NBA 2K21
NBA 2K21
Carátula de NBA 2K21

NBA 2K21, análisis PS5

Una de las IP deportivas de referencia de los últimos 20 años se estrena en la nueva generación con la misión de ser también ejemplo en PS5 y Xbox Series.

2K Games y Visual Concepts siguen trabajando a pesar de las circunstancias especiales que han repercutido en una temporada 2019-20 terminada hace aproximadamente un mes, y una 2020-21 que comenzará el próximo 22 de diciembre. Además, esas circunstancias, que como sabemos han venido provocadas por una pandemia a nivel global, están ligadas al final de una generación, lo que dio lugar a una versión de NBA 2K21 para PS4, Xbox One y PC extremadamente continuista en todos los aspectos, al tiempo que nos preparábamos para una en las nuevas consolas, PS5 y Xbox Series. Esta, a la cual podemos acceder directamente si nos hicimos en su momento con la Mamba Edition del juego, viene acompañada de un montón de promesas y con la premisa de tratarse de un juego creado completamente desde cero. ¿Cumple con todo ello? Vamos a verlo…

El baloncesto en la nueva generación

Al igual que en la ya pasada generación, la saga cumple un papel de adalid de potencial gráfico en esta que recién empezó hace aproximadamente un par de semanas, y a todas luces, y tal y como hizo en su momento, lo hace de manera excepcional. El modelo de los jugadores, con rostros, músculos, tatuajes y vello facial –espectacular barba de Harden- es solo el principio, ya que es este un apartado que ya en las anteriores consolas rayaba a muy buen nivel. Es cuando hablamos de detalles como los comentaristas, mascotas, público –con 150 modelos diferentes y comportamientos muy diversos- cuando nos percatamos de que realmente estamos ante un cambio generacional. Para más inri, la iluminación sobre el parqué pone en bandeja al estudio para demostrar sus capacidades en este aspecto, algo que, simplemente, asombra.

Con todo ello, es evidente que no nos encontramos ante el típico juego mejorado para PS5 y Xbox Series, con mayor resolución y ray tracing, sino un título que lleva tiempo en el horno y que aprovecha, en la medida de lo posible teniendo en cuenta el poco tiempo que llevan las actuales consolas entre nosotros, el hardware de las mismas. Es difícil poner un pero al trabajo a nivel visual, contando también con algunas animaciones sobresalientes en los signature moves, como el característico paso atrás de Luka Doncic. Basta contemplar una repetición, de las cuales se llenaron las redes sociales durante los primeros días del juego en el mercado, y ver cómo algunas de ellas eran casi indistinguibles de la realidad.

A nivel jugable se ha apostado por un ritmo menor, los jugadores son algo más lentos, lo que en absoluto es negativo, ya que la velocidad general de estos en la pasada generación probablemente fuera más alta de lo debido. Esto repercute en una mayor dificultad a la hora de rebasar a un rival en un 1 vs 1, poniendo las cosas más difíciles al ataque y obligando a jugar más en equipo con jugadas de pizarra o bloqueos directos. Dicho esto, la defensa puede ser más eficaz: logra puntear mejor los tiros, y aunque cuenta con un índice de probabilidad de robo más bajo –más realista también-, es más efectiva en el pick & roll, y en esta ocasión no vamos a ver comportamientos de los pívots tan extraños que nos dejarán vendidos para una penetración del bloqueado o una continuación del bloqueador. Uno de los problemas también de la versión para la pasada generación era la cantidad de rebotes ofensivos que la CPU podía atrapar en un partido, convirtiendo en igualado un partido que en el resto de aspectos podríamos tener dominado. Esto ocurría por culpa de un problema de IA que sigue sin solucionarse, y son unas ayudas automáticas de nuestros jugadores interiores que dejan a su par completamente libre para coger el rebote de ataque. Lamentablemente, esto sigue ocurriendo, aunque es posible minimizar daños, ya que el cierre de rebote es más eficaz, y esta vez el rival no conseguirá ganarnos la posición tan fácilmente. Siempre que, insistimos, nuestro center o power forward esté en su sitio y no salga a puntear un tiro o defender una penetración que no debe.

Otro de los aspectos que en líneas generales no convenció es el nuevo shoot meter. Básicamente, en esta versión next gen viene a ser exactamente el mismo, con las mismas dificultades para apuntar correctamente, aunque con una salvedad. Al haber bajado la velocidad general, también el movimiento al armar el brazo es más lento, con lo que podemos calcular mejor el momento del reléase, esto es, cuando de manera exacta el jugador va a soltar el balón para el tiro. Además, como sabemos, podemos lanzar a la antigua usanza, utilizando el botón Cuadrado –en el caso de PS5-, pero eso no quita para que tengamos que buscar buenas posiciones de tiro, porque como decíamos antes, la defensa en ese sentido ha mejorado.

