Strangeland
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Carátula de Strangeland

Strangeland: Análisis PC. Aventura gráfica en una feria de pesadilla

Analizamos Strangeland, la nueva aventura gráfica de los creadores del soberbio Primordia. Visitaremos una dantesca feria de pesadilla llena de misterio.

Es un error habitual el pensar que lo mejor que el que género de la aventura gráfica tiene por ofrecer es cosa del pasado, que los más destacados exponentes de un género tan icónico y querido por miles de jugadores fueron lanzados en la década de los 90. Cierto es que un año como por ejemplo 1993 (Day of The Tentacle, Sam & Max, Gabriel Knight, Space Quest 5, Larry 6, Simon The Sorcerer, Hand of Fate, Myst o Shadow of the Comet entre otros salieron ese año) resulta algo irrepetible tanto para la aventura gráfica como para cualquier otro género de videojuegos que se nos ocurra. Pero cierto es también que pese a que al género se le diera por muerto y enterrado con el fin de la década de los 90, hemos recibido grandísimas aventuras gráficas en los últimos años, que de haber salido en la época dorada, sin factor nostalgia de por medio, ocuparían el lugar de varios de los clásicos en el panteón del género. The Whispered World, la saga Deponia, la pentalogía Blackwell, Kathy Rain, The Journey Down, The Cat Lady, The Last Door, Thimbleweed Park, Gibbous: A Cthulhu Adventure o Fran Bow, por poner algunos ejemplos más o menos recientes, son soberbias aventuras gráficas que han mantenido la llama del género brillando con la misma fuerza de antaño.

Junto a todas ellas y muchas más, en 2012 saldría una de nuestras aventuras gráficas modernas favoritas, Primordia. Este soberbio videojuego nos presentaba un desolador futuro distópico donde toda forma de vida ha sido completamente barrida de la faz de la Tierra, y donde las máquinas han heredado el planeta. Acompañando a la memorable pareja protagonista formada por el robot Horatio Nullbuilt y su inseparable y bonachón Crispin, nos sumergíamos en un mundo poblado por robots y autómatas, que nos ofrecía una trama maravillosa haciendo gala de una ambientación espectacular. A su fenomenal puesta en escena, que recreaba de forma magistral este futuro desolador, le sumaba unos diálogos geniales y la posibilidad de resolver unos puzles estupendos de varias maneras. Todo ello terminó por coronarla como un auténtico clásico moderno del género, y como ya hemos comentado, es una de nuestras aventuras gráficas favoritas de todos los tiempos.

El mérito de ello es mayor si tenemos en cuenta que Wormwood Studios, padres de la criatura, son un pequeño estudio independiente formado únicamente por 3 personas, con el hándicap de ser de nacionalidades distintas, debiendo realizar sus proyectos de forma telemática en su casi totalidad, sin posibilidad de trabajar físicamente en el mismo emplazamiento. Mark Yohalen es un abogado americano que escribe los juegos del equipo. El artista australiano Victor Pflug le da forma a las visiones de aquel, y el programador griego James Spanos se encarga de crear el código del juego. Tras el enorme éxito de Primordia, no es de extrañar el gran revuelo que causó en marzo de 2018 el anuncio de la siguiente aventura gráfica de Wormwood Studios, la cual se llamaría Strangeland. Un proyecto muy personal y con una concepción única. A diferencia de Primordia, sus orígenes son más humildes y de una escala mucho menor, por lo que, pese a ser un título magnífico, su magnitud es mucho menor que la de su antecesor.

Y es que Strangeland nace como un proyecto para una Game Jam de creación de aventuras gráficas en mayo de 2017. La idea era utilizar material desechado de otros proyectos del equipo (el juego de rol táctico Fallen Gods que están desarrollando, la aventura gráfica teóricamente cancelada Cloudlands y su proyecto Trenchmouth), y aprovechar la coyuntura para mantener al equipo activo y “afilar sus habilidades” como ellos mismos afirmaron en su blog. La idea era un desarrollo de un par de semanas, 3 a lo sumo. Finalmente la cosa se alargó en el tiempo, y sería un año después, en marzo de 2018, cuando anunciarían en su blog que Strangeland estaba casi rematado. Otros 3 años más fueron necesarios para que finalmente vea la luz la aventura. En este tiempo, se ha pulido el título, y al igual que ocurrió con Primordia, este será distribuido por Wadjet Eye Games, que entre otras cosas se han encargado de una magnífica localización de todas las voces al inglés. Tras todos esos avatares, recibimos una estupenda aventura gráfica, de impactante y espectacular puesta en escena, que toca temas muy personales y ofrece buenos puzles, pero a la que se le notan esos orígenes humildes y el tener una envergadura menor que el anterior título del estudio. Estamos ante un juego totalmente recomendable tanto para expertos del género como para acercarse por primera vez al mismo, pero que queda un par de pasos por detrás de la anterior obra del estudio, el soberbio Primordia.

