Raids | Dakar 2005

Una caída mató a Meoni

El motorista italiano, doble vencedor de la prueba africana en 2001 y 2002, partía ayer desde Atar a Kiffa segundo en la general, pero una crisis cardíaca irreversible en el kilómetro 184 de etapa acabó con su vida

<b>TODO FUE INÚTIL. </b>Las asistencias llegaron con presteza hasta el cuerpo caído de Meoni y lucharon por reanimarle durante 45 minutos, pero sin resultados. Fue trasladado hasta el helicóptero ya sin vida.
Manuel Franco
Redacción de AS
Actualizado a

Ettiene Lavigne apareció en Kiffa con el rostro de la muerte escrito en su cara y unas gafas de cristales negros que ocultaban sus húmedos y entristecidos ojos, hogar de lágrimas. El director general del Dakar pronunció las palabras que más se temían en el seno de la caravana desde que se anunciase por radio que Fabrizio Meoni había alzado su baliza: "Fabrizio ha muerto". Nunca olvidaré ese momento. "Lo amamos profundamente, es alguien que marcó mucho al Dakar. Era un tipo fabuloso, un gran actor y muy buen abogado. Estamos todos muy afectados por esta noticia", agregó Lavigne y la caravana del Dakar rompió a llorar. Absolutamente a todos nos pudo la emoción.

Éste debía ser el último encuentro con la prueba dakariana de un italiano de 47 años, "el último de verdad" solía decir, porque él no iba a correr en coches ni nada de eso. Y la desgracia ha querido que así sea...

Meoni era el segundo clasificado en la general, era un doble vencedor del Dakar (2001 y 2002), era un extraordinario deportista pero, sobre todo, era un caballero italiano, un hombre del renacimiento llegado a nuestro tiempo para hacer vibrar a los demás. Abogado, actor y piloto de motos. Ese era Meoni.

En el kilómetro 184 de carrera de la undécima etapa de su Dakar decimotercero, maldito número, le esperaba la muerte a Meoni. El piloto se cayó de su KTM a las 10:15 horas y activó su baliza. A las 10:36 llegaron los médicos de la carrera en helicóptero y durante 45 minutos intentaron reanimar el corazón del italiano. Pero ya se había parado. Parada cardiorrespiratoria. No hubo forma de devolverle la vida y a las 11:11 horas falleció. Posteriormente su cuerpo fue trasladado a Atar, salida de la etapa de ayer y poco después hasta Nouakchott, la capital de Mauritania, desde donde será repatriado a Italia.

El desierto había matado a Meoni a escasos kilómetros del CP1 y volvió a traer la tristeza al raid, cuando aún no se había ido por la reciente muerte del español José Manuel Pérez, fallecido el lunes a la media hora de ingresar en un hospital de Elche.

Se pueden decir muchas cosas sobre el piloto Fabrizio Meoni, doble vencedor de la carrera más dura del mundo, pero todos en esta competición cuando recuerden a Meoni lo harán como una gran persona, un italiano en el sentido más tradicional de la palabra. Uno de esos italianos auténticos, de raza, hablador y amigo, de esos que no pueden estar quietos y aman a los españoles, uno de esos latinos de verdad con la aventura metida en su alma.

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Posiblemente haya muerto el mejor piloto de la presente edición de la prueba. En estos momentos, Despres o Coma probablemente fuesen más rápidos que él, pero Meoni era todo un maestro en la navegación y poseía esa calidad extraordinaria que sólo la experiencia puede ofrecer con el paso del tiempo.

Este año había ganado una etapa y fue líder durante varias jornadas. Quería despedirse con una victoria, por eso volvió en 2005. La etapa de ayer se había acortado por las condiciones meteorológicas, pero el lugar donde el transalpino debía morir estaba en el recorrido. Maktub, se suele decir en el desierto: está escrito. A Meoni se le ha roto el corazón en mitad de África, pero siempre sabremos que este italiano ganó muchas veces a la carrera y en dos ocasiones fue el mejor, el rey del desierto.

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