La inteligencia artificial supera otro hito: ya gana al ping-pong a jugadores de élite
El robot Ace, desarrollado por Sony AI, ha logrado imponerse en partidos oficiales a deportistas de alto nivel.


La inteligencia artificial acaba de sumar otro récord simbólico, esta vez dentro de un deporte que apenas concede margen al error. Ace, un robot autónomo desarrollado por Sony AI, ya ha demostrado que puede competir y ganar a jugadores de élite de ping-pong en condiciones reales de juego, con reglas oficiales y árbitros acreditados. El avance es una señal de hasta qué punto la robótica empieza a resolver problemas que durante años parecían mucho más difíciles que vencer a humanos en ajedrez, Go o videojuegos.
El matiz importante está en el detalle del experimento. El estudio publicado por Nature explica que Ace fue evaluado en abril de 2025 contra cinco jugadores de élite, definidos como deportistas con más de diez años de entrenamiento intensivo, y contra dos jugadores profesionales de la liga japonesa T.League. En esa batería de pruebas, el robot ganó tres de sus cinco partidos frente a los jugadores de élite, pero perdió los dos duelos contra los profesionales, aunque llegó a arañar un juego en ese nivel superior.
El tenis de mesa es uno de los terrenos más incómodos para una máquina porque obliga a percibir, decidir y ejecutar en fracciones de segundo, con una pelota que viaja a gran velocidad, cambia de trayectoria y añade el problema del efecto. Nature describe a Ace como “el primer agente de IA de tenis de mesa del mundo real competitivo con atletas humanos”. No es una IA ganando en un entorno cerrado y previsible, sino en una interacción física, adversarial y en tiempo real.

Un brazo robótico, nueve cámaras y una nueva frontera
Parte de la clave está en cómo ve y cómo responde. Ace combina nueve cámaras sincronizadas, sensores de visión basados en eventos y un sistema de control entrenado mediante aprendizaje por refuerzo. El robot utiliza una plataforma propia de ocho grados de libertad, diseñada para mover la pala con la precisión mínima necesaria para competir sin recurrir a ventajas “inhumanas” que vaciarían de sentido la comparación. Sony AI insistió ante AP en que el objetivo no era construir una máquina invencible por pura fuerza o velocidad, sino una que jugara de forma comparable a un humano y ganara desde la lectura táctica, la adaptación y la ejecución.
Los propios resultados apuntan en esa dirección. Según el estudio, los jugadores humanos solían imponerse con golpes muy veloces y cargados de topspin, mientras que Ace encontró puntos a través de una variedad más amplia de efectos y servicios. El robot devolvió de forma consistente pelotas de hasta 14 metros por segundo y mantuvo tasas de retorno superiores al 75% ante determinados niveles de efecto, una cifra que los autores presentan como muy superior a la de robots competitivos anteriores. También fue descrito por la jugadora profesional Mayuka Taira como un rival difícil de leer, precisamente porque no muestra emoción y no delata con gestos qué tiros le incomodan.
Los investigadores sostienen que este tipo de percepción ultrarrápida y control en tiempo real puede trasladarse a manufactura, robótica de servicio o entornos donde una máquina tenga que reaccionar con precisión junto a personas. Sony AI asegura, además, que tras las pruebas de abril de 2025 Ace ya logró victorias también contra jugadores profesionales en diciembre de 2025 y en marzo de 2026.
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