NBA 2K23
NBA 2K23
Carátula de NBA 2K23

Análisis de NBA 2K23, un homenaje a la historia reciente de la liga

Analizamos la nueva entrega de NBA 2K, una edición con un montón de contenido histórico que encantará a los jugadores más veteranos de la saga.

No os vamos a engañar: cada vez que nos enfrentamos a una nueva entrega de NBA 2K no podemos sino guardar algunas sospechas, y es que en los últimos años la saga ha tomado una dirección que, a lo largo de la temporada, suele dejar de lado a los seguidores de la simulación más pura para mantener a aquellos que prefieren una vertiente más arcade. Y aún con todo, cada nueva entrega nos cautiva desde el principio con una apartado visual top –el mejor sin discusión en el género deportivo- y una jugabilidad a prueba de bombas… al menos en las primeras semanas. No ha llegado con mucho ruido NBA 2K23, y es que como decíamos antes, la entrega anterior terminó acabando a la deriva con decisiones discutibles en cuanto a parches de equilibrio y a la hora de diseñar el modelo de progresión en sus modos estrella, Mi Carrera y Mi Equipo.

En esta edición tenemos una gran sorpresa que llamó mucho la atención cuando pudimos descubrirla en la presentación previa el pasado mes de agosto, y es que aseverar que los anteriormente mencionados son los modos estrella tal vez sea algo demasiado atrevido con la presencia de las Eras en Mi NBA. La saga ya fue pionera en 2017 cuando presentó El Barrio, que se introduciría en NBA 2K18, y lo vuelve a hacer ahora con una verdadera carta de amor a los aficionados más veteranos. Pero hablaremos más delante de eso, porque lo que toca para comenzar es hablar de las novedades sobre la cancha.

Más herramientas en ataque y en defensa

Una de las características en las que insistió Mike Wang –Gameplay Director- en agosto fueron las novedades en el Pro Stick, con muchas más opciones para driblar, y eso es cierto, ya que los manejadores podrán hacer gala de grandes habilidades si experimentan con el analógico. Sin embargo, lo que más nos ha gustado es que hay un límite para esta función –y otras que requieran grandes esfuerzos-. Ahora, bajo cada jugador, además de la clásica barra de resistencia, nos encontramos con otra dividida en tres segmentos, representando cada uno de ellos las acciones que puede realizar un jugador en ataque que requieran cierta explosividad: un crossover, una bandeja en contacto, etc… Si llevamos a cabo tres de ellas, el rendimiento de ese jugador decaerá drásticamente en esa misma posesión, haciendo que no podamos abusar de este tipo de acciones.

Nos ha llamado la atención poderosamente también el tiro. Primero de nada, el detalle de poder elegir el medidor contentará a todos los jugadores, pudiendo escoger entre uno nuevo en forma de cometa o varios sacados directamente de entregas anteriores, llegando hasta la cifra de 15. Una decisión sabia a todas luces que elimina por completo el debate sobre si el medidor de esta entrega es mejor o peor que la anterior: ahora, cada uno tendrá el que quiera.

Pero hay otro detalle aún mejor respecto a este aspecto del juego, y es que si conseguimos “un verde” lo podremos intuir en el momento de lanzar a canasta, pero no sabremos si vamos a anotar hasta que el balón entre por el aro. Es otra de las cosas que querían cambiar, según nos contó el propio Wang, ya que tener esa información según la pelota salía de las manos del tirador restaba tensión al rebote. De la misma forma, hemos podido ser testigos de un nuevo parámetro que entra en juego en el éxito del tiro como es la resistencia al punteo, siendo Luka Doncic el mejor ejemplo. El esloveno tiene una mecánica lenta, lo que hace que puntear sus lanzamientos sea relativamente sencillo. Sin embargo, es capaz de anotar en esas circunstancias, algo que se ha trasladado perfectamente a NBA 2K23, habiendo encajado algún triple tras step back en estas situaciones por parte de la estrella de los Mavs.