Una Ciudad entera a nuestra disposición

Otra novedad de peso, muy publicitada por parte de 2K Games, y con motivos, es la Ciudad, la evolución lógica del Barrio. Una vez terminado el modo historia de Mi Carrera, casi –CASI- calcado al de la anterior generación, nos encontramos ante nosotros un entorno abierto de dimensiones al principio abrumadoras. Tanto, que es uso obligatorio el de un medio de locomoción, porque de lo contrario, se nos va a hacer tremendamente pesado el viajar de un punto a otro, aunque no estaría de más una función de viaje rápido. Eso sí, no podemos acceder a la Ciudad de primeras, y antes tendremos que batirnos el cobre en unos cuantos partidos callejeros de 3 x 3 para demostrar nuestra valía. No hay nada que temer, es algo que se puede hacer en un par de horas, dependiendo también de nuestra habilidad como jugadores.

Una vez estamos en ella, tenemos que confesar que casi nos ruborizamos al haber hablado del Barrio como algo que convertía el modo Mi Carrera en casi un RPG deportivo, porque la Ciudad está a otro nivel. No solo es más grande y con más actividades, sino diferentes a las ya vistas, y lo que es más importante, también para un jugador. Sí, porque a lo largo y ancho de la Ciudad –dividida en cuatro facciones- nos toparemos con diversos NPC que nos otorgarán misiones como si de un The Elder Scrolls se tratase. Estas principalmente son disputar partidos haciendo equipo con otros jugadores de la NBA controlados por la IA, con lo que podremos llevar a cabo una buena cantidad de actividades sin intervención de otros jugadores humanos, con los comportamientos a veces erráticos o egoístas que estos tienen.

Con esto, y tal y como Visual Concepts hizo con el Barrio, el estudio marca un punto de inflexión en el género, demostrando que a pesar de sus puntos criticables, que los tiene, la franquicia está a la vanguardia de los videojuegos deportivos. Aunque a la hora de jugar nuestra carrera profesional en la NBA no haya muchos cambios reseñables, qué duda cabe que la Ciudad representa un patio de recreo inabarcable para quienes disfruten de este modo, y que aunque por el momento se sienta un tanto vacía, no tardará en llenarse de eventos dinámicos. Ya lo está haciendo, de hecho.

Una de cal y otra de arena en My Team

Donde no encontramos ninguna novedad destacada, y es algo que se sabía, es en el modo My Team, otra de las estrellas de NBA 2K21. No pasaremos a analizar su contenido, porque ya lo hicimos en el análisis original –es el mismo-, sino más bien su evolución, y es que el sistema de temporadas no está convenciendo al 100%. No está convenciendo porque donde parecía que íbamos a cambiar nuestra manera de jugar a este modo, en realidad el sistema de progreso y experiencia ejerce de mano dictatorial obligándonos a farmear estadísticas con cartas determinadas. Además, y esto es algo que ha conllevado una decepción, la grandísima mayoría de cartas con las que conseguir XP se encuentran en sobres, es decir, no pueden conseguirse jugando, con lo cual, al hablar de esta suerte de “pase de batalla” como algo gratuito, hay que hacerlo con cautela. No, no estamos obligados a comprar sobres si queremos esas cartas, podemos comprarlas en la casa de subastas, pero con la cantidad de MT que el juego otorga por cada victoria y la probabilidad de que tengamos suerte en algún sobre de recompensa, antes veremos a Ben Simmons ganando un concurso de triples.

También, de manera incomprensible, se ha dado una importancia muy grande al modo más aburrido con diferencia de My Team, como es Triple Amenaza Offline. Llegando a 100 victorias en la temporada –repito, 100 victorias-, conseguiremos una carta Diamante con la que farmerar experiencia. Bien, tiene un pase, pero el problema llega cuando los desafíos Spotlight de la Temporada 2 –y en esta tercera va por el mismo camino- están centrados en partidos 3 vs 3 en lugar de partidos reales, rememorando algún encuentro histórico. Es difícil encontrarle algún sentido a esta decisión, pero por el momento, es lo que hay.

