Legend of Keepers
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Legend of Keepers, análisis. El amo de la mazmorra

Este roguelile del estudio francés Goblinz Studio acierta a la hora de ofrecer una fórmula basada en la gestión y en el combate por turnos.

¿Harto de cuentos de héroes? ¿Cansado de que siempre ganen los buenos? Entonces tal vez te interese echar el currículum en Mazmorras S.A., la empresa de seguridad que se encarga de despachar a los paladines y de evitar que sus limpias manos toquen el tesoro custodiado al final del camino. Legend of Keepers: Career of a Dungeon Manager es la producción más reciente de Goblinz Studio, una desarrolladora y editora francesa especializada en videojuegos de tipo roguelike.

Después de firmar el contrato como guardián de la mazmorra, toca ponerse manos a la obra y preparar a los empleados para la dura misión que les aguarda. Los héroes, siempre metiendo sus narices en todos los sitios, no paran de organizar incursiones. Buscan ávidamente a los monstruos para mandarlos al otro barrio, aunque algunos de ellos ya lucen bien esqueléticos. Y no, no creas que la empresa da mucho apoyo, nada más fichar ya te dicen que no hay tiempo para la formación, así que toca apechugar y aprender sobre la marcha.

Encarnar al malo malísimo

En Legend of Keepers, por lo tanto, manejamos al grupo de villanos. El objetivo es evitar que los héroes se quedan con el tesoro final. La premisa argumental es sencilla y derrocha humor por los cuatro costados, aunque más allá de los gags, la historia en sí nos interesa más bien poco. Tampoco creemos que sea el punto angular de este proyecto, que se centra en sus mecánicas de gestión y en el sistema de batalla por turnos. No es extraño que en los roguelite la narrativa se desarrolle a través de imágenes estáticas, que contrastan con los bonitos sprites 2D de los combates. De todos modos, los textos con narrador encajan bien con el espíritu rolero (y paródico) que pretende transmitir.

Después de un período en acceso anticipado, la versión comercial ya se puede adquirir en PC y Nintendo Switch. El juego nos pone en la piel de uno de los jefes finales de la mazmorra, que como gran jefazo es el que espera al final del camino, en caso de que todo lo anterior haya fracasado. El título de Goblinz Studio se articula alrededor de una serie de capítulos con distintos escenarios y retos, aunque el núcleo jugable se mantiene estable durante todas las partidas. A lo largo de ellas tenemos la oportunidad de manejar a tres jefes: el esclavista, la ecologista y la ingeniara, cada uno de ellos con sus poderes concretos.

El juego se divide en tres vertientes diferentes, pero la gestión confluye en todas ellas. Las tareas de la semana se visualizan como si de una agenda se tratara, con misiones y eventos que se van sucediendo a medida que pasan los días. La condición de roguelite se representa no solo en la jugabilidad a través de runs, sino también en sus elementos aleatorios. De este modo, durante esta primera fase, gestionamos la contratación de nuevos empleados, su entrenamiento, la subida de nivel de las trampas, la transmutación de las pociones, las adquisiciones en le mercado negro e incluso los saqueos. En estos casos, seleccionamos el destino en un mapa y los voluntarios cumplen (o no) su cometido en función de distintas variables. Cabe destacar que la agenda nos permite seleccionar entre varias tareas, que aparecen de forma aleatoria. Una vez elegimos una, el resto desaparecerá automáticamente.

La preparación para el combate

Toda esta fase inicial se plasma en los combates, que tienen distintas dificultades y que en todos los casos introducen la planificación. Quizá los menos familiarizados con la terminología rolera queden algo saturados por la cantidad de atributos que hay que tener en cuenta, ya que cada tipo de enemigo y aliado dispone de características concretas que hay que valorar a la hora de entablar la batalla. Es decir, aplicando el ejemplo más simple: si tus enemigos son especialistas en magia elemental de hielo, seguramente te convenga seleccionar a algún que otro monstruo de fuego. Sobre el papel parece sencillo; en realidad es algo más complejo. Fácil de aprender, difícil de domeñar.

