F.I.S.T: Forged in Shadow Torch
F.I.S.T: Forged in Shadow Torch
Carátula de F.I.S.T: Forged in Shadow Torch

F.I.S.T.: Forged In Shadow Torch, Análisis

F.I.S.T. golpea fuerte en el género del metroidvania a través de la iniciativa PlayStation China Hero Project; analizamos esta nueva aventura en PS4 y PS5.

El cada vez más popular estilo metroidvania recibe un nuevo videojuego a través de la iniciativa PlayStation China Hero Project, una serie de títulos desarrollados en dicho país asiático con los que la industria china del videojuego quiere entrar con fuerza en occidente. Y uno de los primeros juegos con el que pretenden hacerse un hueco en tan competitivo y cada vez más saturado género es F.I.S.T.: Forged In Shadow Torch, una nueva propuesta que ya llamó la atención de los aficionados de pesos pesados como Hollow Knight, Guacamelee!, Ori and Blid Forest o Bloodstained, entre muchos otros, que sorprende tanto por su llamativa puesta en escena como por una jugabilidad que nada tiene que envidiar a los grandes del género, aportando todo lo que tiene que ofrecer un metroidvania en 2021. Veamos en nuestro análisis de F.I.S.T.: Forged In Shadow Torch para PS4 y PS5 (y pronto en PC) si merece la pena apostar por tan peculiar título que nos sumerge en un atractivo universo dieselpunk, un mundo decadente y oscuro habitado por animales antropomórficos y robots asesinos.

Un metroidvania chino que cumple con todo

Y es que el desarrollo chino de videojuegos lleva años manteniendo unos niveles de producción al alza, con propuestas cada vez más ambiciosas y que entran con fuerza en el panorama occidental a todos los niveles. Multinacionales como Tencent o títulos como Genshin Impact son buena prueba de ello, además de otros prometedores proyectos como Bright Memory Infinite o Black Myth Wukong (además del vasto mercado móvil) no hacen sino confirmar el buen estado de forma de la industria china. Ahora, y tras llamar la atención de los jugadores con sus primeras apariciones a principios de 2019, F.I.S.T.: Forged In Shadow Torch, a cargo de TiGames junto a la editora bilibili, reclama su lugar en consolas PlayStation entre los grandes metroidvania de los últimos años; y motivos no le faltan.

Desde luego, uno de los aspectos más llamativos del título desde el primer momento es su peculiar diseño artístico, sumergiendo al jugador en un rico universo dieselpunk en el que “conviven” animales de aspecto antropomórfico con peligrosos engendros mecánicos, la llamada Legión Robótica, que seis años atrás invadieron Torch City para instaurar su régimen. Aquí es cuando entra en acción el conejo Rayton, un ex-soldado del ejército de la resistencia ya retirado que se ve obligado a retomar viejas costumbres tras el arresto de un buen amigo. Pronto descubriremos que todo forma parte de un compleja conspiración, con giros de guión, traiciones y enigmáticos personajes de por medio.

F.I.S.T.: Forged In Shadow Torch, como decimos, apuesta por una fórmula metroidvania en el sentido más clásico del término, sin titubeos de ningún tipo. Cualquier aficionado al género se sentirá cómodo desde un principio gracias a los omnipresentes rasgos que todo juego de este estilo debe presentar: exploración, plataformas, progresión de personaje, zonas interconectadas, jefes de nivel, desbloqueo de nuevas armas y habilidades, coleccionables, secretos y mucho más. La jugabilidad se desarrolla en 2,5D, es decir, nos movemos en un solo plano en entornos tridimensionales y se apuesta por combates prácticamente hack'n'slash por su frenetismo y contundencia, todo ello salpicado por toques RPG. El resultado es un cóctel más que apetitoso que se deja saborear de principio a fin, con más capas de lo esperado e incluso una sorprendente duración en horas de juego, entre 15 y 20, dependiendo de la habilidad del jugador; unas cuantas más si se pretende completar todo al cien por cien.

Resulta muy intuitivo moverse por el mapa y centrarse en determinadas zonas para exprimir todo su potencial, tanto a nivel de exploración como de combate. Como no podía ser de otra manera, tendremos que regresar a zonas anteriores a las que no podíamos acceder una vez hayamos logrado un arma o técnica determinada que nos permita, ahora sí, acceder a ellas. Como buen metroidvania, constantemente se juega con este elemento y el resultado no puede ser más convincente. Además, poco a poco, y junto a nuestro progreso como jugadores, iremos adquiriendo mejores armas y técnicas de combate, además de aumentar la salud, la resistencia o desbloqueando habilidades y elementos extra como la curación, el parry, el dash, el doble salto o un arma de fuego, todos ellos limitados por sus respectivas barras de uso.

