Un Xsara valorado en un millón de euros
AS viajó hasta Francia para probar el Citroën que ha conducido el madrileño en los dos últimos años y que ahora es utilizado como coche de pruebas de la marca campeona

Cinco y media de la mañana. Suena el despertador y pongo rumbo al aeropuerto de Torrejón. Al llegar a la garita de seguridad me preguntan dónde voy. Contesto sin pestañear: "A Francia, a probar el coche de Carlos Sainz". "Pase, pase", me responde el incrédulo guardia.
Al llegar a la terminal, un batallón de aviones privados me contemplan. Monto en uno de ellos, y nos dirigimos a Carcassonne. De allí, en furgoneta, nos trasladamos a Chateau de Lastours, un castillo cercano a Perpignan, en cuyos terrenos se ubican viñas y todo tipo de instalaciones para el deporte. Una de ellas es el circuito de conducción de Stephane Sarrazin, ex piloto de Fórmula 1 que acabó cuarto en el Rally de Cataluña. Allí me encuentro con un flamante Citroën Xsara WRC, el coche con el que el madrileño ha logrado los últimos éxitos de su carrera deportiva en el Mundial de rallys.
Concretamente, se trata del que pilotó Sebastien Loeb en el Rally de Sanremo de 2001, con el que se lanzó a la fama tras acabar segundo, el que usó Chus Puras en Alemania y Sanremo de 2002, y el que pilotó Carlos en Suecia, Grecia y Australia en 2003, que pasó a coche de pruebas. Total: un millón de euros.
Y, ahí me tienen. Tras las pertinentes explicaciones le doy a un botón y aquello empieza a rugir. La primera y la marcha atrás se introducen con una palanca manual y con embrague, pero luego todo se hace desde la pestaña situada en el lado derecho del volante, con sólo rozarla, y sin pisar el embrague. Un display situado al frente indica la marcha en la que se rueda y unas luces verdes y rojas indican si se va en el régimen correcto.
Primera, segunda, tercera, curva a derechas con contracurva a izquierdas, el coche comienza a ponerse de lado, pero con un ligero contravolante se controla... Cada vuelta que pasa te envalentonas más, pero, por suerte, a la quinta te indican que tienes que parar, justo antes de que hagas alguna gracia. "Guy Frequelin, que no ha podido venir, os pide que por favor no dañéis el coche, la semana que viene hay que usarlo en unos ensayos". Yo lo devolví sano y salvo. Cuando hoy vuelva a sonar el mismo despertador, pero no a esa hora, correré al quiosco para comprobar que no ha sido un bello sueño, sino una experiencia única y apasionante.
MOTOR
Base: XU7JP4 de serie Citroën.
Disposición: Transversal.
Número de cilindros: 4 en línea.
Cilindrada: 1.998cc
Potencia: 315 CV a 5.500 rpm.
Alimentación: Inyección con turbo.
FRENOS
Delanteros: Discos ventilados
Traseros: Discos ventilados
SUSPENSIONES
Delantera: MacPherson
Trasera: MacPherson
Amortiguadores: Extrem Tech.
DIMENSIONES
Longitud: 4.167 mm.
Anchura: 1.770 mm.
Distancia entre ejes: 2.555 mm.
Peso: 1.230 kg.
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El elevado coste de los actuales 'World Rally Car' procede de sus sofisticados sistemas electrónicos. Sin ellos, el mismo vehículo probado ayer por AS costaría un tercio. ¿Por qué? Pues por una sencilla ecuación. Cuando el grupo PSA, que engloba a Citroën y Peugeot, entró en el Mundial, los vehículos del resto de marcas montaban una centralita electrónica de 18.000 euros. Ellos decidieron usar la del equipo Ferrari de la temporada anterior, cuyo precio tenía un cero más...Es decir, que Subaru y Ford usaban centralitas de tres millones de antiguas pesetas, y ellos cambiaron a una de treinta. Pero, además del coste del cerebro del Xsara, luego hay que sumar las horas de trabajo en el ordenador, creando programas para el motor, el cambio... Se calcula que un día de test de un equipo mundialista cuesta del orden de 60.000 euros... y en Citroën este año han estado rodando cien días.
