Búfalo Gil debuta en coches con un triunfo
Se impuso a los mandos de su Seat Córdoba en la primera especial de seis kilómetros y pasó a encabezar la clasificación general.

Fernando Búfalo Gil debutó en el Rally Dakar con un meritorio undécimo puesto, en la modalidad de motos, en 1988, y difícilmente entonces hubiera imaginado que un día sería capaz de lograr lo que ayer consiguió en la primera especial cronometrada del Arras-Madrid-Dakar: liderar la clasificación en la categoría de coches.
La etapa disputada entre las localidades francesas de Châteauroux y Narbona fue la segunda de la competición, tras la presalida de Arras, y el tramo cronometrado de La Souterraine en el que se impuso el piloto catalán no deja de ser un simple prólogo de seis kilómetros de los casi 9.000 que aún quedan por delante. Pero esta simbólica victoria dakariana adquiere un valor especial para Búfalo Gil por llegar en su debut al volante de un automóvil en la prueba más dura del mundo.
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Además, la especial tuvo lugar sobre un terreno embarrado, lo que dificultó mucho las maniobras de los pilotos (se suspendió el paso de los camiones) y son muchos los que afirman que el primer triunfo es el más recordado: "Todos los del equipo Telefónica Repsol estamos muy contentos con el resultado de Fernando Gil. Le va a dar mucha moral en su nueva etapa como piloto de coches y empezar ganando la prueba es algo que no se olvida jamás". Lo dice Nani Roma, que acabó tercero en motos a los mandos de su KTM, por detrás del francés Quinonero y del finlandés Tianen, aunque sólo a quince segundos.
Más éxitos españoles. Estos no fueron los únicos éxitos españoles en la segunda etapa, ya que la clasificación general de coches presenta a otro español en segunda posición. Miguel Prieto se clasificó a 26 segundos de Gil. Que le vayan quitando lo bailao al barcelonés y a Prieto, pero lo cierto es que ni el Seat Córdoba del primero ni el Mitsubishi del segundo están, a priori, provistos del potencial necesario para que sus pilotos perduren en lo más alto de la tabla durante mucho tiempo. Su objetivo es llegar sano y salvo al Lago Rosa de Dakar, ya que las primeras plazas parecen reservadas de antemano para los buggies de Schelesser y los Mitsubishi oficiales.