Voice of Cards: The Isle Dragon Roars
Voice of Cards: The Isle Dragon Roars
Carátula de Voice of Cards: The Isle Dragon Roars

Voice of Cards: The Isle Dragon Roars, análisis. D&D con el toque de Yoko Taro

Analizamos el juego de cartas de Square Enix, Voice of Cards: The Isle Dragon Roars, ya disponible para PC, PlayStation 4 y Nintendo Switch.

El nombre de Yoko Taro es sinónimo de excelencia. El creador de NieR y Drakengard revolucionó el género con una perspectiva sorprendente que nos encandiló y todos aquellos proyectos en los que ha participado han compartido este rasgo único. Su último trabajo, junto a Yosuke Saito y el equipo de Square Enix, es Voice of Cards: The Isle Dragon Roars, un título RPG de cartas que ya hemos podido exprimir.

Una campaña de rol al estilo D&D

Quienes hayan jugado alguna vez a rol de mesa se sentirán bienvenidos desde el primer momento a Voice of Cards. La melodiosa voz de un narrador (ya sea en inglés o en japonés), se presenta al poco de empezar como el game master de esta campaña, quien nos acompañará a lo largo de las aproximadamente diez horas que nos puede llevar superar esta aventura. Él es la voz de esas cartas que representan a personajes, monstruos, escenarios, objetos y más y su trabajo es el de darles vida para construir una historia que perfectamente podría formar parte del universo de Dragones y Mazmorras.

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Podremos visitar poblados en los que nos esperan tiendas para comprar equipo, posadas para descansar y más.

De hecho, al poco de iniciar la aventura nos presentan una tarea que cualquier fan del género RPG podrá identificar fácilmente: reunir a un equipo para lograr completar la misión de acabar con la vida de un peligroso dragón que está causando estragos en los distintos poblados de la zona. Nuestro protagonista es un maleducado joven llamado Stóbal que viaja acompañado de un entrañable monstruo azul. Esto es algo inusual, puesto que el mundo entero teme a estas criaturas y se esfuerzan en proteger sus ciudades para evitar su entrada. La pareja no viaja sola, puesto que otros personajes como la misteriosa maga Kuroé o la risueña elfa Ridi se unirán al equipo con diversos objetivos particulares: gloria, fortuna, sed de aventuras…

La trama en sí no es demasiado sorprendente y de hecho será bastante fácil descubrir algunos de los giros de guion que nos esperan. Aun así, la magia en Voice of Cards recae en el viaje más que en su desenlace. A medida que descubramos el mundo construido enteramente de cartas (sí, todos los escenarios son cartas unidas que vamos desbloqueando mientras avanzamos) conoceremos a personajes con los que interactuar, a los que ayudar, y de los que recibir información clave para poder avanzar en nuestra empresa particular.

En este punto creemos que podrían haber hecho un esfuerzo adicional por elevar la experiencia rolera a un nuevo nivel e incluir decisiones realmente significativas que cambiaran el transcurso de la partida. Si bien es cierto que se nos presentan varias opciones de diálogo y tenemos cierta libertad de exploración del mundo, en el primer caso descubrimos que no importa lo que respondamos, ya que el devenir de los eventos será siempre el mismo. En cuanto a la exploración, podemos encontrar cofres secretos o disputar enfrentamientos para subir de nivel a nuestros personajes, pero el camino a seguir siempre será el mismo y por mucho que pululemos por los alrededores nuestra misión es una y está clara en todo momento, no hay pérdida ni espacio para la interpretación ni avance a nuestro gusto. Eso sí, podremos regresar cuando queramos a los poblados visitados para comprar en las tiendas, descansar en la taberna local o bien jugar unas partidas de cartas desenfadadas en el club de juego de cada lugar.

En líneas generales y sin entrar en terreno de destripes, nos ha parecido que a Voice of Cards le ha faltado la magia de Yoko Taro y compañía que tanto conocemos los admiradores de sus obras. Presenta distintos finales y uno verdadero que podemos desbloquear al cumplir ciertos requisitos y encontramos algunas escenas y diálogos que nos pueden llegar a emocionar, pero no llega a acercarse siquiera a lo jugado y sentido con otras creaciones del universo de Drakengard y NieR. Por ello, este es un título más sencillo que no busca dejar una huella imborrable en nuestros corazones, sino más bien hacernos pasar un buen rato y proponer una historia interesante a través de un original mundo construido por cartas.

