y será en España, en la tradicional Baja, que en un ochenta por ciento de probabilidades se volverá a disputar sobre los caminos de Aragón. Queda, por tanto, medio año, pero en competición los proyectos no se deben improvisar y ese es el objetivo que se ha marcado el bicampeón de rallys.

Carlos lo confesaba en AS esta misma semana: "Está claro que si hago el Dakar será en condiciones, con todas las garantías posibles y corriendo alguna carrera previa como preparación. Para ello hay que empezar a trabajar lo antes posible". Y en esas está. Como ya adelantamos ayer, el madrileño ha estado negociando en Montecarlo con Mitsubishi y tanta premura se justifica en la necesidad de rodar el mayor número de kilómetros posibles antes del gran salto al Dakar.

La mejor de Europa.

Y qué mejor oportunidad para comenzar esta andadura, bien sea con ese Mitsubishi oficial, o bien con alguna de las otras marcas que le han tentado, especialmente Volkswagen, que la Baja España, la prueba de casa, que además es la más prestigiosa de cuantas se disputan en Europa en la especialidad de los rallys todoterreno y es puntuable para el Mundial de la especialidad.

La cita ha cambiado para este año de organizador, tras más de una década bajo las riendas de la Real Federación Española de Automovilismo. Su gestión corresponde ahora a la empresa especializada Octagón-Esedos y al Real Automóvil Club de España (RACE), que están negociando en estos momentos con las autoridades aragonesas la continuidad de la competición en su territorio. Todo está muy bien encaminado para que así suceda, aunque existen otras alternativas.

Y, desde luego, si finalmente se confirma el debut de Sainz en el desierto (todo apunta que así será) habrá un aliciente añadido para dar cobijo a una cita que, en cualquier caso, con o sin el madrileño, es todo un acontecimiento por sí mismo. Pero está claro que si allí se estrena en su nueva especialidad, las acciones de la prueba subirán muchos enteros. Y lo más normal es que así suceda.

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Carlos ya tuvo una experiencia en la Baja en la edición de 1988

La Baja no es una carrera extraña para Carlos Sainz. Ya la corrió en 1988, al volante del Ford RS200 con el que habitualmente competía en el Nacional de Rallys de Tierra, pero con Carmelo Ezpeleta, en la actualidad máximo responsable del Mundial de motociclismo, sentado a su derecha en vez de Luis Moya. Y, como es norma del bicampeón, dejó su impronta. Logró la segunda plaza en la prueba prólogo por detrás del mucho más competitivo Peugeot oficial de Ari Vatanen, aunque luego la fiabilidad mecánica le impidió hacer muchos kilómetros. Pero en lo poco que estuvo en carrera vivió momentos muy intensos, como el pique que le enfrentó a Michelle Mouton, también con un Peugeot oficial, durante algunos kilómetros. Ezpeleta lo narra con terror cada vez que lo recuerda, ya que Sainz estuvo echando carreras a un vehículo muy superior e incluso al llegar a un puente sobre un río casi acaban los dos en el agua.

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