New Tales from the Borderlands
New Tales from the Borderlands
Carátula de New Tales from the Borderlands

New Tales from the Borderlands, análisis. Mismo rostro, distinto corazón

El spin off de Borderlands con formato episódico y centrado en la narrativa regresa más de ocho años después con una secuela... ¿a la altura?

La portada de New Tales from the Borderlands lo dice todo. Es un robot quitándose la característica máscara que acostumbran a llevar los bandidos y psicópatas de Pandora. El juego es exactamente eso. Algo frío y mecánico que se oculta bajo unos rasgos que nos son familiares (ambientación, género, formato episódico…). 2K Games trata de hacer como si nada, como si no hubieran pasado ocho años desde la primera entrega y como si Telltale Games siguiera a los mandos del spin off. Pero ambas cosas se notan. Se notan y pesan. Estos ‘nuevos cuentos’ de Borderlands son perfectamente disfrutables, pero carecen de la chispa e inspiración de los originales. Descafeinados, sosos, como un filete de skag.

Tres perdedores para salvar la galaxia

La historia no guarda relación con el Tales from the Borderlands de 2014, pero se sitúa tras aquel y narra las peripecias de tres nuevos… ¿héroes?, ¿pringados? Por un lado tenemos a Anu, la cerebrito, una investigadora brillante que ha sido contratada por Atlas para desarrollar armas demoledoras con las que la corporación pueda seguir sesgando vidas. Anu sólo tiene un problema: su conciencia. Prácticamente una objetora, las herramientas que crea son para salvar vidas, no para quitarlas. Debido a ello quizás adivinéis su punto de partida: despedida por su jefe (nuestro viejo amigo Rhys) a los quince minutos de empezar a jugar.

Fran es la segunda, una entrañable mujer en la silla de ruedas más futurista que hayáis visto nunca y con su propia cuenta de ‘OnlyFrans’. Dueña de una tienda de yogur helado en pleno yermo (de un LlaoLlao, vaya), su negocio ha visto días mejores. Las compañías armamentísticas libran continuas guerras por el control del planeta en el que está y han terminado destrozando el establecimiento debido a un misil, un láser u otro peligro caído del cielo que ha vaporizado la mitad de su dinner. Fran siempre ha tenido problemas para controlar su ira, pero lo llevaba bien hasta ahora, hasta el momento en que tiene que lidiar con los del seguro y descubre que nadie va a pagar por las reparaciones del local.

New Tales from the Borderlands
De izquierda a derecha: Fran, Anu y Octavio.

Y quedaría Octavio, el nexo de unión entre las anteriores. Es el hermano de Anu y el empleado de Fran en la tienda. Un trilero, un ladronzuelo de los bajos fondos con ínfulas y aires de grandeza que sale adelante adelante a base de favores y de ayudar a un robot asesino llamado LOU13. Sin muchas luces, pero con bromas de sobra, Octavio cierra el trío de fracasados protagonista. Necesitados de dinero, los tres se verán envueltos en una aventura repleta de zonas comunes y momentos ya vistos.

Chiste viejo nunca muere

Esperad cómicos asesinatos a sangre fría, reuniones en las futuristas oficinas de grandes corporaciones, secciones en las que infiltrarse con sigilo y/o labia, la clásica Cámara de Pandora con un descomunal monstruo guardián en el interior (y su recompensa siempre insatisfactoria), el típico programa de televisión violentísimo en el que participaremos para ganar dinero, etcétera. Las sitiaciones carecen del factor sorpresa y de la arrebatadora originalidad de antaño.

New Tales from the Borderlands
El nuevo claptrap y el robot asesino LOU13 (pronunciado Louie) roban la función.

Empatizar con los personajes tampoco es lo más sencillo del mundo. Fran resulta entrañable, pero Octavio puede ser cargante y Anu, si bien es la versión femenina de Rhys, añade a la torpeza de éste una moral que corta el rollo y atenta contra todo aquello por lo que nos gusta Borderlands. Pone orden en el caos. Acabaremos cogiendo cariño a ambos hermanos, pero cuesta. Casi se puede decir que son los secundarios quienes roban la función. Resultan desternillantes tanto LOU13, el robot asesino, como la nueva y avanzada clase de Claptrap. Son parte esencial de la saga y cumplen con nota, no así el villano, o más bien la falta de él.

Sin grandes sorpresas ni personajes especialmente arrebatadores, New Tales from the Borderlands es capaz de entretener y provocar más de una y de dos carcajadas a lo largo de los cinco capítulos que dura. Cinco capítulos de alrededor de dos horas que suman una duración total de diez u once horas a los mandos. Se agradece que salgan a la vez y que no haya esperas entre uno y otro, pero resta sentido al formato episódico, que es consciente del atracón y no cuenta con resúmenes iniciales (los característicos “anteriormente en…”), ni juega tampoco con los cliffhangers y la tensión. Curiosa y debatible decisión.

