Motociclismo | GP de Portugal

Sete Gibernau debería ir empatado con Rossi

Su equipo no frenó a su compañero Edwards y tampoco reclamó contra el italiano en Francia, lo que unido a las caídas del español en Brasil y Alemania le han hecho perder unos puntos que podrían ser muy valiosos

<b>LUCHA CERRADA. </b>Sete Gibernau (en primer plano) y Valentino Rossi mantienen una emocionante  pugna por el título mundial de MotoGP.
Mela Chércoles
Redacción de ASEnviado especial de AS a los GGPP de MotoGP
Mela Chércoles nació en Madrid en 1975 y accedió a AS en 1996. Es enviado especial a los GGPP de Motociclismo desde 1999. Colaborador de la SER. Licenciado en Periodismo por el CEES, en la actualidad UEM. También ha cubierto el Dakar en 2004, la información del Real Madrid y la Selección Española de fútbol.
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La victoria de Sete Gibernau en Brno sirvió, entre otras cosas, para pactar una tregua no escrita entre el piloto y su director de equipo, Fausto Gresini. Aquel domingo checo por la tarde, el capo italiano le hacía carantoñas al español consciente de que, si él hubiese actuado correctamente, los 17 puntos de ventaja que Valentino Rossi le lleva a Gibernau ahora estarían reducidos a cero. Sete fue receptivo a esos mimos y ambos saldaron cuentas en una improvisada reunión de tres cuartos de hora.

La buena sintonía que siempre ha habido en la escudería Honda-Gresini se había esfumado en las últimas semanas como consecuencia de lo sucedido en el GP de Inglaterra antes del parón veraniego. Allí ganó Rossi y el compañero de escudería de Gibernau, Colin Edwards, entró segundo por delante del que debería ser su jefe de filas.

No hubo órdenes de equipo desde el box. Gresini no pidió al estadounidense que dejara pasar al español y éste sumó cuatro puntos menos de los que podía haber conseguido. El propio Edwards le reconoció a Sete que estuvo muy pendiente las últimas vueltas de su pizarra para ver si le indicaban que se dejara adelantar. A él le sorprendió que no lo hicieran... Al respecto, el propio Gresini adelantó ayer que a partir de ahora sí que habrá órdenes en su equipo.

Esta fue la gota que colmó el vaso, pero antes ya había agua en el recipiente. En el GP de Francia, disputado en mayo, Gresini le había regalado 13 puntos a Rossi. Con la parrilla de MotoGP ya formada en la recta de salida, todos los pilotos arrancaron para dar la vuelta de reconocimiento menos uno: Valentino Rossi. El Doctor vio impotente como se calaba su Yamaha y sólo pudo ponerla en marcha tras la intervención de cuatro mecánicos y un miembro del IRTA (la asociación de equipos). Ese número de ayudantes en la parrilla excedía el que permite el reglamento.

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El italiano debería haber salido a la carrera desde el pit lane, algo que no sucedió, así que una justificada reclamación oficial del equipo Gresini a la dirección de carrera habría supuesto la exclusión automática de Rossi, con la pérdida de los 13 puntos del cuarto puesto.

El piloto catalán y su grupo de confianza dentro del equipo han tenido siempre presentes en su cabeza estos dos fallos, así como los cincuentas puntos desperdiciados por el piloto con las caídas de Brasil y Alemania. En el circuito de Estoril, donde este fin de semana toca gran premio, la reconciliación parece absoluta, conscientes todas las partes de que esos 17 puntos ya nunca volverán, pero también de que la diferencia que le lleva Rossi es recuperable aún con 150 en juego.

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