Ratchet & Clank: Una Dimensión Aparte
Ratchet & Clank: Una Dimensión Aparte
Carátula de Ratchet & Clank: Una Dimensión Aparte

Ratchet and Clank: Una Dimensión Aparte, análisis. Por esto quieres una PS5

Analizamos el nuevo exclusivo de la consola de Sony, que llega con un despliegue técnico de primera y la consolidación de Insomniac entre los mejores.

Ratchet and Clank era uno de los nombres más esperados en estos primeros meses de PS5. Presentado como juego que aprovechaba las capacidades de la nueva consola, la longeva saga de Insomniac quería dar un salto de calidad definitivo. Prolífica en PlayStation 2 y PlayStation 3, el remake de 2016 era lo único que habíamos tenido en los últimos ocho años. Hasta esta semana. Una Dimensión Aparte llega para convertirse en, con permiso de Demon’s Souls, el gran exclusivo de PS5. Si te preguntabas por qué querías dar el salto a la nueva generación, aquí tienes la respuesta.

Las expectativas estaban en lo alto y no era para menos. La saga ha acompañado a PlayStation desde siempre, y aunque estemos acostumbrados a pensar en personajes icónicos como Mario o Sonic cuando hablamos de clásicos, la realidad es que Ratchet y Clank cuentan con casi 20 años a sus espaldas. Si a eso le sumamos el buen nivel de Insomniac con la saga Spider-Man y un inicio de generación hambriento de nombres exclusivos, el único miedo era que no estuviera a la altura. Pero lo está, dando un impulso a la saga de cara a próximas entregas y colocándose como un referente de la misma. ¿Atrapados en el Tiempo? ¿Armados hasta los dientes? ¿El remake de 2016? ¿La trilogía original? Todos tienen un nuevo faro al que seguir.

Nexus (entre viejos y nuevos conocidos)

Una Dimensión Aparte quiere mejorar todo lo que ha sido la saga, sin revoluciones que tampoco necesita, porque el recorrido de la propuesta jugable de la serie todavía tiene mucho por delante. Y en esto se basa la nueva entrega para PS5: un juego de acción desenfrenada, con una buena dosis de plataformeo, toques de exploración y aliñado con algunos rompecabezas. Presentado de manera sorprendente, todo en su justa medida y ambientado en la nueva aventura intergaláctica para todos los públicos. Personajes simpáticos, humor, fuegos artificiales y un desarrollo que deja hueco para las sorpresas, incluso para momentos de reflexión —sin caer en el exceso de dramatismo, que tampoco acabaría de encajar del todo—, mientras saltamos de dimensión en dimensión, intercambiamos protagonismo entre Rachet, Clank y Rivet, y vivimos una especie de Star Wars a lo Pixar. ¿Suena bien, verdad?

Porque al final, esto es lo que nos ofrece Ratchet and Clank. Héroes, villanos, un ritmo elevado y una trama sencilla pero efectiva. Ésta empieza precisamente cuando el pequeño robot quiere darle a nuestro conocido Lombax un Dimensionador para que pueda ir a encontrar a otros de su especie. Es entonces cuando Nefarius —viejo conocido ya— aparece en escena, robando la pieza y provocando el caos. Lo que se resume en Ratchet y Clank navegando entre dimensiones paralelas, en las que precisamente conoceremos a Rivet, lombax con un perfil menos alegre porque el drama le ha tocado de cerca.

En el caso de Rivet, buscada por el emperador —Nefarius, cómo no— y que forma parte de la resistencia, un grupo que quiere acabar con la dictadura del villano. Pero con poca confianza en los demás, por las pérdidas que tuvo y otros hechos que es mejor no desvelar. Clank acabará con Rivet; Ratchet, por otro lado. Y estos cambios aportarán matices y diálogos interesantes, lo suficientemente ágiles y dinámicos para que acompañen a la acción. Porque de esto va Ratchet and Clank: de mucha acción.

Armado(s) hasta los Dientes

El primer impacto que nos llevamos con Una Dimensión Aparte no está en el tutorial, esa ceremonia que ya hemos visto en tráilers y gameplays previos. Está en nuestro aterrizaje a la ciudad Nefarius, con esa distancia de dibujado, esos luces de neones y ese acabado visual. Buscamos a Clank, pero nos encontramos que personajes de nuestro universo aquí tienen otros papeles. Y empezamos a disparar. Y a disparar. Y a volver a disparar. Porque esto siempre ha sido santo y seña de la serie y aquí no tardaremos en adquirir varias armas, probarlas y combinarlas.