New Tales from the Borderlands
Los QTE simplones y las decisiones sin impacto son lo peor del juego con diferencia.

Los QTE y la linealidad lo maniatan

Haya perdido más o menos magia, la historia cumple, gusta y no es el problema de New Tales from the Borderlands. Su mayor problema son los dichosos quick time events. Y no por ellos en sí. El género nos tiene acostumbrados y los hay de muchas clases. Lo son porque estos resultan rematadamente simples y arcaicos. Pulsar una tecla o un botón, punto. Encima son de lo más esporádico y por momentos hacen del título más peli que juego. La muestra perfecta de lo que decimos reside en un detalle, el hecho de que se nos avisa antes de que vayan a aparecer, por si hemos soltado el mando y necesitamos cogerlo. Hay momentos en los que parecen habérseles olvidado a los propios desarrolladores.

Lo mismo sucede con las decisiones. A estas alturas no queda nadie que no sepa de las triquiñuelas de Telltale y sus continuas encrucijadas, pues todos los caminos llevan a Roma y acaban cambiando muy poca cosa, pero es un juego del que somos cómplices. Debido a sus esfuerzos, asistimos al mismo conscientes y encantados, fingiendo que nuestra aventura es única y diferente por cuatro ligeras variaciones. Aquí hemos tenido la mayor sensación de cuello de botella y linealidad del género. Nada parece desviarse del camino marcado. De hecho, si fallamos algún QTE, a menudo un personaje muere, y si bien resulta atrevido y brutal, a continuación surge una pantalla de carga que nos obliga a reiniciar el punto de control y hacerlo bien. Nula rejugabilidad y nulas ganas por disimularlo.

New Tales from the Borderlands
Se cuentan con los dedos de una mano las secciones con movimiento de personajes.

Arroz con cosas

Guarda algún que otro as bajo la manga, como zonas abiertas y explorables en las que manejamos al personaje en tercera persona; minijuegos de combate entre figuras (a lo Super Smash Bros. Brawl); o guiños maravillosos a sagas como Metal Gear Solid. Pequeños ramalazos de lo que podría haber sido. Experimentos de potencial desaprovechado. Lo mismo con el sistema de relaciones entre su trío protagonista y la opción de acumular dinero para trajes y skins. Detalles que insinúan que desde 2K Games han interpretado New Tales from the Borderlands como muchos de aquí interpretan lo que es una paella. Es decir, arroz con cosas. Un juego con muchas cosas. Lástima que sean tacaños con la ración y acabe resultando un cóctel de garrafón entre cuyos ingredientes todo vale y nada pega.

New Tales from the Borderlands, análisis. Mismo rostro, distinto corazón
Existen ideas y minijuegos curiosos, como las batallas de figuras coleccionables.

Por suerte, la distancia con el legado de Telltale Games también se deja notar en otro campo, y en este caso para bien. En lo técnico queda claro que hay unas manos diferentes detrás, pues ni rasca a nivel de rendimiento, ni los personajes son tan hieráticos como de costumbre. El armazón gráfico aguanta el tipo y es acompañado por un unas grandes actuaciones de voz y un repertorio musical no tan brillante. Se trata de imitar los openings y las secuencias de montaje a ritmo de clásicos del original, pero el resultado es cringe y desafortunado cuanto menos. Metidas con calzador, casi que podrían haberse ahorrado mas licencias. Una de cal y otra de arena.

CONCLUSIÓN

¿Estás jugando a uno de esos insípidos juegos narrativos interactivos?, le pregunta un personaje a otro en un momento dado. New Tales from the Borderlands es así. Divertido, capaz de reírse de sí mismo, muy claro en su propuesta y mecánicas. Pero también insípido. Protagonistas, trama y situaciones han perdido chispa, los quick time events son terribles, peores que de costumbre, y sus decisiones no se molestan en ocultar una de las aventuras más lineales del género. Se nota la marcha de Telltale Games (en lo técnico para bien, en el resto para mal) y el resultado flaquea, aunque tampoco es malo y el juego resulta perfectamente capaz de robarnos un par de carcajadas y de entretenernos un par de tardes. Está lejos de ser la joya que fue el original, pero también muy lejos de ser un desastre.

LO MEJOR

  • Capaz de entretener y divertir
  • El personaje de Fran y los nuevos robots
  • Técnicamente más solvente que los de Telltale

LO PEOR

  • Los QTE, terribles
  • Más lineal que de costumbre
  • Carece de la chispa y originalidad del primero
  • Ideas sin explotar. Por momentos campo de pruebas
7

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.