Bronca en Renault por las órdenes de equipo
A Alonso no le dejaron pasar a Trulli, que insinúa que hay boicot

Bajan aguas turbias en el equipo Renault F1. Pese a que el abandono de los dos BAR Honda les salvó el subcampeonato de marcas, a nadie se le escapa que el hecho de que ninguno de los dos coches puntuara después de salir primero y tercero fue un auténtico fracaso. En el caso de Fernando Alonso, de fiabilidad. Y en el de Trulli, de puesta a punto del monoplaza y pilotaje. Aunque Jarno ve en todo ello una mano negra. Todo tiene su origen en las emocionantes primeras vueltas, y la petición de Alonso de que le dejaran pasar al italiano, un auténtico tapón en la pista.
Según el ovetense, no me dejaron adelantarle y entonces Raikkonen nos acortó distancias. Quién sabe lo que hubiera pasado, pero con Fernando delante habrían podido distanciar al ganador final del Gran Premio de Bélgica a cinco o seis segundos. Esto es algo muy habitual en la F-1. Coulthard dejó pasar sin problemas a Raikkonen y le proporcionó incluso un espectacular rebufo antes de Les Combes. Y Montoya aflojó el pie del acelerador ante su compañero Pizzonia cuando tuvo problemas tras el toque con el Renault número siete del italiano. Para que un equipo sea grande el más rápido siempre debe tener las de ganar. A Fernando, este fin de semana no sólo le cargaron con nueve kilos más de combustible en calificación (un déficit con Trulli de medio segundo por vuelta), sino que además frenaron una posible cabalgada de Alonso antes de que su motor se rompiera.
Negativa. Pero la versión de su compañero de equipo es completamente distinta. Desde su entorno se afirma que Pat Symonds le pidió que dejara pasar al español al término de la primera vuelta. Y que Jarno se negó en redondo. Después, tras el primer repostaje, el transalpino se encontró con que el R24 tenía problemas de estabilidad, que le hacían perder tiempo con la cabeza vuelta a vuelta. Tras la carrera, en la que terminó noveno, Trulli, con un enfado monumental, no quiso hablar con las televisiones, pero sí que acusó al equipo veladamente de haber tocado a propósito el coche: Es incomprensible. Desde la salida llevaba el coche más competitivo del año, pero después del primer repostaje cambió todo. En algunos puntos, como Blanchimont, llegaba a pasar veinte kilómetros hora más lento y con esa diferencia no se le puede echar la culpa sólo a los neumáticos. En fin, que piensa que le castigaron por no obedecer las órdenes de la escudería. No habla de que iba demasiado cargado aerodinámicamente y eso le perjudicaba en el tercer sector. Ni tampoco de su fragilidad mental, puesta de manifiesto en las últimas carreras.
Flavio Briatore, el director general de la escudería francesa, desmiente que haya pasado nada raro: Creo a Trulli, pero el coche no se modificó en toda la carrera. Sólo se cambiaron los neumáticos y la telemetría no detecta nada anormal en el monoplaza. A lo que el italiano responde: No sé lo que dicen los datos, pero yo he ido siempre al 100%. El problema deben resolverlo otras personas. Confirmado ya su fichaje por Toyota para la próxima temporada, si Renault no andase jugándose el subcampeonato de marcas, Jarno Trulli ya habría sido despedido.
Alonso: "Son roturas muy inoportunas"
Fernando Alonso está preocupado por la avería del pasado domingo, después de sólo doce vueltas. Algo que sólo le había pasado en Silverstone, donde se le rompió el motor en entrenamientos: Ha roto Jarno en Hungría y yo aquí. Dos averías que no tenían que haberse producido en el momento del campeonato en el que estamos, luchando por terminar segundos en el Mundial de constructores. Supongo que el equipo hará todo lo posible por mejorar.
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El año pasado hubo seis averías al final
Dos roturas de motor consecutivas invitan a la preocupación en Renault. Empezó muy bien el año (siete grandes premios sin averías), pero parece perder fuelle. Ya ocurrió en 2003, con seis roturas en las siete últimas carreras. Los entrenos que hoy se inician en Monza pueden ser muy útiles para ensayar la nueva especificación del propulsor. Briatore ya ha dado un ultimátum: No se pueden repetir más averías. El resultado del domingo fue muy decepcionante.