Otro de los elementos del juego donde hemos notado también cierto cambio es en las entradas a canasta. Los jugadores más físicos siempre han sacado partido de su superioridad en estas situaciones, pero en esta edición los más habilidosos son capaces de terminar cerca del aro con grandes recursos, y así, entrar a canasta con jugadores como Stephen Curry o Kyrie Irving es una opción a tener en cuenta como cualquier otra, sin miedo a terminar taponados.

En resumen, jugablemente NBA 2K23 nos ha convencido… de momento. Las primeras semanas de juego son siempre una delicia, y los responsables de diseño de gameplay han demostrado durante años que saben lo que hacen. ¿Cuál es el problema? Los parches posteriores, que no hacen sino hacer el juego “más popular”, por decirlo de alguna manera. Creemos que en Visual Concepts deberían creer firmemente en lo que han hecho y no retocar nada en el gameplay, salvo casos muy flagrantes, que de momento no hemos podido siquiera vislumbrar.

NBA 2K vuelve a ser pionera: llegan las Eras

Es cierto que en los últimos años el modo Mi NBA ha ganado en popularidad –en parte por el bajón en la misma que experimentan Mi Equipo y Mi Carrera-, pero este año será una opción a tener en cuenta para muchos jugadores ya desde el comienzo. Como pudimos ver hace unas semanas, lo que se nos ofrece en NBA 2K23 es comenzar un modo mánager con la franquicia que elijamos… desde cuatro épocas diferentes: los 80, la década de dominio de Lakers y Celtics, los duros años 90, la era de Kobe –los 2000- y la actual. En su momento nos pareció difícil de creer. ¿Cómo? ¿Plantillas y clases reales del draft –con algún random, eso sí- a lo largo de cuarenta años? No puede ser cierto…

Pero sí, lo es. En nuestro caso comenzamos en este modo con Miami Heat en la época de los 90, viendo como los Portland Trail Blazers, conseguían el anillo que tanto persiguieron durante los primeros años de aquella década en 1993, evitando el primer threepeat de los Bulls. Entre medias, seleccionamos a Alonzo Mourning en el número 3 del draft de 1992, juntándolo con el talentoso anotador Glen Rice –cabe recordar que fueron traspasados el uno por el otro cuando Zo jugaba en Charlotte-. El número 1 de aquel draft volvió a ser Shaq… elegido por los Dallas Mavericks. En la lotería de 1993, Chris Webber repetiría en la primera elección, siendo escogido por los Minnesotta Timberwolves –que lucen el precioso logo de sus primeros años-, mientras que Penny Hardaway fue elegido por Washington –por entonces Bullets-…quien posteriormente ficharía a Shawn Kemp en una agencia libre en la que los Milwaukee Bucks se harían con David Robinson y Dennis Rodman renovaría con Detroit.

Toda esta amalgama de movimientos no sirve sino para demostrar el potencial de este modo para crear el mayor What if…? de la historia, cambiando por completo los acontecimientos a lo largo de cuatro décadas en forma de fichajes, elecciones del draft, resultados –obviamente- y lo que es más sorprendente, cambios en las reglas y traslados de franquicias. Como sabemos, cada medida que toma la NBA en estos apartados debe ser aprobada por mayoría de los propietarios de cada franquicia, y seremos uno más, con lo que tendremos voto en algunos de los grandes cambios que han moldeado la historia de la liga. No exageramos lo más mínimo si decimos que se trata de un añadido que marca un antes y un después en el género. Poniéndolo en perspectiva… ¿os imagináis que FIFA –o Football Manager- diera la posibilidad de jugar un modo Carrera con el Barça de Cruyff o el Real Madrid de la Quinta del Buitre? Eso es exactamente de lo que estamos hablando. Obviamente, en el caso del fútbol es imposible, ya que hablamos de decenas de ligas, centenares de equipos y miles de jugadores, pero no es más que un ejemplo para hacernos una idea de lo que nos encontramos en NBA 2K23.