Dicho lo cual, y una vez adoptado como algo habitual este sistema de temporadas en prácticamente todos los videojuegos del mercado, cabe plantearse una cuestión. Es evidente que todos queremos el premio gordo, esa carta, skin, arma o lo que sea que se encuentra en el nivel más alto, pero… ¿nos estamos divirtiendo en el proceso de conseguirlo o estamos farmeando experiencia y desafíos como si no hubiera un mañana convirtiéndolo en algo terriblemente tedioso? Dicho esto, ¿en cuál de las dos situaciones se encuentra el modo My Team de NBA 2K21? Probablemente el mero hecho de cuestionarse eso ya contesta la pregunta…

Otro triunfo de NBA 2K21: un espacio para ellas

Afortunadamente podemos volver a hablar de algo positivo, y es que la inclusión de la WNBA esta vez es sin medias tintas. Ya no solo existe la posibilidad de jugar partidos amistosos, sino también de disfrutar de un completo modo a través de varias temporadas, y lo que es mejor, encarnar a una jugadora durante su carrera en la liga. Esta característica está presente con prácticamente las mismas opciones que en su homóloga masculina, con la excepción, evidentemente, de las asociadas a la Ciudad. Es decir: además de crear a nuestra jugadora –con un completo editor de aspecto físico y arquetipos- y elegir un equipo en el que comenzar, podemos tomar las decisiones habituales de un jugador, con una inclusión interesante que forja nuestra personalidad, o mejor dicho, nuestro papel en la liga.

En los últimos tiempos se ha venido dando un importante empujón a la WNBA en toda Norteamérica, sobre todo teniendo en cuenta que en época de descanso de NBA y NCAA, es el único baloncesto profesional del que puede disfrutarse cuando no hay competiciones FIBA. No solo jugadoras con gran personalidad como Candace Parker, Elena Delle Donne o Liz Cambage han formado parte de ese impulso, sino también el malogrado Kobe Bryant, ya que su también fallecida hija Gianna apuntaba las maneras de su padre. Este modo nos permite ser una de esas personalidades que hace por aumentar la popularidad de la liga con actividades fuera de la cancha, pero también da otras opciones, como centrar estas en los fans o ser incluso una influencer. En definitiva, un modo muy completo que, como decíamos antes, Ciudad aparte tiene muy poco que envidiar a su vertiente masculina.

Un principio esperanzador, pero urgen cambios en el modelo

Nos encontramos ante una entrega para estrenar una generación que da esperanzas de lo que está por venir, pero también arrastra vicios pasados. El apartado técnico difícilmente podría ser más espectacular a estas alturas, así como el invento por excelencia de esta iteración, como es la Ciudad, amén de The W, sin embargo siguen estando presentes los impopulares micropagos. Mucha ropa que comprar y atributos que mejorar en Mi Carrera, sobres en My Team… Los VC –Virtual Currency- siguen muy presentes y evidentemente esto tiene que cambiar, porque un juego a precio completo de 70 euros no puede tener mecánicas de un gacha free to play. Como siempre, no es obligatorio pasar por caja, no faltaba más, pero la sensación de que estamos un paso o dos por detrás de quien sí lo hace está ahí, y es inevitable.

CONCLUSIÓN

NBA 2K21 cumple con la difícil misión de marcar un listón para el género deportivo en las nuevas consolas, y por el momento, con sus virtudes, lo hace con creces: apartado técnico a la altura, jugabilidad satisfactoria, un punto y aparte con la Ciudad y auténtico compromiso con la WNBA con sus credenciales para seguir mandando no ya en el baloncesto virtual, sino en el deporte en general. Sin embargo, tenemos que exigir más, concretamente, que un conjunto casi brillante quede ligeramente emborronado por un modelo de negocio indigno de la categoría general del juego. Como solemos decir con cada entrega, es como si a los mandos de lo técnico y el gameplay estuvieran Damian Lillard y Kevin Durant, mientras que a la hora de tomar decisiones de diseño y modelo monetario fueran Eric Bledsoe o Hassan Whiteside.

LO MEJOR

  • Apartado técnico en general, visual y sonoro, realmente digno de una nueva generación.
  • Jugablemente ha bajado un punto el ritmo, es más realista, junto con nuevas animaciones y mejoras en los contactos.
  • La Ciudad es un antes y un después en el género, así de simple.
  • La implicación con la WNBA ya es sin paliativos: muy bien The W, aunque con margen de mejora.

LO PEOR

  • Sin novedades en el modo My Team, con carencias en contenido y sistema de progreso.
  • Los micropagos siguen omnipresentes, y ya es hora de cambiar su modelo de negocio.
  • La nueva cámara de raíl es espectacular, pero nada práctica.
8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.