Sainz se perderá la carrera de su despedida
El madrileño se salió y chocó ayer contra un árbol en los reconocimientos. Fue trasladado al hospital y una lesión en las vértebras cervicales le impedirá participar en su última carrera del Campeonato del Mundo

Carlos Sainz será baja en el que debería ser su último rally mundialista. El madrileño sufrió ayer un accidente contra un árbol mientras efectuaba el reconocimiento de los tramos de Australia, y su estado le ha impedido participar en la prueba de las antípodas.
Sainz y Marc Martí transitaban por el tramo de Stirling Long, en el área de Harvey, la tercera especial de la cita australiana. Circulaban sobre los 80 km/h máximos que les permite el reglamento, cuando su coche de reconocimientos salió despedido contra un árbol. El piso, lleno de bolitas rojizas que hacen deslizar mucho a los coches y los neumáticos de serie que montaban, se convirtieron en un peligroso cóctel que se alió para favorecer el accidente.
La brusca deceleración desde esa velocidad dejó bastante dolorido a Sainz, sobre todo en el cuello, la zona donde más sintió el impacto. El madrileño fue evacuado con un collarín en ambulancia hasta un centro hospitalario cercano, donde le realizaron diferentes radiografías y escáneres en busca de lesiones. Las pruebas detectaron que un disco cervical estaba dañado y los médicos no sabían bien si se trata de una lesión anterior o está producida por el accidente que han sufrido: Existe también la posibilidad de que la lesión sea antigua y no debida al golpe de hoy, pero eso no se sabrá hasta que un especialista me haga otro examen por la mañana, decía ayer el madrileño.
Partiendo de esa posibilidad, los facultativos decidieron que no podía continuar con los reconocimientos, lo que le impide tomar parte en la que iba a ser su última carrera en el Campeonato del Mundo. Con su habitual pundonor, Sainz intentó alinearse en la competición hasta la madrugada de ayer en España, pero finalmente los fuertes dolores lo hicieron imposible. Además, existía el riesgo de aumentar la gravedad de la lesión en caso de un nuevo impacto.
El propio bicampeón ya avisaba el pasado fin de semana de los peligros de este rally, especialmente de los árboles: Es una prueba en la que hay que sentirse mucho más seguro que en ningún otro lugar. Las especiales son rápidas, estrechas y los árboles están muy cerca. Hay que estar concentrado al 120 por ciento.
En los dieciocho años que lleva compitiendo en el Mundial, hasta ayer tan sólo había sido baja en una prueba, el Rally de Nueva Zelanda de 1995, por culpa de una grave lesión de hombro sufrida mientras practicaba ciclismo de montaña. En otras ocasiones ha corrido con collarín (Sanremo de 1990) e incluso ha superado sobre la marcha una fuerte deshidratación (en el Rally de Turquía, este mismo año).
Desde que terminó el Rally de Cataluña, el piloto se había cansado de repetir que llegaba a su última participación pleno de moral y con más ganas que nunca de realizar un buen papel. El infortunio ha querido que no sea así y el madrileño tendrá una despedida amarga del Campeonato del Mundo.
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La deceleración fue brutal, ya que pasamos de 80 km/h a cero en un instante. Tenía un dolor en el cuello, por lo que me llevaron al hospital para hacerme un examen exhaustivo en el que detectaron un disco cervical ligeramente dañado, justo en la zona en la que siento las molestias. El médico me ha prohibido pilotar hasta determinar el alcance real de la lesión, así que no podré correr en estas condiciones. Me hacía muchísima ilusión poder disputar esta última prueba del Mundial, pero los médicos tenían la última palabra y ha sido imposible. Es una pena despedirme así.
