Isidre Esteve descubre la armadura del caballero
Al peso del piloto hay que sumarle los más de once kilos del equipamiento que le protege: desde los 18 gramos de los tapones para los oídos a los tres kilos de las botas

Abrigo o confort, seguridad o comodidad? He aquí algunas de las preguntas que habitualmente se pueden plantear los pilotos del raid más famoso del mundo. Para Isidre Esteve la respuesta a todos estos planteamientos coincide con la de la mayoría de sus rivales: comodidad y confort, pero con grandes dosis de seguridad. Una caída, sin las protecciones necesarias y sin llevar el equipamiento correctamente colocado, puede acabar en un instante con la actuación de un piloto en el Dakar y ponerlo directamente en el camino de regreso a casa.
El piloto suele seguir una liturgia cada vez que se viste para subirse a su moto. Ésta comienza con la ropa interior, un 'culotte' con pocas costuras interiores que evitará las rozaduras en las etapas de más de 600 kilómetros. A este elemento se le suman unos buenos calcetines gruesos y largos y una camiseta aislante de manga larga que mantiene las costuras por fuera para evitar también las rozaduras.
Encima de esta primera camiseta le sigue una segunda de resguardo de la primera y sobre la que se acoplará toda la estructura de protecciones superiores realizadas en un plástico especial tratado, muy resistente a las caídas. Las dos rodillas también van protegidas por unas estructuras de plástico y carbono que ofrecen resistencia en caso de caída.
Una vez completamente vestido por dentro, llega el momento en que los colores toman protagonismo. Primero, una camiseta de manga larga por encima de las protecciones superiores con los colores Repsol. Después, los pantalones de montar en moto, de kevlar y nylon acompañados por tiras elásticas para facilitar su adaptación a las piernas del piloto. Ambos elementos se complementan con la chaqueta superior, con infinidad de bolsillos, cierres y cremalleras para abrir pequeñas entradas de aire que ventilarán el torso del piloto en las cálidas jornadas por el desierto.
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Ya uniformado, llega el turno de las botas y el resto de complementos. Las botas, el elemento más pesado del conjunto con sus más de tres kilos, deben ofrecer seguridad, confort y al mismo tiempo tacto al piloto para poder realizar las operaciones de frenado y cambio de marchas sabiendo lo que hace. Es un elemento clave de la vestimenta, ya que una pequeña herida en un pie puede acabar convirtiéndose en un tormento para el piloto.
La gorra, el pañuelo para el cuello, el casco, las gafas, los guantes y el 'camelbak' -pequeña mochila con depósito de dos litros de agua-, completan el equipamiento del piloto. En total, son 11,603 kilos lo que pesa el conjunto de complementos.