Fernando Alonso fue el primero de los mortales
El asturiano acabó tercero en Hungría tras otra gran arrancada

Mirando a su familia desde lo alto del podio, Fernando Alonso celebró como una victoria el cuarto cajón de la temporada. Acababa de ganar la carrera de los equipos Michelin, la de los mortales. Ninguno de sus rivales pudo verle y él fue el único que puso mínimamente en aprietos al implacable rodillo rojo. Con un zig-zag de salida excepcional (por el único hueco posible que le dejó Sato), pasó a los dos BAR y llegó a emparejarse con Barrichello. No pudo adelantarle. Los dos Ferrari fueron ayer de otro planeta. Schumi y su escudero brasileño se escaparon a un ritmo de un segundo por vuelta hacia el séptimo doblete de la temporada, el que les daba su decimocuarto título de marcas.
Los números también cantan en el caso de la joven estrella española, que, a sus 23 años, se ha subido al cajón en ocho de sus 21 carreras terminadas con Renault. El 38 %, casi nada. En estos mismo dos años, Jarno Trulli lo ha hecho tres veces en veinte grandes premios, un 15 %. ¿Quién decía que el piloto italiano era mejor que Fernando? Y en calificaciones, la especialidad de su compañero de equipo, el marcador está ahora siete a seis para Jarno. Ayer, el futuro piloto de Toyota dio la medida del coche y Alonso, la de su talento.
Mejor que Trulli.
Como muestra, la vuelta rápida del ovetense (la tercera en el total, 1:20.275) fue medio segundo más veloz, pero es que en el vuelta a vuelta la diferencia asciende a más de un segundo. A Trulli se le rompió el motor y ese fue el único momento de zozobra para Nano, que llegó a llamar por radio al equipo y tuvieron que tranquilizarle: Sigue a fondo, tu motor está bien. Alonso está ya a sólo un punto de Jarno y está claro que acabará fundiéndolo en un final de temporada que incluye dos de sus pistas favoritas: Spa y Suzuka.
El gran premio fue una procesión. Hungaroring deparó una de sus clásicas carreras tostonazo, en la que otro de los destacados fue Juan Pablo Montoya. El colombiano hizo una salida atómica y dejó con un palmo de narices a los dos BAR, anonadados por el trueno azul que les había arrasado. El colombiano llegó a presionar de lejos a Alonso con algunos buenos tiempos, pero siempre estuvo bajo control.
Juancho es otro prodigio de agresividad y colocó a Button en un lugar inesperado. Sin el viento a favor, Jenson deja de ser el nuevo Senna que proclaman los ingleses, para parecerse a Coulthard. El próximo hombre fuerte de Williams se quejó de sobreviraje en su coche, pero él también tiene parte de culpa al poner a punto el coche sólo para una vuelta.
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Y sobre McLaren, habrá que guardar otro minuto de silencio. Kimi Raikkonen se retiró por problemas en la inyección de su motor cuando era séptimo. Y su compañero de equipo demostró que haría bien en marcharse al campeonato de turismos alemán, la mejor oferta que tiene por ahora.
Tras la carrera, Renault no hizo grandes celebraciones. Briatore se marchó volando, mientras en la escudería del Cavallino rozaban el éxtasis. Todt, que está muy achuchado, lloraba. Y Fernando se abrazaba con los suyos y se despedía, uno a uno, de sus mecánicos. A las cinco de la tarde se fue con Eau Rouge en la mirada. La curva mítica de Spa donde empezó todo. Aquella tarde en la que ganó la carrera de Fórmula 3000, y Ferrari y Williams preguntaron por él. Allí puede lograr su tercer podio consecutivo del año.