Superliminal
Superliminal
Carátula de Superliminal

Superliminal, análisis

Puzles y percepción de la realidad en un videojuego imaginativo que no termina de explotar todas sus posibilidades; análisis PC, PS4, Xbox One y Switch.

Los videojuegos de rompecabezas no son los más populares o los más vendidos, aunque sí se trata de un género que nos ha dejado auténticas joyas atemporales, títulos imaginativos, sorprendentes y que nos animan en ocasiones a romper con lo establecido para experimentar nuevas sensaciones a sus mandos. Y Superliminal, obra de Pillow Castle, se posiciona como una de esas apuestas atrevidas que no se quedan en lo superficial para proponer al jugador todo un universo propio de lo más sugerente en el que las reglas conocidas no tienen cabida. Lamentablemente, Superliminal se queda a medio camino en ciertos aspectos, dejando al jugador con ganas de más a pesar de sus no pocas virtudes, especialmente en el terreno de lo inesperado e imaginativo. Veamos qué nos puede ofrecer esta curiosa mezcla de Portal, walking simulator y otros títulos de corte experimental como bien pudiera ser el notable The Stanley Parable; a continuación analizamos Superliminal en PC, PS4, Xbox One y Nintendo Switch.

Nada es lo que parece... ¿o quizás sí?

Superliminal, sin desvelar nada realmente significativo de su trama, puede tomarse como una suerte de psicoanálisis interactivo en el que el jugador, en primera persona, experimenta una serie de sensaciones e indagaciones a través de unos escenarios oníricos en los que jugar con la perspectiva. Visto así, esta nueva propuesta de rompecabezas narrativos puede parecer el enésimo experimento interactivo pretencioso que no pasa de efectista en su puesta en escena. Nada más lejos de la realidad; lo nuevo de Pillow Castle llega a sorprender e incluso emocionar gracias al notable trabajo imaginativo de muchos de sus planteamientos y que eclosionan en un sugestivo tramo final, sin interpretaciones libres que traten de enmascarar un guión vacuo. Superliminal huye de eso y apuesta por un viaje con un final claro y autoconclusivo.

Éste es precisamente uno de sus grandes logros junto a la presentación y ejecución de ciertos desafíos o rompecabezas; y decimos “ciertos” porque el título no logra mantener un nivel elevado a lo largo de sus dos o tres horas de duración, dependiendo de nuestra destreza para ir resolviendo los puzles, la mayoría de ellos, de solución dinámica y amena. Superliminal nos pone en la piel de un individuo que despierta una y otra vez en una habitación de lo que parece ser un centro de ayuda tras oír el irritante sonido de un despertador digital, uno de esos cachivaches que tirarías por la ventana; una más que probable reacción que, precisamente, tiene mucho que ver con el videojuego que nos ocupa.

Desde un primer momento se nos aclara que las diferentes percepciones de lo que vemos en pantalla representan la realidad, por muy lejos que puedan estar de cualquier sentido y lógica. En resumidas cuentas, todo en Superliminal es real y es por ello que rápidamente empezaremos a jugar con esta realidad distorsionada pero a la que rápidamente encontraremos un sentido. Y todo ello pasa por interactuar con la perspectiva de los elementos en pantalla, lo que nos obligará a dar con los ángulos adecuados para que un objeto tridimensional surja de un dibujo plano o que otro objeto crezca en tamaño dependiendo de su perspectiva respecto a nosotros. Estas particularidades y muchas otras forman el auténtico eje central de Superliminal a través de numerosas salas en las que dar con la tecla correcta de una forma más o menos ocurrente.

A efectos prácticos, en un abrir y cerrar de ojos estaremos arrancando un pequeño cartel de “Salida” de la pared para convertirlo en una colosal rampa por la que escalar tras jugar un poco con la perspectiva y la posición del objeto en el escenario. A decir verdad, la jugabilidad resulta amena e intuitiva, con lo que manipular objetos y modificar su tamaño se convertirá en una constante, sí, aunque de un modo menos redundante de lo que cabría esperar. Otra de las mecánicas con la que lidiar a lo largo de tan onírico periplo será la de alinear figuras planas, formando objetos con los que interactuar o caminos por los que pasar, además de mover y modificar el tamaño de diferentes objetos para activar interruptores o escalar por ellos.