La oferta de “modos históricos” se completa con el regreso de los Desafíos Su Majestad del Aire, Michael Jordan, perfecto para veteranos que quieran disfrutar de nuevo de aquel glorioso modo de NBA 2K11, pero también para aquellos jóvenes –y no tanto- que consideran a LeBron James el mejor jugador de la historia. Once años después podremos volver a recrear los mejores partidos del deportista más influyente de todos los tiempos, además con una serie de vídeos previos con entrevistas a otros protagonistas como Kenny Smith, Phil Jackson, Dennis Rodman, etc… y lo que es mejor, con filtros y marcadores que representan la época de una forma muy completa. No es un modo muy extenso, y a decir verdad, no debería haber tardado tanto en volver, pero una vez más, siempre es un placer volverse a poner en la piel de MJ.

Forja tu leyenda en la Ciudad

Otro de los modos a los que los jugadores de NBA 2K23 dedican centenares de horas es Mi Carrera, previa creación de su álter ego, con el editor más complejo hasta el momento, uno en el que repartimos los puntos disponibles entre cinco apartados, a saber: Finalización, Tiro, Organización, Defensa/Rebotes y Físico. Como si de un RPG se tratara, a medida que llevamos a cabo acciones relacionadas con estos apartados progresamos en nuestro límite para cada una de ellas, moldeando a nuestro jugador no solo a nuestro gusto, sino adaptándose a nuestra forma de jugar.

Cuando Erick Boenisch –productor- nos dijo hace unas semanas que se trataba de la historia más grande y larga que habían creado nunca, nos echamos a temblar, ya que temimos una sucesión de cinemáticas aburridísimas durante cuatro o cinco horas con las que sufrir hasta llegar a la parte favorita de todos: el juego. Por suerte, y al igual que se hizo en NBA 2K22, esta historia está completamente integrada en la Ciudad, y conocemos todos los entresijos de la misma a medida que conocemos a los diferentes personajes con los que interactuamos: desde agentes a dependientes de tiendas de ropa, pasando por músicos y por supuesto, jugadores de la NBA.

Una vez más, la Ciudad se trata de un patio de recreo gigantesco donde siempre habrá algo que hacer: entrenar en el gimnasio, jugar en el Cine –donde disputaremos partidos con diferentes reglas según eventos-, jugar un partido de nuestra carrera en la NBA, entrenar con el equipo… El contenido en este modo es abrumador, aunque algunas misiones secundarias nos han parecido que requieren de un farmeo que roza lo enfermizo, algo que también se traslada al modo Mi Equipo, del que hablaremos pocos después.

Pero hay que dejarlo claro, la capacidad de personalización de nuestro jugador es total, no solo en lo físico, sino en cuanto a aptitudes baloncestísticas, tendencias, animaciones… por no mencionar, claro, de cómo podemos forjar su personalidad fuera del campo, pudiéndonos dedicar a negocios como la moda, la música… Cierto es que estas cosas poco o nada tienen que ver con el baloncesto, pero al fin y al cabo hablamos de más contenido, y de esto nunca sobra, así como las cuatro afiliaciones temáticas que ya conocíamos, que nos dejan estampas tan curiosas como estas que podemos ver justo debajo de este párrafo. Y para celebrar el pase de nuestra selección a las semifinales del Eurobasket, hemos podido vestir a nuestro jugador con la indumentaria del equipo español. ¡A por Alemania!.

Construye tu equipo de leyenda… pagando o farmeando

Concluimos el repaso a los diferentes modos de juego hablando de Mi Equipo, un modo que ocupa muchas de nuestras horas de juego, a veces de manera muy forzada. No hace falta explicar en qué consiste este modo, pero sí entrar en detalle del contenido, y es que el problema no es la falta de cantidad, sino de calidad. Nos explicamos.