Las 18 armas disponibles son un canto a la diversidad y a la originalidad. Desde la pistola explosiva con disparos de plasma hasta el castigador, la clásica escopeta por entendernos, pasando por los lanzacohetes del pacificador o el pulverizador (francotirador), todas tienen su uso y sus particularidades. Y casi todas tienen su momento de gloria. Porque están estas, que son las más tradicionales, pero luego tenemos la cubitera, que congela a los enemigos, el chisporroteador, que los electrocuta con el añadido que puede crear una red de enemigos atrapados por la electricidad; la tuneladora, que es una especie de proyectil teledirigido, pero metalizado que va bajo tierra y explota ante enemigos fijados; la podadora, que aturde a los enemigos convirtiéndolos en arbustos o los pequeños robots del guante perdición que muerden a los enemigos y los persiguen.

Pero lo mejor no es tener un elenco de 10, 12 o 20 armas como estas. Lo mejor es que le puedas encontrar un uso a todas. Y eso sucede. Más allá de las clásicas, tener un arma como el metrallador, que golpea varias veces al enemigo, te permite por ejemplo saltarte los escudos que llevan algunos. Por otro lado, el SR. Champi, unas setas que atacan y distraen a los enemigos, permiten dividir a los rivales cuando son mayoría. Y así con tantas otras, como las cuchillas zumbonas que van rebotando por todos lados con lo mucho y bueno que eso ofrece cuando tenemos overbooking de enemigos.

Porque estos, además, son bastante variados. Por un lado, tendremos un ejército robotizado con ataques cuerpo a cuerpo, a distancia, etc. Mientras que por el otro tendremos a secuaces de Nefarius con armas de plasma, con motos voladoras, algunos alados y muchos más. Si a todo esto le añades que la fauna y flora de las dimensiones que visitamos nos atacarán con distintas formas de bestias, el resultado es que tenemos muy poco tiempo de respiro.

El colofón se lo llevan los grandes jefes, por norma de tamaño considerable y con barras de vida que tenemos que rebajar al 0% para vencerlos. Durante la primera mitad nos encontraremos, además de algunos enfrentamientos que es mejor no desvelar, la presencia de robots de grandes dimensiones con patrones distintos. Algunos buscando más el cuerpo a cuerpo y otros con rayos a distancia. Aunque estos combates son intensos, la realidad es que acaban repitiéndose más de la cuenta, algo que puede no ser del agrado de todos. Esto no quita que en el tramo final sigamos teniendo batallas con jefes impresionantes, dicho sea de paso.

Todos para uno

En nuestro elenco de movimientos, además del combate cuerpo a cuerpo, contamos con la posibilidad de hacer saltos evasivos y de las botas con propulsores que nos permiten hacer un movimiento fantasma de esquiva que a su vez sirve como dash para otras situaciones. Porque en Ratchet and Clank disparamos a diestro y siniestro, pero también tenemos bastantes secuencias de plataformeo. El dash es una forma interesante para esquivar ataques en el momento justo, mientras que las botas nos permiten movernos a tal velocidad que podemos sorprender cambiando nuestra ubicación, buscar nuevos flancos o simplemente escapar para recuperar vida.

El desarrollo a lo largo de los planetas que vamos a visitar con Ratchet o Rivet —cada uno tiene unos planetas concretos— intercala zonas de combate con otras de exploración y saltos. Tan punto estaremos usando el doble salto y el dash para llegar a zonas lejanas como moviéndonos sobre raíles en distintas tuberías y caminos creados para tal fin, así como corriendo a través de las paredes habilitadas para ello, planeando para caer bien a lo lejos y mucho más. La variedad de localizaciones también juega su papel: en Ciudad Nefarius tendremos saltos mucho más tradicionales, mientras que en Ardolis, un asentamiento pirata brillante y divertidísimo, estaremos saltando entre lianas más de lo habitual. En cambio, Savali es una enorme meseta por explorar como si de un páramo de mundo abierto se tratara con muchos secretos en cada rincón.

