100.000 personas abren la fiesta de Sainz
Llenazo de espectadores en las carreteras de La Alcarria para ver el triunfo de Dani Sordo, el nuevo protegido del bicampeón madrileño, que hoy recibirá un homenaje multitudinario a su carrera en la capital de España

No ha comenzado mal el fin de semana del homenaje a Carlos Sainz. Ayer, en la víspera, su protegido, Daniel Sordo, ganó en el Rally de Madrid La Alcarria ante cerca de cien mil espectadores. Si en la montaña, a temperaturas cercanas al bajo cero, había tanta gente, hoy la organización prevé que se pueda llegar al medio millón en el eje Neptuno-Cibeles-Puerta de Alcalá. Ayer, a los fans madrileños de esta especialidad no les importó desplazarse más de ochenta kilómetros para seguir la prueba del Nacional.
Sordo se está ganando a pulso el apadrinamiento de Sainz. Fue segundo en grupo N en el Tour de Córcega, ganó los primeros tramos de un Citroën C2 en el Mundial en Cataluña y ha cerrado la temporada nacional de forma triunfal, ganando las dos últimas citas de Málaga, y la de ayer de Madrid y La Alcarria.
"El chaval sorprende por su forma de trabajar", aseguraba Julián Piedrafita, preparador del coche oficial de la marca de los galones, que antes ha trabajado con muchos campeones, como Chus Puras. "No se deja influir por lo que ocurre a su alrededor, y siempre está pendiente del rally. Pero lo mejor es que no para de absorber y aprender. Es muy inquieto, y siempre está preguntando".
Sordo se merece una oportunidad, ya que a sus veintiún años se presenta como una de las más prometedoras figuras del panorama mundial. Si Sainz ha puesto el ojo en él, por algo será, y ahora sólo falta que alguien le de un empujoncito ¿Quizás Citroén España, ahora que se quedan sin el bicampeón madrileño? Con Sordo y Piedrafita lograr el título júnior no es ninguna utopía.
El caso es que en los tramos alcarreños dio una nueva lección. Sobre unas especiales de vértigo, con hielo a primera hora de la mañana y promedios de velocidad cercanos a los ciento cuarenta kilómetros por hora y muchos kilómetros de no levantar en sexta velocidad a casi doscientos, nadie le ha visto el pelo. "He conducido como en el kárting, muy fino", decía el cántabro. Y sólo tiene 21 años. Es el que tiene más tiempo por delante para convertirse en un campeón.
El caso es que el resto de sus adversarios no ha tenido su día. Los Peugeot, ya campeones de marcas, porque su relación de cambio no superaba los 170 (la del C2 llegaba a los 195) y además Joan Vinyes hacía un trompo y Enrique García Ojeda pinchaba. El andorrano era segundo y el cántabro se quedaba a dos segundos del tercer escalón del podio, que al final era para el Fiat de Sergio Vallejo, muy brillante en ésta última cita del año.
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También ha estado brillante el Mitsubishi de Manuel Rueda, peleando durante toda la mañana en las posiciones de podio, hasta que una pérdida de aceite de transmisión daba al traste con su actuación. El que no ha conseguido meterse en el rally ha sido el campeón, Berti Hevia, que no se encontraba a gusto con los reglajes del autoblocante de su Clio y afirmaba: "Yo ya he cumplido, así que no voy a arriesgar innecesariamente. Además, el accidente de Málaga aún perdura en mi mente".
El triunfo en grupo N fue para el también cántabro Miguel Martínez Conde, mientras que en el Trofeo Citroën C2 el triunfo era para Alberto Monarri, aunque el título iba a manos de Luis Carballido. El gran perdedor era Dani Balasch, que llegaba líder a la cita y no ha sido capaz de conseguir un título que debería haber sido suyo si no falla.