A nivel de combate, otro de los elementos principales del juego, se siente exigente y profundo, proponiendo constantes desafíos y formas de encarar los diferentes tipos de enemigos según sus características. Siempre tendremos que valorar cómo atajar un enemigo en concreto, desde la distancia o con el cuerpo a cuerpo, además de memorizar los diferentes patrones de ataque de cada uno. Esto se potencia, y de qué manera, en los jefes intermedios y finales, con mecánicas muy concretas que tendremos que aprender a atajar de la mejor forma posible, detectando patrones y puntos débiles y apostando por la habilidad y la paciencia a partes iguales. Eso sí, en algunos momentos podemos notar una respuesta al control menos intuitivo de lo deseado, ya que si fallamos en un movimiento o ataque podemos quedarnos vendidos en más ocasiones de las que nos gustaría.

Y es que Rayton, nuestro protagonista, equipa una aparatosa arma en forma de puño robótico a la espalda, el cual imitará los golpes del conejo a base de rápidos movimientos; durante la aventura desbloquearemos hasta dos nuevas armas que podremos intercambiar en tiempo real en cualquier momento, abriendo mucho más las posibilidades de nuestro héroe, además de darnos acceso a nuevas áreas del mapa y avanzar en la historia. Gracias a un extenso árbol de habilidades podremos desbloquear nuevas técnicas, todo ello mediante dinero que dejarán caer los enemigos o que encontraremos en cofres. El resultado es una atractiva mezcla del frenetismo de los hack'n'slah y la contundencia de los beat'em up; eso sí, una vez nos acostumbremos a un set de movimientos, rara vez cambiaremos a menos que así lo exijan situaciones o enemigos concretos. En este sentido, sí podemos darnos de bruces con algunos picos de dificultad que exigirán que demos todo en el combate, especialmente con ciertos jefes, y que pueden resultar tediosos y frustrantes.

El desarrollo de la aventura es suficientemente variado y nos permitirá afrontar zonas de plataformas más o menos desafiantes, niveles acuáticos, secciones de puro combate y otras de simple aunque bien planeada exploración. Mención especial para esos niveles en los que se fusiona el combate y las plataformas puras (con elementos móviles, pinchos y tramos en los que llevar a cabo movimientos casi milimétricos), dando lugar a verdaderos retos; por surte contamos con un buen número de checkpoints en los que guardar partida, recuperar salud (o botellas de zumo de zanahoria) y acceder al sistema de mejoras. Es un juego más que diverso y eso juega mucho a su favor (especialmente por un fenomenal diseño de niveles), a pesar de basarse en muchas ocasiones en la manida fórmula del ensayo-error.

Todo un espectáculo visual y artístico

La ambientación es una de sus principales bazas; y es que los fondos y los diseños de los escenarios, muy detallados y bien elaborados, son un auténtico espectáculo. Casi parece un giro de tuerca a la Midgar de Final Fantasy VII, aunque con animales humanizados en lugar de personas. La parte no tan buena: el Unreal Engine 4 deja notar su marcado popping de texturas en algunas transiciones de pantalla. Además, se notan bastantes bajadas de framerate en dichas transiciones y en algunos momentos de especial carga de elementos en pantalla, más todavía en la versión de PS4 (también en PS4 Pro). Eso sí, los enfrentamientos son un auténtico festín de partículas, destellos y explosiones; muy bien por esta parte. Por otro lado, en PS5 no saca provecho de características únicas como las del DualSense o el audio 3D.

El conjunto se completa con una banda sonora con mucha personalidad (con temas rockeros y jazz, además de otros de corte ambiental) y unos efectos de sonidos suficientemente contundentes. Los textos llegan en inglés, igual que las voces (también disponibles en chino), aunque sus creadores aseguran que la traducción de los subtítulos a otros idiomas llegará pronto vía parche, incluido el castellano. Es un punto importante dados los numerosos diálogos que añaden profundidad a una historia que, a decir verdad, queda relegada a un plano más secundario.

CONCLUSIÓN

F.I.S.T.: Forged In Shadow Torch se posiciona como una alternativa muy válida para los aficionados a las aventuras de acción de estilo metroidvania, con todos los elementos clásicos que las definen y apostando por una personalidad única, una puesta en escena más que vistosa y una jugabilidad tan frenética como satisfactoria, a excepción de ciertos desajustes aquí y allá a los que acostumbrarse y ciertos picos de dificultad que exigen mucha paciencia, quizás demasiada. Un título con muchas horas por delante, desafiante y que nos animará a seguir explorando y luchando sin descanso.

LO MEJOR

  • Combates frenéticos con muchas posibilidades
  • Puesta en escena espectacular y diseño carismático
  • Grandes opciones de habilidades y técnicas

LO PEOR

  • Completamente en inglés (o chino)
  • Algunos fallos gráficos y de rendimiento
  • Algún que otro margen de mejora en control y picos de dificultad
8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.