Tanto las mecánicas de plataformas como la exploración van muy de la mano. Para superar la campaña nos bastará con lo más evidente, pero para conseguir todos los extras y coleccionables tendremos que tirar de ingenio más de una vez a la hora de desviarnos o alargar un salto un poco más de la cuenta.

De hecho, es en este punto donde entran en juego muchas otras mecánicas. Por ejemplo, las carreras, ya sea a lomos de un caracol gigante o corriendo por puntos de control mientras saltamos al vacío a toda velocidad con nuestras botas. Las mismas botas tienen un sistema gravitatorio que nos permite movernos en algunas dimensiones enganchados a la superficie, aunque estemos totalmente del revés para avanzar por lugares impensables donde la gravedad está totalmente ausente.

Además de Ratchet y Rivet, también tendremos otros protagonistas como Clank, que tendrá que solventar rompecabezas usando unas esferas para combinarlas y permitir crear un camino seguro para que sus “probabilidades” lleguen a buen puerto (muy a lo Lemmings). Por otro lado, tendremos minijuegos con Glitch, un robot-araña que se cuela en sistemas infectados por virus y que tiene que disparar a todos lados para acabar con ellos. No puede saltar, pero sí caminar pegado del derecho y del revés sin caer por la gravedad, lo que aporta un diseño de niveles curioso y también intenso.

Atrapados en el Multiverso

Uno de los reclamos del juego era el cambio de dimensiones de forma inmediata gracias al uso del SSD. Y es algo que sin ser constante, sí está presente en varios planetas. No pasa en todos, donde tendremos algunas brechas menores para llegar a lugares lejanos o inspeccionar bolsillos dimensionales (minifases con una recompensa), pero sí que tendremos planetas que juegan con dos realidades que se pueden ver golpeando unos cristales. Navegar por un lugar, cambiar de dimensión y seguir por esa hasta llegar a una zona que nos permita volver a la primera aporta más dosis de exploración y de pausa que en otros lugares, y se agradece, porque no siempre es evidente como avanzar y porque hay secretos en un lugar, pero no en el otro, que podemos perdernos sin querer.

Los saltos dimensionales y los cambios de emplazamiento entre la decena de planetas que vamos a visitar aportan variedad en mecánicas, en enemigos y también en la resolución de conflictos. Y todo esto hace que el arsenal completo y diverso del que hablábamos al principio gane en peso, pero también una exploración que no cae en la reiteración –cada planeta es diferente- y un desarrollo dentro de cada planeta que tiene sus particularidades.

El resultado general es el de un juego con un ritmo elevado, capaz de mantener la atención del jugador a casi cada momento y que sabe usar el universo de Ratchet and Clank a su favor para presentarnos personajes ya conocidos, pero con nuevos roles en la dimensión de Rivet y, al contrario, a una Rivet que interactúa de manera diferente con los conocidos de la dimensión de Ratchet. La necesidad casi constante de cambiar de lugar, de protagonista o de enemigos es una virtud del juego, que se mantiene fresco hasta un tramo final simplemente apoteósico en propuesta, desarrollo y conclusión.

Lo decíamos al principio. Una Dimensión Aparte no viene a reinventar la saga ni a revolucionarla, pero sí a elevarla en mecánicas y en puesta en escena, ofreciendo una aventura muy redonda que tiene mucho y bueno del género actual pero que es capaz de evocar a esa aventura de acción clásica que disfrutábamos en los 128 bits. Eso sí, con ciertas concesiones que pueden facilitar demasiado las cosas. No es un juego difícil —ni en estándar ni en una dificultad mayor— y peca de ser muy generoso con el jugador: checkpoints inmediatos cuando morimos con vida y arsenal regenerados o posibilidad de saltarse los rompecabezas (Glitch y Clank) son atajos que en algunos momentos facilitan demasiado las cosas, además de bloques de vida y munición que van regenerándose en mitad de las batallas para no quedarnos sin ella, con lo que supondría.

El juego, que puede completarse en unas 10-12 horas, cuenta con varios extras en forma de misiones secundarias y coleccionables variados (en nuestro caso, hemos sacado el Platino en 17-18 horas). Misiones en las que nos enfrentaremos a oleadas de enemigos, tendremos que realizar carreras o buscar algunos objetos escondidos por el mapa con caminos nada evidentes. A todo esto, tenemos una arena de desafíos divididos en tres categorías, quince en total. Algunos tan interesantes como luchar con armas aleatorias o con falta de gravedad. Por desgracia, una vez terminados los 15 desafíos no hay más, a pesar de ser una idea que se podría explotar con muchas más pruebas y que hemos visto en otras entregas.