Una oda a la pérdida, el dolor y el duelo.

Un desconocido despierta confuso en una tétrica y grotesca feria de los horrores de tintes futuristas. A lo lejos, contempla como una bella muchacha de cabellos rubios se precipita mortalmente a un pozo sin fondo que reclama su alma. Pese a los esfuerzos de nuestro protagonista, la chica perece una y otra vez en un letal ciclo de sufrimiento y dolor. Para salvar a la muchacha, nuestro avatar, al que los personajes con que se encuentra llaman “the stranger”, deberá hacer frente a una ominosa y pérfida abominación negra que mora en la cúspide de una ciclópea y terrible montaña rusa. Un misterioso cuervo nos dará pequeñas pistas, y un ecléctico elenco de bizarros personajes nos ayudarán a desvelar el misterio de nuestra propia identidad, la de la muchacha y qué es lo que está ocurriendo en esta dantesca feria de los horrores. La premisa argumental del título está abierta a múltiples interpretaciones, pero conociendo el personal punto de partida de la historia, comprendemos lo especial y único de la creación de este videojuego.

Mark Yohalen escribió Strangeland en memoria de la historia de su abuela y el compañero de esta. En 2016, tras una tortuosa lucha de varios años contra la demencia, la abuela de Yohalen fallecía. Un par de semanas después, era el marido de esta quien perecía, destrozado por la pérdida. Él, antiguo ingeniero de la NASA, quién había regalado a Yohalen su primer ordenador y le había enseñado a programar en él a principios de los 80, trató por todos los medios de racionalizar la enfermedad de su amada y reducirla a una suerte de puzles que pudiera resolver para tratar de curarla. Los últimos años de sus vidas fueron una lucha sin cuartel contra una enfermedad que los consumió a ambos. La pareja había pedido a Yohalen que una vez no estuvieran, se encargara de recuperar sus pertenencias de su apartamento y repartirlas entre sus familiares. Bucear entre los recuerdos de la pareja, y ver las devastadoras consecuencias que la enfermedad había infligido en el día a día de ambos resultó una experiencia traumática.

Es por ello que Strangeland es una suerte de ritual que Mark Yohalen ideó para tratar de procesar la tristeza y el dolor que le provocó toda esta situación y ayudarlo a superarla. Strangeland es un desgarrador alegato sobre cómo contemplar a cámara lenta cómo se consume aquel a quien amas. Una alegoría del peligro de reducir los contratiempos de la vida cotidiana a una suerte de puzles a descifrar, y una cruda disección de cómo el amor nos puede arrastrar a lo más bajo o elevarnos al mismísimo cielo. En definitiva, una obra muy personal con un mensaje muy profundo. Como ya hemos comentado, sus orígenes como proyecto para una Game Jam se notan, y no estamos ante un título especialmente extenso, ya que en unas 5 horas podremos completarlo. El número de personajes con los que nos toparemos es bastante reducido, y la trama resulta muy contenida. Pese a ello, lo atractivo de su puesta en escena, la fuerza de sus diálogos y lo profundo de su mensaje hacen que esta gran aventura gráfica nos atrape por completo y nos ofrezca un viaje para el recuerdo.

Libertad y distintos enfoques en la feria de los horrores.

Dentro de un desarrollo muy clásico propio del género, y teniendo en cuenta lo reducido de su escala, Strangeland nos ofrece cierta libertad y la posibilidad de resolver su puzles desde distintos acercamientos. La mayoría de estos puzles son los habituales de inventario, debiendo buscar objetos por el escenario y emplearlos en los lugares adecuados. Al igual que ocurría en Primordia, nos encontramos también con otro tipo de acertijos como desvelar un código y algún que otro puzle de entorno muy orgánico. No se trata de una aventura excesivamente compleja, aunque sí que hay un par de puzles que nos harán devanarnos los sesos a base de bien. Por si lo necesitáramos, se ha integrado un sistema de pistas en forma de un teléfono al que podremos acudir si nos sentimos desorientados, el cual nos irá dando pistas progresivas, siendo esto por supuesto un añadido totalmente opcional. Los rompecabezas resultan en general satisfactorios y están correctamente integrados en la aventura, siendo alguno de ellos bastante original y fresco.