Vaya por delante que sin haber aparecido el juego, un día antes ya se estaba anunciando en redes sociales la primera colección en sobres, Sin Límites, con nada menos que tres -¡tres!- versiones diferentes de Stephen Curry. No nos parece una práctica loable en un modo que ya de por sí incita a pasar por caja… Más allá de eso, como decíamos antes, el problema no es la falta de contenido: Triple Amenaza online, offline y cooperativa –la gran novedad-, Ilimitado, Momentos Decisivos desde el comienzo –el año pasado se incluyó a finales de año-, Dominación, Desafíos, Draft y Limitado, un modo este que podría ofrecer los mejores partidos de Mi Equipo, pero por desgracia solo se disputa el fin de semana. Como vemos, oferta de modos no falta, seamos realistas: es mucho más de lo que alguien con una vida normal –con trabajo, estudios y en definitiva, responsabilidades- puede abarcar. Mucho más. El problema es otro.

Repasemos los primeros días en este modo. Al menos por lo visto en esta Temporada 1, las cartas recompensa de nivel son temáticas, y en esta primera podemos conseguir algunas de algunos de los compañeros que ha tenido Michael Jordan a lo largo de su carrera: Steve Kerr, Bill Cartwright, Toni Kukoc, Horace Gran y el gran premio de nivel 40, un Diamante Rosa de Scottie Pippen. ¿Cuál es el problema? Que en sobres ya podemos encontrar un Stephen Curry y un Blake Griffin también Diamante Rosa, con lo cual esa carta de Pippen pierde valor, y es más, para cuando la podamos conseguir, probablemente esté obsoleta.

Del mismo modo se ha añadido una agenda para conseguir una carta Diamante de Donovan Mitchell, que para empezar, cuenta con el mismo problema de vigencia: perderá valor en pocas semanas. Pero es cuando vemos los requisitos para conseguirla cuando se nos pone la piel de gallina: entre otras cosas hay que conseguir anotar 323 puntos con jugadores de Utah Jazz o robar 134 balones… en 6 días de límite. En definitiva, nos enfrentamos a un farmeo digno de otros géneros como el MMO coreano o los juegos para móviles. Después de dedicar muchas horas a este modo –también otros años-, creemos que se debería medir mejor esto, así como el introducir cartas tan potentes tan pronto. Cada vez antes, por desgracia.

Entendemos que esto no es sencillo, pero hay que saber trazar una línea entre jugar con cartas diferentes para conseguir completar las agendas y esclavizar al jugador obligándole a robar balones con una carta Zafiro de Jeremy Sochan con 75 en dicho atributo.

Hemos analizado NBA 2K23 con una copia digital facilitada por 2K España

CONCLUSIÓN

En términos generales, es muy difícil sacarle pegas a NBA 2K23 como producto: con un gameplay sólido y una cantidad absolutamente salvaje de contenido, tiene modos que podrían pasar por juego completo de 60 euros y muchos pagarían gustosamente. Como siempre cada temporada, es una delicia jugar a esta saga al comienzo, pero no podemos evitar preguntarnos cómo evolucionará durante el año debido a sus constantes actualizaciones. Por suerte o por desgracia, no podemos juzgar el futuro, tan solo el presente, y hoy, NBA 2K23 es un juego abrumador con mucho que ofrecer a cualquier fan del baloncesto.

LO MEJOR

  • Fabuloso a nivel técnico, tanto gráfico como sonoro: niveles de producción a la altura del deporte.
  • Cantidad de contenido absolutamente salvaje e inabarcable: cada modo de juego es un pozo de horas.
  • Jugablemente Visual Concepts ha dado en el clavo... ¡No toqueis lo que no está roto!
  • Las Eras son, sencillamente, un antes y un después en el género deportivo.

LO PEOR

  • Nuevamente, omnipresencia de los micropagos en Mi Carrera y Mi Equipo...
  • ... a no ser que farmees de manera completamente enfermiza.
  • Las dudas sobre la gestión del juego con el transcurso de los meses, eterna asignatura pendiente.
8.7

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.