Los móviles plegables no se rompen solos: hay usuarios empeñados en llevar la idea hasta el límite y el desastre no tarda en llegar
Varias apps virales de móviles plegables demuestran que hay usuarios dispuestos a llevar al límite a estos terminales, con consecuencias catastróficas.
Aunque los móviles plegables —o foldables— no son nuevos precisamente, en los últimos meses se ha popularizado en redes sociales como X un tipo de aplicaciones diseñadas específicamente para ellos, ya que nos proponen doblar la pantalla una y otra vez... con posibles consecuencias desastrosas. Apps como Foldy Bird —un clon de Flappy Bird— no buscan destruir los teléfonos de manera deliberada, pero es innegable que ponen a prueba su resistencia, dando lugar a una moda viral tan innecesaria como potencialmente destructiva.
De simuladores de origami a clones de Flappy Bird: el enorme riesgo de estas apps para tu móvil plegable
Mientras que los móviles plegables nacieron para ofrecer más espacio en pantalla sin sacrificar portabilidad, su principal punto débil es, precisamente, el mecanismo que permite doblar la pantalla. El propósito de estos dispositivos es ampliar las posibilidades de uso y productividad de los smartphones convencionales, no convertir el acto de plegarlos en un juego. Por ello, sorprende la creación de aplicaciones que hacen uso intensivo de la funcionalidad, como un simulador de origami o incluso una versión del célebre Flappy Bird donde el personaje solo salta abriendo y cerrando repetidamente la bisagra, simulando un pequeño aleteo.
Varios clips mostrando en acción a estas apps se han viralizado en X recientemente, y parece haber cierto consenso y sensibilidad al respecto. La mayoría de usuarios considera que se trata de una manera de “matar” de manera temprana al dispositivo a base de plegarlo reiteradamente y de manera innecesaria de acuerdo al objetivo de cada juego o aplicación. Sea como fuere, no se trata de una exageración: al haber piezas móviles en estos teléfonos, se diseñan para aguantar con garantías solo durante un uso normal y prudente.
Supongamos que estos terminales tienen una vida útil de unos 100.000 pliegues. Un uso diario normal implicaría unos treinta o cuarenta pliegues, lo cual resultaría en de siete a nueve años de uso continuado, un período razonable tras el cual comenzaría a fallar el mecanismo, o incluso algún otro componente antes que las piezas móviles, propiciando la sustitución completa del dispositivo por otro modelo más moderno y potencialmente más resistente. Sin embargo, aplicaciones como la de origami o Foldy Bird proponen doblar numerosas veces el terminal como parte integral de su experiencia, por lo que, efectivamente, acortan la vida útil de esta clase de teléfonos.
En resumen: si tienes uno de estos teléfonos, evita esta clase de aplicaciones y cíñete únicamente a las que recomienda su fabricante. Aunque la propuesta de apps como Foldy Bird es atractiva sobre el papel, sucumbir a sus encantos puede propiciar una rotura antes de tiempo del teléfono. Al final, no es que no haya que doblar el móvil en absoluto, pero sí entender que cada vez que lo hacemos, acercamos al dispositivo a su inevitable final. Por tanto, lo ideal es reservar este movimiento para cuando sea absolutamente imprescindible. El problema no es doblar la pantalla, sino olvidar que cada pliegue cuenta.
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