Niki Lauda volvió a pilotar un Fórmula 1
El ex campeón mundial se puso en Valencia al volante del Jaguar R2 para entender mejor el trabajo de sus pilotos, Pedro de la Rosa y Eddie Irvine.

Con los monoplazas actuales, hasta un mono puede pilotar un Fórmula 1". Dicho y hecho. Unos meses después de sus palabras, el ex campeón mundial se subió a un R2 de la escudería Jaguar en el Circuit Ricardo Tormo de Valencia. El objetivo oficial, realizar algunas pruebas de cara al Gran Premio de Australia. El oficioso, tal y como reconoció el austriaco, "ser un mono más".
A pesar de ello, la historia tuvo su emoción. A las 10:25 horas, Lauda salía de boxes al volante de su Jaguar ante la atenta mirada de Pedro de la Rosa. Tras la vuelta de calentamiento, el monoplaza volvía a los boxes. Un cuarto de hora más tarde, el tres veces campeón del mundo regresaba a la pista. Tras vuelta y media, un trompo en curva Doohan le dejaba fuera de combate. Otra vez a boxes. Su siguiente intento, iniciado a las 11:06, acabaría de idéntica forma y en la misma curva. De nuevo a por la grúa. Finalmente, a las 11:30, y con las dudas flotando en el ambiente, el legendario piloto austriaco tomó su salida definitiva, con 50 litros de combustible y completó siete vueltas al trazado de Cheste, ante la mirada de unos doscientos curiosos que apenas superaban al número de medios de comunicación desplazados desde medio mundo.
"Bueno, para haber estado más de quince años sin probarlo, no lo he hecho mal, ¿no?", decía el actual director del equipo Jaguar, que reconoció no haber querido forzar la marcha: "Tampoco valía la pena. Me dolía un poco el cuello y ya he comprobado lo que quería. Además, para hacer esto hace falta una preparación física que yo no tengo".
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Lauda, que usó uno de los cascos con los que ganó el Mundial y no se separó de su histórica gorra de Parmalat, se reafirmó en su opinión sobre la facilidad de pilotar un F-1 actual: "Antes, todo estaba en manos del piloto. Al inicio de la carrera había que elegir el punto exacto en que las revoluciones te daban una salida perfecta. Hoy, hay una especie de botón de lanzamiento que te controla eso. Sólo debes estar pendiente de la luz roja. Los avances electrónicos hacen que sólo debas preocuparte de conducir el vehículo".
Acompañado por su hijo Matthias y aconsejado por Pedro de la Rosa, que llenó de elogios al ex campeón austriaco ("Es la persona que más me ha sorprendido por lo claro que lo tiene todo, lo sencillo que lo hace y lo competitivo que es"), Lauda repartió sonrisas en todo momento. "Bueno, una vez hecho esto, ya podré participar en esas conversaciones técnicas que tienen mis pilotos sobre aspectos relacionados con la informática, porque hasta ahora no entendía nada". Cuestionado sobre si había llevado algún tipo de preparación física para su regreso, Lauda espetó entre risas: "Sí, fumo menos". Genio y figura.