Eduardo Naval La sonrisa perenne

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Siempre con una sonrisa bajo su barba, Eduardo Naval, canario de 39 años cumplirá hoy el sueño de toda una vida, terminar el Dakar. Es uno de esos locos de la aventura que desde siempre habían querido participar en la prueba más dura del mundo. Lo había intentado seis veces, pero hasta este 16 de enero de 2005 no habrá conseguido terminar la prueba. La mayor parte de las veces se fue al suelo y todo se derrumbó, pero en esta ocasión todo es diferente para Naval. Ayer no lo había asumido aún y seguía con su sonrisa perenne, pero sin dar los saltos de alegría que ha prometido hoy en el Lago Rosa. Este hombre que une una cierta calidad como piloto a una extrema calidad como persona, sólo corre el Dakar. No le interesa el enduro, ni cualquier otro tipo de competición deportiva de motor en otra faceta que no sea la de aficionado.
Naval es constructor, tiene una pequeña empresa que realiza reformas y todo tipo de obras, lo que permite a este canario estar en la carrera más dura del universo. Es otro privado, otro loco más, otro aventurero, otro héroe español. Hoy, en el Lago Rosa sólo se verá en su cara esa sonrisa canaria debajo de su barba de Dakar.