Construye tu equipo y enfréntate al dragón

Estemos habituados o no a los juegos de cartas, no nos costará pillarle el truco al sistema de combate de Voice of Cards, ya que es bastante sencillo y asequible para cualquiera. Nuestro equipo está formado por tres personajes y cada uno de ellos presenta unas habilidades y ataques elementales distintos. Proyectiles de fuego, heladas con posibilidad de congelar a los adversarios, curación de vida o estados alterados, ataques tipo electro que afectan a todo el equipo contrario…son bastantes las opciones, aunque no ilimitadas, que puede ir aprendiendo cada personaje a medida que sube de nivel.

Una vez en el tablero de batalla encontramos unas gemas que están relacionadas con el tipo de ataques y habilidades que podemos usar. En cada turno conseguimos una gema, por lo que debemos jugar de forma estratégica para usar objetos o realizar ataques sencillos que no consumen esta “moneda” para así poder acumularlas y realizar un ataque que requiera tres gemas, por ejemplo. A medida que acumulemos batallas a nuestras espaldas subirá el nivel de nuestros personajes así como sus atributos de vida, ataque y defensa máximos. Aprenderá también una serie de útiles habilidades pasivas (curarse 2 puntos cada turno, ser inmune al veneno, etc.) que podemos usar en nuestro favor para configurar el equipo de tres a nuestro gusto e ir cambiando de personajes en activo según nuestras necesidades y preferencias. Por otro lado, como en todo RPG que se precie, podemos adquirir equipo como armas, armaduras y complementos para mejorar las estadísticas del grupo.

Más allá de en los enfrentamientos de la recta final del juego no encontraremos demasiados desafíos ni barreras a la hora de progresar en el juego. Todo está explicado de forma clara y las barreras con las que en ocasiones nos topemos son fácilmente franqueables mediante el farmeo y la mejora del equipo existente. Nada nuevo en el género. Además, tendremos muchas ocasiones de disputar combates aleatorios en el mundo y las mazmorras que visitemos, ya que la cantidad de enfrentamientos aleatorios es bastante abundante. Podemos huir de ellos si acertamos una tirada de dados, sí, pero nos conviene prepararnos bien para poder salir airosos de todos los encuentros hostiles.

Un estilo artístico único con una BSO mágica

Uno de los puntos más destacados de Voice of Cards es la construcción única de su mundo enteramente a través de las cartas. Con un estilo de personajes que nos recuerda a Drakengard (a pesar de tratarse de una historia completamente distinta e independiente), tanto su diseño como el de los monstruos es muy detallado y con personalidad propia. En el plano técnico no brilla especialmente, ya que a pesar de salir en consolas no está pensado para la nueva generación sino que es bastante comedido en su despliegue de recursos. Aun así, no presenta ningún bug ni problema significativo.

Keiichi Okabe, el mítico director musical cuyos temas logran emocionarnos siempre, repite su papel en este juego aunque con una aportación de temas mucho menor que en otras ocasiones. A su banda sonora la acompañan una serie de efectos de sonido logrados y una única voz: la del game master que narra la partida en todo momento. Agradecemos también el contar con una traducción completa al español para poder así comprender todo sin necesidad de vernos obligados a superar la barrera del inglés. Con toda esta combinación de elementos se logra presentar un título sólido, aunque no del todo redondo, que podría haber alcanzado cotas más altas en caso de presentar más sorpresas, elementos únicos y una complejidad global algo mayor.

CONCLUSIÓN

Voice of Cards: The Isle Dragon Roars es un RPG de cartas creado por el equipo de Square Enix junto a nombres del calibre de Yoko Taro, Yosuke Saito, Kimihiko Fujisaka y Keiichi Okabe. Con un estilo de juego basado en la esencia del rol de Dragones y Mazmorras pero aplicado totalmente al género de las cartas, logra construir una historia interesante aunque predecible con unos personajes para el recuerdo. Nos quedamos con la sensación de que podría haber sido más y llegamos a los créditos sin tener la sensación habitual de gran sorpresa de otras obras de los mismos creadores. Aun así, es recomendable para todo aquel amante del género de los juegos de cartas, los RPG y quienes busquen descubrir una obra única con una dirección artística muy especial y una banda sonora mágica.

LO MEJOR

  • Su forma tan especial de narrar y desarrollar la trama…
  • Un sistema de cartas sencillo pero entretenido
  • Construye un mundo y unos personajes interesantes
  • La banda sonora del maestro Keiichi Okabe

LO PEOR

  • …aunque dicha trama sea bastante previsible
  • …que podría ser más complejo y variado
  • Echamos en falta una pizca del toque mágico de Yoko Taro
7.2

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.