En general, las sensaciones resolviendo este tipo de puzles en los que la física y nuestra habilidad y lógica tienen mucho que decir son muy positivas y en ningún momento se convierten en tediosas o excesivamente repetitivas; siempre hay algo novedoso que nos sorprende de un modo u otro. No obstante, y con el paso de los niveles, el efecto sorpresa deja paso a una sensación de déjà vu que no se abandona hasta el final de la aventura; si bien no ocurre con todos los puzles, sí lo hace en un porcentaje elevado de los mismos. Por otro lado, uno de los mayores contratiempos de Superliminal es su constante limitación en las posibles resoluciones de cada puzle o desafío, delimitados a una única solución que suele pasar por un determinado objeto de cada sala o escenario.

En este sentido, la exploración se resiente de forma notable al obligar al jugador a dar con ese elemento que servirá para superar un obstáculo u otro. Y es que la interacción con los objetos se limita siempre a un elemento clave (o en alguna ocasión, a un par de ellos), pero no podemos interactuar con el resto de objetos. Como claro ejemplo, si al acceder a una nueva sala solo podemos coger un dado o una cuña de queso, inmediatamente sabremos que la solución pasa por modificar su tamaño y usarlo para alcanzar o abrir una posible puerta de salida; y así sucesivamente. No obstante, otros puzles sí nos obligarán a exprimir las neuronas, dando como resultado un desarrollo poco equilibrado en este sentido. Eso sí, algunos momentos son verdaderamente únicos e inesperados.

Como decimos, Superliminal presenta varios conceptos que recuerdan a un gran exponente del género como es Portal, tanto en su idea de resolución de puzles para avanzar como en el plano narrativo, con voces que nos irán guiando en nuestro viaje a través de los planos más profundos del subconsciente. Junto a los desafíos delimitados por salas se une un componente de walking simulator a través del cual se nos explicará buena parte del contexto, siempre a modo de nexo entre escenarios. Todo ello hasta llegar al ascensor del final de cada nivel para pasar al siguiente. Las voces están en inglés y los textos traducidos a nuestro idioma, aunque no exentos de más errores ortográficos de los que nos gustaría.

Su puesta en escena es sencilla y sobria, sin ningún tipo de alarde gráfico. Los entornos son muy limpios, casi asépticos, con modelados y texturas bastante justitas, eso sí; si bien Superliminal no pretende en ningún momento ser un exponente gráfico, no estaría de más ofrecer un acabado algo más detallado. Además, la versión de Switch, incluso en modo televisor, sufre de algunas caídas de rendimiento que pueden llegar a ser fastidiosas. Eso sí, el diseño de ciertos niveles, así como sus diferentes resoluciones, delatan un gran trabajo conceptual por parte de sus creadores. A nivel sonoro recurre a melodías pausadas y plácidas, temas a piano y otros instrumentos ambientales que nos invitan a disfrutar del contexto melancólico de su propuesta.

CONCLUSIÓN

Superliminal irrumpe en el género de los rompecabezas con una propuesta fresca y original, a menudo a través de golpes de efecto que llegan a sorprender y una atmósfera tan misteriosa como sugerente. Algunos desafíos son realmente ingeniosos, algo que delata un gran trabajo conceptual y de diseño por parte de Pillow Castle. No obstante, su desarrollo no logra mantener un nivel excelso durante muchos de sus tramos, dando como resultado mecánicas que no arriesgan más de lo necesario y que dejan de sorprender a nivel de reto y dificultad. Se trata de un videojuego en el que la creatividad y la imaginación juegan un papel primordial, pero siempre nos deja esa sensación de que podría haber ido mucho más allá. Con todo, los aficionados a los rompecabezas y los juegos más experimentales (en el sentido más estricto de la palabra) no deberían perder la pista a Superliminal.

LO MEJOR

  • Imaginación y creatividad por doquier
  • Algunos rompecabezas son realmente sorprendentes
  • Mensaje subyacente muy interesante

LO PEOR

  • Excesivamente corto
  • Ausencia de sorpresa tras varias situaciones similares
  • Puesta en escena demasiado sobria
7.5

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.