Totalmente a Tope (con PS5)

En pleno debate sobre los juegos intergeneracionales, Ratchet and Clank: Una Dimensión Aparte se presenta como exclusivo next gen y como un ejemplo de saber usar y explotar las características de la nueva consola. Del SSD y sus nulos tiempos de carga ya hemos hablado, pero no es lo único. El uso del DualSense es digno de mención. La vibración háptica es una pequeña maravilla. El temblor de los altavoces de una discoteca, la gravilla que el caracol al que montamos va rascando, la explosión que supone pulsar el gatillo con el castigador… La combinación de la vibración con las resistencias de los gatillos, tendremos armas que podremos usar sus habilidades pulsando un poco o pulsando del todo, hacen que la inmersión crezca y que tener el mando de PS5 sea un factor diferencial. Simplemente por como acompaña, sin querer transmitir más de lo que realmente debe.

A nivel técnico, el juego también se luce. Hemos estado jugando la campaña en el modo fidelidad, con resolución 4K y 30 frames por segundo sólidos, sin caídas. El nivel de detalle en modelados, escenario y el trazado de rayos –especialmente en lugares con contrastes y elementos metalizados- nos hace sentir en un juego Next Gen. Y luego nos llegó el parche Day con el modo rendimiento, con o sin trazado de rayos, que a costa de menos detalle y una rebaja en la calidad general gráfica, pasa a ser una delicia en movimiento. Una Dimensión Aparte a 60 frames por segundo es otra cosa. Porque a todo esto, hay otros elementos técnicos que se suman a la fiesta. El HDR, que resalta colores de manera espléndida (Ciudad Nefarius con sus estructuras metalizadas y sus neones es un espectáculo), o el sonido 3D de los cascos, que también se luce con pequeños matices y sonidos que sabes rápidamente de donde vienen solo por el sonido. Todo ello con un buen doblaje al castellano, como es habitual, y una enorme cantidad de opciones de accesibilidad para adaptarse lo máximo posible a todo tipo de personas.

En definitiva, más allá de dos problemas puntuales en los que tuvimos que reiniciar punto de control por un par de bugs (jugando antes del parche Día 1) y un contratiempo menor en una misión secundaria, estamos ante un juego hecho por y para aprovechar las principales características de PS5.

CONCLUSIÓN

Ratchet and Clank: Una Dimensión Aparte no viene a revolucionar la serie ni tampoco lo pretende. Simplemente, y no es poco, busca impulsar la fórmula a nuevas cotas de calidad. Y eso lo consigue con creces. Acción a raudales con una gran variedad de armas y de enemigos, que a su vez está bien equilibrado con dosis de plataformas, exploración y algunos rompecabezas. Y todo a gran ritmo, sin descanso, en medio de una historia sencilla, pero con gancho, con nuevos personajes la mar de atractivos y un constante cambio de localizaciones, mecánicas y situaciones.

Las virtudes del título, a las que añadir un gran tramo final o ciertos retos extras que complementan bien al conjunto del juego (aquí se podrían haber explotado más algunas ideas), acaban siendo mucho mayores que estos contratiempos, que encontramos en la repetición de ciertos jefes más de la cuenta y en una dificultad y sistema de puntos de control que facilita más de la cuenta las cosas. Un juego, además, pensado por y para PS5, con un muy buen uso del DualSense y un portento audiovisual que nos va indicando a cada planeta, a cada escena y a cada cambio de dimensión que sí, que esto es pura Next Gen.

LO MEJOR

  • La gran variedad de armas y sus usos
  • Acción desatada, con un tramo final espectacular
  • Buenas dosis de plataformas, exploración y rompecabezas
  • A nivel audiovisual es una maravilla
  • El compendio de héroes, con el gran añadido de Rivet

LO PEOR

  • Los puntos de control facilitan mucho las cosas para un juego ya de por sí no muy complicado
  • Algunos jefes se repiten en exceso
9

Excelente

Un título referente en su género, que destaca por encima de sus competidores y que disfrutarás de principio a fin, seguramente varias veces. Un juego destinado a convertirse en clásico con el paso de los años.