Histórico podio de Oriol Serviá en la Champ Car
Acabó tercero en Laguna Seca

El español Oriol Serviá conquistó un histórico podio gracias a su tercera posición en la undécima carrera de la Champ Car World Series, el Gran Premio de Monterey, disputada en el circuito de Laguna Seca. El catalán remontó nueve plazas respecto a la que ocupó en la parrilla de salida e igualó el mejor resultado de su equipo, el Dale Coyne Racing (en 1996, Roberto Moreno fue tercero en el oval de Michigan), que vive su mejor temporada en el que es su vigésimo año de presencia en la Champ Car.
Saliendo desde la duodécima posición, Serviá realizó un espectacular inicio que le hizo ganar seis plazas en apenas seis vueltas, gracias también a los errores de Alex Tagliani (Rocketsports), Michel Jourdain jr (Rusport), Rodolfo Lavin (Forsythe) y Sébastien Bourdais (Newman-Haas), y superando en la pista a Mario Domínguez (Herdez) y Jimmy Vasser (PKV). Posteriormente fueron cayendo Ryan Hunter-Reay (Herdez), Paul Tracy (Forsythe) y Michel Jourdain, para ascender a un podio que le permite situarse noveno en la clasificación general, a cuatro puntos de la séptima plaza.
El canadiense Patrick Carpentier (Forsythe) fue el vencedor, superando al brasileño Bruno Junqueira, segundo, que ha reducido a 24 puntos la diferencia con el francés Sébastien Bourdais, líder de la general y octavo en Laguna Seca. La próxima carrera, antepenúltima del campeonato, se disputará el 25 de septiembre en el oval de Las Vegas y será nocturna.
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"Parece un milagro dado los modestos medios del equipo"
Serviá se mostró muy satisfecho con su tercer puesto, ya que confirma así las expectativas que se habían creado tras sus buenos resultados en las anteriores pruebas. Hace un par de carreras que dije que podíamos empezar a soñar con un podio y lo hemos logrado. Parece todo un milagro si consideramos los modestos medios con los que cuenta el equipo (Dale Coyne Racing), pero también demuestra que hemos trabajado mucho y bien, y que aquella afirmación mía no era cara a la galería y que tenía base, aseguró Serviá, muy féliz. El catalán, a sus 27 años, no pierde la esperanza de dar el salto algún día a la Fórmula 1.