Fracked
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Carátula de Fracked

Fracked, análisis PSVR. Acción de altura que te hará sudar

Es de agradecer que, con el nuevo visor VR de PS5 aún muy lo lejos en el horizonte, sigan saliendo buenos juegos de largo en largo para el ya veterano PSVR de PS4

El género FPS es posiblemente el que más se ha prodigado en los juegos de realidad virtual. Tanto es así que muchas veces da pereza enfrentarse a los que van llegando. Y no es extraño, se ha buscado lo más inmersivo de los videojuegos que encajara a la perfección con el sinónimo de éxito, y la primera persona y la acción pistola en mano parecía tener todo de su parte para ello. Es una pena en el sentido en que no se han explotado en profundidad otras vías. Astro Bot: Rescue Mission, por ejemplo, ha demostrado que los plataformas 3D pueden ser brillantes obras maestras, que se pueden dar atemorizantes mezclas entre juegos de velocidad y ritmo como Thumper, que un juego perfecto como el sinestésico REZ resulta incluso mejor en RV o que el terror puede alcanzar cotas inimaginables con un visor puesto como ha demostrado el valiente Resident Evil VII.

La realidad virtual tiene todavía mucho que decir, y será con ayuda de mayor potencia que permita una experiencia más profunda y sin los temidos problemas físicos para el usuario, la ausencia de cables que entorpezcan el juego y nuestras ganas de ponernos a jugar y, por supuesto, con excelentes títulos que aprovechen las todavía inéditas posibilidades del nuevo soporte. Mientras tanto toca disfrutar de lo que hoy tenemos a mano, juegos como Fracked, que hacen que nos congratulemos por poder disfrutar de experiencias que no pueden darse en ningún otro lugar.

El James Bond más abrigado en todo su esplendor

Hay mucho del James Bond más desatado de los 60 y 70 del siglo pasado en Fracked. El que nos enamoró (a nosotros y al Nolan de Inception y Tenet) con sus espectaculares tour de force en los prólogos de cada película, el de los malos megalomaniacos, el de las instalaciones plagadas de esbirros clónicos y anónimos... En algunas de aquellas pelis protagonizadas por Connery y Moore encontramos escenas de acción en la nieve calcadas en el juego de nDreams. Nada más empezar a jugar realizamos un descenso con esquíes por una ladera montañosa, tras un par de minutos escasos, ya tenemos una avalancha soplándonos con su aire helado en el cogote. Estos descensos se verán aliñados más adelante con torres de vigilancia, saltos locos y, por supuesto, malos montados en motos de nieve.

Al contrario de los malos de James Bond, aquí no cogemos cariño a nuestro antagonista. Es un tipo que quiere acabar con la vida en la Tierra porque sí, sin un futuro alternativo posible. En las pelis de Bond hasta podías simpatizar con los malévolos planes del loco malote de turno. Desde la extinción de la dañina raza humana para encontrar un nuevo comienzo en una Tierra virgen como en Moonraker, a ese malote trágico a lo Capitán Nemo de La espía que me amó. Aquí no encontraremos empatía alguna ante un malo malísimo, aunque tampoco daría tiempo en lo ajustado de la duración del juego, unas pocas horas en las que da poco tiempo a pensar de lo intenso que es todo.

No te pares, ¡actúa!

Nos ha encantado lo físico que es Fracked. Están los tiroteos, claro, donde continuamente estamos moviendo nuestro cuerpo para protegernos de los disparos o en el acto necesario de recarga de las armas que se da en dos fases (tres si sumamos la expulsión de ese peligroso cargador con solo dos balas que nos puede poner en un aprieto). Pero hay más, apretar botones, girar manivelas, coger asas para abrir puertas, manejar palancas y, los que más nos han gustado, subir escaleras de mano y agarrarnos de salientes. Llega uno a soltar su gotita de sudor con el esfuerzo, lo que le da un agradecido plus de inmersión.

El juego apuesta por la espectacularidad en aquellos descensos por la nieve sin un segundo de respiro, pero también en mitad de los tiroteos. No llega al nivel de intensidad de los últimos Doom, claro (además, algo así igual haría que nos explotase la cabeza, ya llegaremos a la parte de accesibilidad), aunque igualmente la rapidez en los niveles más avanzados es baza necesaria para ganar la partida. La inteligencia de los malos no es de diploma, aunque su correteo casi continuo, el que te busquen, el que haya kamikazes que explotan al acercarse, enemigos tipo tanque que nos siguen y nos obligan a cambiar de estrategia... harán que mordamos el povo en muchas ocasiones, pero siempre a sabiendas de que podemos mejorar y conseguir vencer. Los escenarios nos dan libertad para probar múltiples vías con las que experimentar y alcanzar el éxito.

