Afirman haber descifrado el código con la identidad del asesino del Zodíaco mediante IA: “Es irrefutable”
Un investigador aficionado asegura que el cifrado Z13 revela el alias ‘Marvin Merrill’ y lo conecta con Marvin Margolis, antiguo sospechoso de la Dalia Negra.
Hay crímenes que sobreviven porque no se dejan cerrar: el asesino del Zodíaco, que aterrorizó el área de la bahía de San Francisco entre 1968 y 1969, sigue siendo uno de ellos. Esta semana, sin embargo, el misterio ha vuelto a agitarse con una afirmación rotunda: Alex Baber, un descifrador autodidacta, asegura haber resuelto el llamado Z13 (el mensaje de 13 caracteres que el Zodíaco envió en abril de 1970 tras escribir “Mi nombre es–”) y haber hallado, enterrado en esos símbolos, un nombre de 13 letras: “Marvin Merrill”.
Según su hipótesis, “Marvin Merrill” sería un alias de Marvin Margolis, un ex sanitario de la Marina en la Segunda Guerra Mundial y estudiante de premedicina que llegó a figurar entre los sospechosos interrogados por el asesinato de Elizabeth Short, la célebre Dalia Negra, en 1947. Baber lo resume con una frase que suena a cierre definitivo: “Es irrefutable”.
Qué hay detrás del método (y por qué la comunidad duda)
El procedimiento que describe Baber mezcla obsesión, archivo y fuerza bruta computacional: habría usado inteligencia artificial para generar decenas de millones de combinaciones posibles de nombres de 13 letras y, después, cruzarlas con descripciones de testigos y registros públicos (censos, matrimonio, documentación militar) hasta reducir el embudo a un único candidato.
El problema, y aquí empieza la prudencia, es que el Z13 lleva décadas resistiéndose precisamente porque es demasiado corto: con 13 símbolos, las soluciones pueden volverse maleables y acomodarse a patrones elegidos a posteriori. Por eso, aunque algunos criptógrafos y antiguos investigadores retirados han expresado interés por la propuesta, la historia del Zodíaco está repleta de “soluciones” que parecían encajar… hasta que dejaban de hacerlo.
A esta cautela se suma el dato clave: a efectos oficiales, no hay caso resuelto. El FBI mantiene la investigación del Zodíaco “abierta y sin resolver”, y, en paralelo, la Policía de Los Ángeles continúa considerando el expediente de la Dalia Negra como abierto.
Por qué el Zodíaco sigue siendo un imán
Parte de la fascinación del Zodíaco no nace sólo de los crímenes (cinco víctimas confirmadas por los investigadores, aunque el asesino presumiera de muchas más), sino de su teatralidad: cartas, amenazas, símbolos, y una relación de desafío con la prensa. Dos de sus criptogramas más largos se resolvieron con el tiempo (el Z408 y el Z340), pero las piezas más cortas y en particular el Z13 siguen sin una lectura consensuada, una grieta golosa para que nuevas teorías respiren.
La afirmación de Baber reaviva, además, otra tentación clásica del true crime: la idea de un “gran autor” que conecta horrores separados por décadas y kilómetros. Es una narrativa poderosa, casi literaria, pero su fuerza no sustituye a lo que nunca cambia en estos casos: evidencias verificables, contraste independiente y validación institucional.
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