Volvimos a ser segundos
Marc Coma se confirmó como el mejor español de la carrera con una segunda posición que ya lograron en motos Carlos Mas, Jordi Arcarons y Óscar Gallardo. Triunfos esperados de Peterhansel (coches) y Despres

Sus ojos se tiñeron de rosa cuando miró al mítico lago desde el podio del Dakar. Marc Coma había logrado el mayor de los éxitos, lo que se esperaba de él y en su interior vivió uno de esos momentos que nos hacen creer que existe la felicidad.
Con su segundo puesto, Coma se une a Carlos Más, el pionero de la moto roja; a su actual manager, Jordi Arcarons, que fue cuatro veces segundo y hasta la llegada de Nani Roma era el mejor español en el Dakar y al madrileño Óscar Gallardo, dos veces en el segundo escalón del podio.
Carlos Sotelo, aquel piloto de la Gilera 600cc, fue tercero en el Lago Rosa. Esa era la intención con la que partía ayer desde la especial Isidre Esteve. Parece que el ilerdense, tras el paso de Roma a los coches, estaba obligado a ganar en Dakar y quizá la presión se haya unido a una serie de problemas menores para evitarlo. Esteve anunció que iba a dejarse el alma en la arena de mar de la capital senegalesa. Y lo hizo. Fue segundo tras el estadounidense Walch, un piloto que partía con la ventaja de no tener las roderas del resto, pero se quedó a 22 segundos de la gloria, del podio de un lago al que las bacterias tiñen de un tono rojizo que el sol vuelve rosa. Finalmente Despres pudo cumplir la promesa que, junto al desaparecido Fabrizio Meoni, hizo cuando falleció Richard Sainct en Egipto: alzar su preciado trofeo al cielo con lágrimas en los ojos, pensando que esa estatua estaba dedicada a los dos campeones fallecidos. Al final ganó una moto azul...
La especial de coches fue el instante en que otro ganador del Dakar, el francés Bruno Saby, pudo reconciliarse con la gloria. El galo venció con Nani Roma, octavo, de nuevo como mejor Mitsubishi de la etapa. Peterhansel, conservador en exceso en estas últimas jornadas, sólo fue undécimo. A pesar de ello, el galo se ha hecho más leyenda tras su segundo Dakar en coches, de manera consecutiva y con casi media hora de diferencia sobre Luc Alphand, su compañero de equipo. De nuevo en el podio, la alemana Jutta Kleinschmidt.
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Al fin acabó el Dakar más duro, más polémico y más dramático de los últimos años, en el que dos héroes se dejaron para siempre el corazón en África, se suspendieron etapas y el sol únicamente brilló en España y Dakar. En el desierto no había estrellas y sólo las lágrimas de los amigos de 'El Carni' y Meoni brillaron en la tragedia.
Este Dakar comenzó siendo el mejor de la historia y ha terminado siendo el más intenso. La leyenda continúa cuando acaba la aventura.