Es una pena que no se haya sacado más partido a esta rejugabilidad metiendo rankings online, cronómetros o puntuación por el número de enemigos abatidos, los headshots o la elegancia en las ejecuciones (por ejemplo, acabar con varios enemigos mientras descendemos agarrados de una tirolina). Y resulta raro, porque algunos de esos elementos, realizados de forma natural durante las partidas, activan algunos trofeos, como es el caso de la rapidez de acción o el número de enemigos abatidos. El que sea un juego corto y te deje tan buen sabor de boca pide a gritos DLCs que activen la competitividad, alarguen la historia o incluyan nuevos retos. Un trabajo tan bueno como este merece crecer desde sus sólidas raíces.

Rendimiento y accesibilidad en VR

La dirección artística cel shading de Fracked recuerda a la de Borderlands (por cierto, contáis con un buen port a realidad virtual de la excelente segunda entrega de la gamberra franquicia). Eso impide que se le vean las costuras al juego. Acostumbrados a estas alturas a la excelencia gráfica de un God of War, por ejemplo, siempre llama la atención el aspecto de PS2 de algunos productos en PSVR. Es un peaje a pagar para que se mueva con soltura una acción que debe dividir la potencia de procesado que genera mundos envolventes en VR. El estupendo toque Cel Shading de Fracked lo saca de posibles e injustas comparaciones. Nos metemos de cabeza en su mundo y en ningún momento nos llamará la atención por posibles carencias gráficas.

El control es variado y está muy bien integrado. Lo interiorizamos en pocos minutos por la naturalidad que han conseguido. En los descensos en esquí variamos la dirección moviendo nuestra cabeza. Los moves (sí, son necesarios los dos pirulos) responden con soltura en el apuntado, a la hora de recargar rápidamente, de agarrar palancas o salientes... Se reparten además las funciones. Disparamos con una mano mientras la otra ayuda a la dirección de desplazamiento.

Un último aviso antes de que empecéis a jugar (con lo que hemos contado, no sé qué hacéis leyendo esto todavía y no habéis salido corriendo a haceros con el juego), mirad las opciones de accesibilidad. Por defecto vienen ajustadas para el jugador experimentado. Los que os llevéis regular con la realidad virtual trastead con el giro, con las ventanas que oscurecen los bordes... Sería una pena que perdierais el moreno veraniego de vuestros rostros por un enfermizo amarillo vinagre. Por supuesto, los que juguéis en PS5 os beneficiaréis de una mayor tasa de frames, más resolución en las texturas y menores tiempos de carga, así que tendréis menos problemas para acomodaros al juego. Es un auténtico disfrute, otro imprescindible para el catálogo de PSVR que sale desde las entrañas de un género, el de los disparos en primera persona, demasiado saturado.

 

CONCLUSIÓN

¿Recordáis el comienzo de Uncharted 2? Pues en Fracked os sentiréis lo más cerca posible de aquel Nathan Drake colgado de un vagón a punto de caer por un precipicio. Pero es que también viviréis las desequilibradas persecuciones a tiros entre esquíes y motos de nieve de las películas de James Bond. El juego de nDreams es una descarga de adrenalina, una montaña rusa que valida con emoción ese maravilloso invento que es la realidad virtual. Acción frenética perfectamente correspondida por su pulido control, con acciones muy físicas como cubrirse tras una esquina, subir escaleras o cargar tus armas. ¿Quién dijo que ser un héroe fuera fácil? Fracked se encarama con una pirueta entre lo mejor del catálogo de PSVR. Es un título que sobresale entre la saturación de juegos de disparos del dispositivo. Somos del pensamiento de que, si un juego es bueno, puede ser aún mejor en realidad virtual. Fracked, aunque corto en duración, es de esos que dan razón de ser a la VR. Ahora solo queda saber si su final abierto encontrará conclusión vía cercano DLC o lejana (y merecida) segunda parte.

LO MEJOR

  • El estilo cel shading evita comparaciones injustas con productos no VR.
  • Su acción, variada y excelentemente administrada, nos mete de lleno en una montaña rusa de emociones.
  • Control implementado con inteligencia y mucha solvencia.

LO PEOR

  • Que el público potencial piense que Fracked es uno más en el explotado género de disparos en VR
  • Es algo corto, pero es que también se hace corto por lo bueno que es.
  • Tras su final abierto, sería un crimen que no se continue la experiencia y se amplíen los modos de juego vía DLC o en una segunda parte.