Hades
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Carátula de Hades

Hades, Análisis PlayStation y Xbox. Brillantez inmortal

El celebrado roguelike de Supergiant Games llega al fin a consolas PlayStation y Xbox atesorando la misma calidad y frescura de hace casi un año.

Qué duda cabe que el roguelike ha llegado para quedarse gracias a auténticos juegazos como Dead Cells, The Binding of Isaac, Spelunky, Slay the Spire o Loop Hero, entre muchos otros, que han consolidado una forma muy especial de entender el videojuego y potenciando aspectos como la jugabilidad pura y la progresión. Y en esto tiene mucho que decir Supergiant Games, autores de títulos tan destacados como Bastion, Transistor o Pyre, y que hace ahora prácticamente un año sorprendían con Hades para PC y Nintendo Switch (tras un dilatado periodo de early access), un nuevo giro de tuerca al género que hacía muy bien muchas de las cosas que definen al roguelike, y que ahora por fin llega a más plataformas, como son las actuales y anteriores consolas de PlayStation y Xbox. Veamos cómo le ha sentado a Hades el port a PS4, PS5, Xbox One y Xbox Series X|S en nuestro análisis.

Fuga del inframundo en clave dungeon crawler

Como los más curtidos en el género sabrán, Hades nos pone en la piel de Zagreus, hijo de Hades y príncipe inmortal del inframundo, cuyo único y más deseado objetivo es escapar de las garras del dios de los muertos y su funesto hogar, para así tratar de alcanzar el Monte Olimpo. Para ello contará con el consejo de varios dioses de la mitología griega, tales como Zeus, Atenea, Artemisa o Poseidón, que aportarán uno de los aspectos diferenciadores del título dentro de su género: una suerte de hilo narrativo que le sienta de maravilla al desarrollo de la aventura, como decimos, en clave de dungeon crawler. No es para menos, puesto que el apoyo de la retahíla de personajes ayudan a dar empaque a la historia, todo ello con los textos perfectamente localizados al castellano con voces en inglés.

Aunque el verdadero centro de atención de Hades es su jugabilidad y cómo plantea su desarrollo como roguelike, una fórmula que se mantiene intacta respecto a la versión original y que resulta tan adictiva como satisfactoria, especialmente en el terreno de las sensaciones a los mandos y la evolución del personaje. Las partidas tienen un claro nexo común que no es otro que la muerte; porque sí, en Hades moriremos mucho, casi sin descanso, propiciando nuevos intentos o runs tras aplicar las mejoras correspondientes y lo aprendido en anteriores incursiones, todo ello a través de las diferentes salas generadas aleatoriamente y que componen el particular infierno de Hades.

Su desarrollo no esconde mucho misterio, ya que ofrece todo lo que cabe esperar de un roguelike clásico, es decir, iremos pasando de estancia a estancia tras limpiara cada una de ellas de enemigos, logrando así toda clase de recompensas que servirán para que, junto a nuestro aprendizaje a los mandos, podamos llegar cada vez un poquito más lejos. Mención especial para la gran variedad de enemigos y sus diferentes patrones de ataque, elemento esencial en un título que apuesta por la constante reiteración de situaciones. El videojuego en sí, y como no podía ser de otra manera con un port directo, se mantiene intacto; y es que Hades sigue manteniendo la frescura de hace un año, posicionándose como uno de los exponentes de su género mejor valorados.

Por otro lado, la experiencia a los mandos es totalmente satisfactoria y traslada la acción de todo un hack'n'slash isométrico a nuestras manos de un modo sensacional. Los controles permiten realizar toda clase de diabluras a través de cuatro botones principales, siguiendo un esquema tradicional de ataque normal, ataque especial, hechizos y esquive o dash. Aunque como decimos, este nuevo lanzamiento multiplataforma de Hades no aporta ninguna novedad a su desarrollo o jugabilidad, así que aquellos que esperen nuevos diseños de niveles, enemigos, armas o habilidades tendrán que conformarse con el título ya conocido, que no es poco.

Tanto es así, que las mínimas novedades respecto a la versión original de Switch pasan por mejoras en su resolución dependiendo del sistema; no así en PC, que ya ofrecía toda clase de configuraciones dependiendo del hardware. Así, mientras que en Switch se conformaba con una resolución de 720p a 60 frames por segundo tanto en dock como en portátil, en PS4 y Xbox One alcanza los 1080p a 60 fps, mientras que en consolas de nueva generación, es decir, PS5 y Xbox Series X|S se mueve a 4K y los mismos 60 fps constantes. Todo ello contribuye que el diseño artístico y el apartado visual de Hades luzca mejor que nunca, además de eliminar de un plumazo las evidentes ralentizaciones de Switch en momentos de mayor carga en pantalla; siempre en referencia a la ejecución de Hades en consolas.

CONCLUSIÓN

Hades mantiene la excelencia de su versión original de PC y Switch en su salto a consolas PlayStation y Xbox, apostando por la misma fórmula que tan buenos resultados ofrecía hace ya casi un año. Si bien no aporta novedad alguna a nivel de contenido o experiencia de juego (recordemos que no es más que un port y no una nueva versión), sí logra mejorar ciertos aspectos gráficos a nivel de consolas, pasando de las limitaciones a nivel de resolución y rendimiento de Switch a un apartado visual más consolidado en PS4/Xbox One y PS5/Xbox Series X|S. Una apuesta segura para los amantes del roguelike que ahora tienen más opciones para disfrutar de lo más actual de Supergiant Games en su sistema favorito. Además, Hades está también disponible en formato físico y desde el primer día en Xbox Game Pass.

LO MEJOR

  • Jugabilidad roguelike adictiva y depurada
  • Gran nivel de personalización del protagonista
  • Apartado audiovisual excelso y mejorado en consolas

LO PEOR

  • Algún que otro desajuste de la IA
  • Pocas builds son realmente efectivas en los niveles más altos
9.3

Excelente

Un título referente en su género, que destaca por encima de sus competidores y que disfrutarás de principio a fin, seguramente varias veces. Un juego destinado a convertirse en clásico con el paso de los años.