Salvador Serviá vuelve al desierto a los 60 años
El catalán competirá en la prueba africana por decimoquinta ocasión acompañado por Enrique Palacios, también sexagenario y que afronta su duodécima participación. Su objetivo es ser los mejores privados

Curioso equipo el que presenta BMW Motor Cadí para el próximo Rally Telefónica-Dakar. Dos sexagenarios, Salvador Serviá y Enrique Palacios, afrontarán la dura prueba africana con el objetivo de ser los primeros privados en automóviles y finalizar entre los diez primeros. ¿Una utopía? Pues más bien no, al menos considerando el palmarés que adorna la trayectoria deportiva de estos dos veteranos.
Salvador Serviá, que entre 2000 y 2004 fue senador por Convergencia i Unió, ha sido una leyenda en los rallys españoles, con dos títulos nacionales e importantes resultados en pruebas internacionales. Ha competido nada menos que en catorce ediciones de la gran prueba desértica, siendo un quinto puesto con Citroën su mejor resultado en 1996, y tan sólo ha tenido tres abandonos. Además, es el padre de Oriol, el único español que ha corrido y brillado en la Fórmula Indy estadounidense.
Enrique Palacios, que a los 63 años ejercerá en esta ocasión como copiloto, es un importante empresario catalán, propietario del concesionario de la marca BMW de Manresa (Barcelona), Motor Cadí, desde el que ha creado esta escudería con la que se desfoga en su afición favorita, las carreras, perdiendo mucho más dinero que el que sus contados patrocinadores le permiten recuperar. Ha disputado también en once ocasiones el Dakar, en el que llegó a ser undécimo con un Nissan, y del que sólo en cuatro de ellas se ha retirado.
25 participaciones.
Entre las edades de ambos suman más de 120 años y un total de 25 participaciones en el Dakar. Para esta nueva incursión conjunta utilizarán el BMW X5 con el que Carlos Solé se ha proclamado campeón de España de todoterreno esta misma temporada, un vehículo desarrollado y preparado íntegramente en las instalaciones del equipo español. Utiliza un motor de más de tres litros de cubicaje y 280 CV de potencia. Un coche competitivo dentro de los no oficiales, pero sobre todo muy fiable, lo que debe permitir a sus ocupantes alcanzar el primer gran objetivo que se plantean todos los participantes en el Dakar: llegar a la meta del Lago Rosa en la capital senegalesa.
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Palacios explicó durante la presentación de su proyecto el ánimo que les empuja en esta aventura: "No encontré ningún patrocinador, pero saliendo de Barcelona no podía dejar escapar la oportunidad. Además, desde que comencé este proyecto siempre quise contar con Salvador como piloto, aunque estoy satisfecho de lo que hicimos con Ramón Vila y Jordi Arcarons en ocasiones anteriores".
La duda estriba en saber qué sucederá cuando el coche se quede encallado en las dunas y haya que echar mano de la preparación física para salvar el escollo. Experiencia, desde luego, no les faltará porque conocen como pocos todos los secretos del desierto. Tampoco flaquearán en los esfuerzos, su forma física parece excelente, mientras que a ilusión y ganas pocos les ganarán, parecen dos chavales que toman la salida por primera vez. El premio a la veteranía ya lo han ganado, pero ellos quieren mucho más...
