Jack Buser, responsable de Google Cloud: “Vuestros juegos favoritos ya se han hecho con inteligencia artificial”
El directivo defiende que la IA ya forma parte de los grandes procesos de desarrollo, aunque muchos estudios prefieren no explicarlo abiertamente.
La inteligencia artificial ya no sería una promesa futura para la industria del videojuego, sino una presencia silenciosa dentro de muchos de los títulos que ya han llegado al mercado. Esa es, al menos, la tesis defendida por Jack Buser, responsable global de videojuegos en Google Cloud, que ha asegurado que muchos jugadores no son plenamente conscientes de hasta qué punto estas herramientas han entrado ya en los procesos de creación de los grandes estudios.
“Creo que lo que los jugadores no se dan cuenta es de que sus juegos favoritos ahora mismo ya se hicieron con IA. Esos juegos ya se han lanzado”, afirmó Buser en una entrevista reciente, donde también sostuvo que una encuesta realizada por Google alrededor de la Gamescom del pasado verano arrojó un dato especialmente llamativo: “aproximadamente nueve de cada diez desarrolladores” consultados reconocieron que estaban usando herramientas de inteligencia artificial". Otra cosa muy distinta, apunta, es que lo reconozcan en público.
Una herramienta para acelerar procesos
El directivo de Google Cloud sitúa el uso de la IA en áreas como la generación de ideas, la curación de propuestas, el apoyo a producción, el análisis de datos, la creación de materiales de marketing o la automatización de tareas repetitivas. En su discurso, la tecnología no aparece como una máquina que “hace juegos” por sí sola, sino como una capa de asistencia que permite reducir costes, acelerar iteraciones y liberar tiempo para las partes más creativas del desarrollo.
Buser cita a Capcom como uno de los ejemplos de gran estudio que ya trabaja con herramientas de Google Cloud. Según su explicación, la compañía japonesa utiliza sistemas como Gemini y Nano Banana para generar y filtrar ideas durante fases tempranas de producción, especialmente en mundos grandes que requieren una enorme cantidad de elementos ambientales, detalles secundarios y propuestas visuales. En ese flujo, la IA no sustituiría al director artístico, sino que le entregaría una selección previa sobre la que tomar decisiones.
Un sector dividido y molesto
La propia conversación en torno a la IA generativa en el videojuego se ha endurecido en los últimos años, especialmente entre artistas, diseñadores, guionistas, programadores y desarrolladores independientes. La encuesta más reciente de la Game Developers Conference apuntaba a que un 52% de los profesionales consultados cree que la IA generativa está teniendo un impacto negativo en la industria, una cifra que ha crecido con rapidez desde 2024.
Para compañías tecnológicas y grandes editores, la IA puede ser presentada como una herramienta de eficiencia. Para buena parte de los creadores, en cambio, sigue asociada a dudas sobre autoría, derechos de entrenamiento, pérdida de puestos de trabajo, homogeneización estética y degradación del oficio. El choque no está sólo en la herramienta, sino en quién la controla, para qué se usa y cuánto se cuenta al jugador.
Buser cree que la percepción cambiará cuando el público empiece a notar beneficios tangibles, como juegos que llegan antes, más variedad o proyectos que antes no habrían sido viables. Pero esa promesa convivirá durante un tiempo con una sospecha difícil de borrar: que la IA ya forma parte del videojuego contemporáneo, aunque muchas veces haya entrado por la puerta de atrás.
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