Creemos que toca darle un pequeño tirón de orejas a la gente de Wadjet Eye Games, porque ya toca que nos obsequien con una traducción al castellano de alguna de las excelentes aventuras que editan. Somos conscientes de que se trata de una distribuidora modesta, y aunque la labor de pulido y localización al inglés que hacen es mayúscula, se agradecería que realizaran una traducción de los textos al castellano como sí que llevan a cabo otros estudios igual o más modestos que ellos. Cierto es que como viene siendo tónica habitual con los lanzamientos de Wadjet, pronto tendremos alguna traducción realizada por la comunidad, sobre todo teniendo en cuenta que estamos ante una aventura no muy extensa. Pero es que además en este caso varios de los rompecabezas tienen una parte importante relacionada con el idioma, y al no estar traducido al castellano es posible que esto nos genere algún que otro problema.

De Goya a Ray Bradbury, plasmando una pesadilla preciosa.

No exageramos si afirmamos que Strangeland ofrece el mejor y más espectacular acabado visual que se ha conseguido con el famoso motor Adventure Game Studio. Ya con Primordia consiguieron un acabado bestial que ofrecía una de las mejores y más conseguidas ambientaciones que hemos vivido en aventura gráfica alguna. Con su nuevo título han elevado el listón. Empleando el doble de resolución, y usando los mismos tonos ocres acuarela decadentes de Primordia, la puesta en escena de Strangeland es majestuosa y retrata una grotesca pesadilla en forma de dantesca feria de los horrores que resulta una soberana delicia. La dirección artística borda el transmitir todo el pesar y el desconcierto que el mensaje del título pretende transmitir. Los escenarios están llenos de detalles, y la aventura nos deja una galería de macabras escenas de las que se quedan en la retina.

Para crear semejante pesadilla, Yohalen se inspiró en la serie de obras de Goya “Los Caprichos”. El escritor de Strangeland vivió en Madrid hace 20 años y tuvo un contacto cercano con la obra del genial pintor. Otra inspiración proviene de la obra del afamado escritor Ray Bradbury, en concreto la temática de la feria viene de la obra “Something Wicked this way comes”. El artista del equipo Victor Pflug realiza una labor majestuosa a la hora de plasmar con acierto en pantalla semejantes influencias, y nos obsequia con un apartado visual para el recuerdo. Lástima lo reducido del juego y de las pantallas a visitar, porque estas nos dejan una galería de estampas espectaculares. Por el detalle de los acabados, soberbia dirección artística y demencial ejercicio de imaginación, estamos ante una de las aventuras gráficas más atractivas en lo visual que hemos podido disfrutar últimamente.

Como toda obra publicada por Wadjet Eye Games, el trabajo de localización al inglés de todas las voces del juego es impecable y de una factura excelsa, dándole un acabado estupendo a la aventura y remarcando de forma fantástica las personalidades de todos los personajes de la aventura. Las interpretaciones casan de maravilla y terminan de dar forma a la estupenda ambientación del juego. La banda sonora pasa algo más desapercibida, acompañando la aventura sin tener excesivo protagonismo en ningún momento. Estamos ante una aventura que realiza un gran desempeño en todos sus apartados técnicos y que desborda buen hacer en lo artístico, y a la que solo se le puede reprochar lo reducido de su escala y del escenario que tan bien retrata.

CONCLUSIÓN

Strangeland es una grandísima aventura gráfica, pese a lo cual se le notan sus orígenes humildes como proyecto de menor envergadura que Primordia y se queda un par de pasos por detrás de este. Aún así, logra plasmar en pantalla de forma excelente todo el dolor y la tristeza que los traumáticos últimos años de los abuelos de Mark Yohalen causaron al escritor de Wormwood Studios. La puesta en escena es soberbia, plasmando en pantalla una dantesca feria de los horrores que empleando una majestuosa dirección artística nos deja una serie de macabras estampas de las que se quedan en la retina. Nos encontramos buenos puzles, cierta libertad para avanzar en la aventura y para resolver los acertijos desde diferentes acercamientos, y una historia que atrapa y conmueve a partes iguales. Solo una duración escasa de en torno a 5 horas y un contenido algo limitado propio de un proyecto que en un principio vería la luz tras 3 semanas de desarrollo lo alejan de la excelencia que sí alcanzó el anterior título del estudio, la soberbia aventura gráfica Primordia. Pese a ello, os recomendamos encarecidamente que visitéis esta feria de pesadilla cuyo mensaje e historia llegan a lo más profundo del corazón.

LO MEJOR

  • Soberbia ambientación y majestuosa puesta en escena.
  • Una gran historia con un trasfondo muy personal de profundo mensaje.
  • Buenos puzles con cierta libertad de resolución y avance.

LO PEOR

  • Es un título corto que nace de un planteamiento de pequeña escala.
  • Los textos únicamente en inglés nos pueden jugar alguna mala pasada en ciertos puzles.
7.8

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.