En la planificación vamos avanzando por una serie de escenarios en scroll lateral, donde debemos posicionar a nuestras huestes. Además de elegir su posición exacta (vanguardia, en medio o en la retaguardia), también tenemos que valernos de trampas para impedir que los héroes lleguen vivos hasta el final. En el supuesto de que eso ocurra, el jefe final —nosotros— esperamos en lo más profundo de la mazmorra. La siguiente fase es el combate en sí, que funciona como el de un videojuego de rol por turnos. Ellos atacan, nosotros golpeamos, y la batalla sigue su curso hasta que una de las dos partes sucumbe. Al principio, ganar no nos ha resultado demasiado difícil, aunque los ataques del enemigo a menudo aniquilan a los monstruos intermedios rápidamente. No todo es golpear, también hay que saber cuándo lanzar habilidades que intimiden al enemigo, ya que es posible que lo expulsemos de la mazmorra sin necesidad de que este termine muerto sobre el suelo.

Al finalizar el combate recibiremos las recompensas pertinentes. ¿Y qué ocurre si el jefe es asesinado? Resucitamos, pero hay que iniciar la run de nuevo, con todo lo que eso conlleva. Al menos, el nivel de nuestro protagonista es permanente, así como las habilidades pasivas. El resto de la progresión se pierde, así que debemos repetir el proceso hasta triunfar al final de la semana. Por otro lado, puede que los monstruos sean monstruos, lo que no significa que no tengan sentimientos. Si los humanos somos sentimientos, estas criaturas no se quedan detrás. La muerte hace mella en su espíritu, por lo que al regresar del mundo de los muertos, si encadenan varias derrotas seguidas, como gestor no puedes olvidar darles un descanso para que vayan recuperando la moral.

Legend of Keepers: Career of Dungeon Master atesora ese elemento adictivo (bien entendido) que te invita a seguir probando, a no dejar de jugar. Sin embargo, las mecánicas se destapan casi desde el principio, de modo que a la larga se puede hacer algo repetitivo, por no hablar de que la suerte juega un papel a veces demasiado relevante. Lo que nos ha gustado es que el estudio haya implementado un selector de dificultad. Da la impresión de que la mayoría de títulos de este género opta por la dificultad elevada, así no suelen ser juegos demasiado accesibles. En cualquier caso, repetimos, no es el videojuego más sencillo del mercado, pero te hará usar el cerebro, tal y como le gusta a Goblinz Studio.

Análisis de la versión PC.

CONCLUSIÓN

En Legend of Keepers, somos los malos, los que hacemos morder el polvo a los héroes. Goblinz Studio ha creado un adictivo juego roguelite que mezcla la gestión con combates por turnos. La jugabilidad se desarrolla por medio de varias fases, que desembocan en la lucha final. Pero tan importante como la ejecución, quizá más todavía (al fin y al cabo es lo que va a determinar el desenlace), es la preparación previa: elegir a los monstruos correctos, posicionarlos bien sobre el campo de batalla y vigilar su motivación. En cualquier caso, al final siempre estamos nosotros, el jefe final, para tratar de cumplir la misión. El sistema de progresión implementa mejoras permanentes para nuestro personaje y otras que se pierden al morir definitivamente. Resulta importante subrayar que Goblinz haya pensado en distintos tipos de jugadores, por lo que han añadido un selector de dificultad. El título es muy adictivo, es de esos juegos que te hacen pensar, aunque sus mecánicas no evolucionan lo suficiente y al final puede resultar repetitivo.

LO MEJOR

  • Jugabilidad que engancha
  • La cantidad de estrategias y posibilidades
  • El tono paródico

LO PEOR

  • Repetitivo a la larga
  • La suerte determina demasiado algunas acciones
  • Hay tantos elementos a tener en cuenta que puede atragantarse
6.8

Correcto

No es lo último ni lo más original, tampoco cuenta con la mejor ejecución, pero puede divertir si te gusta el género. Bien, pero mejorable.