Gears Tactics
Gears Tactics
Carátula de Gears Tactics

Gears Tactics, análisis

Una de las sagas más famosas de Microsoft da el salto a la estrategia por turnos. El resultado es notable y sin fisuras, propio de una IP que llevara años surfeando por este territorio. Bienvenido, homínido.

No es precisamente el género de la estrategia por turnos uno de fácil acceso. Y ahí se ha metido, a golpe seco, Gears Tactics. Requiere de conocimiento y dotes previas por parte del equipo de desarrollo, sobre todo en lo que respecta a campos muy determinados: ¿cómo se va a mover la IA?, ¿este porcentaje de tiro se corresponde con lo que aparece en pantalla?, ¿cuál es el número de críticos óptimos según el nivel de dificultad? Y así un número de incógnitas muy amplio.

Contaba Jason Schreier, el escritor de Sangre, sudor y píxeles en el capítulo dedicado a Halo Wars, que el estudio sufrió mucho durante los inicios del desarrollo de este juego. La razón era que el grueso de los integrantes del extinto Ensemble Studios estaba en otro departamento, y que los nuevos tenían problemas para programar las variables tan difíciles que tiene un juego de estrategia. El juego salió bien parado a pesar de las complicaciones, y lo mismo le ha ocurrido a Gears Tactics.

Tras un desarrollo conjunto por parte de Splash Damage y The Coalition, nadie pensaría que este título es el primero de Gears of War en formato estratégico. Parece que llevaran años asentados en este género, que lo dominaran con la misma soltura que Firaxis tiene con su querida XCOM.

Gears Tactics se ha convertido en una de las sorpresas de este primer cuatrimestre de 2020. Y no innova o destaca mucho respecto a competidores directos, pero todo lo que hace se ejecuta de maravilla. Y bendito sea.

La historia Gears

Aunque las complejidades de un juego estratégico están ahí desde primera hora, no cabe duda de que ambos estudios han contado con una “ayuda” extra. Tanto Splash Damage como The Coalition son los encargados de la franquicia desde que la cogieran para Gears of War: Ultimate, por lo que tienen años de experiencia en ella (y mucho recorrido ganado tras Gears 4 y Gears 5).

El ser buenos conocedores de la saga no sólo les ha valido para que todo lo que aparezca en pantalla lleve el sello Gears, sino también la propia historia. Para ser exactos, nos vamos 12 años atrás respecto al primer Gears of War. En otras palabras, tenemos una precuela. Pero qué precuela.

A los mandos de la misma está Gabe Díaz, el padre de Kate Díaz (la misma de Gears 5, sí). El objetivo es doble: por un lado, reclutar al mayor número de Gears posibles para salvarlos de las garras de los Locusts (y que, a su vez, repercute en el gameplay), y por otro, y aquí está el eje de la historia, acabar con Ukkon, un científico involucrado en experimentos muy macabros tras las horas enemigas.

Todo esto fragua una aventura que no desmerece, en ningún momento, lo que ya hemos visto en anteriores Gears. Hay acción por todas partes, sangre a borbotones, testosterona disparada y todos los elementos habituales de la franquicia. Eso sí, la clave está en que no lo hace como un juego de acción en tercera persona, sino como uno de estrategia por turnos.

Sería injusto decir que Gears Tactics es un XCOM con la skin de la saga de Microsoft. Que bebe y utiliza el esquema de los elementos jugables de la saga de Firaxis es indudable, pero que reproduce los paradigmas de XCOM al pie de la letra no es así. Salvando las distancias, es parecido a lo que Mario + Rabbids Kingdom Battle consiguió en su momento, es decir, tener su propia personalidad, su batería de características únicas para que no se le pueda achacar un: “Te has copiado al 100%”. No evoluciona la estrategia, pero sí que la mejora y, lo más importante, todo lo que hace lo clava.

El planteamiento de cada misión, ya sea principal o secundaria, nace de una premisa: cuatro unidades desplegadas (o menos, según parámetros o restricciones) y una serie de objetivos a realizar, desde coger suministros hasta rescatar soldados o acabar con unas cuantas oleadas. En ocasiones, las misiones secundarias se repiten y se alargan en demasía, pero la disparidad entre el tiempo en el que aparecen las mismas es suficiente para que no se haga pesado.

Con las tropas desplegadas -unidades que podemos reclutar desde nuestra “base”-, todo se delega ahora a los Puntos de Acción. Cada soldado tiene un número determinado de puntos que puede gastar por turno: moverse, disparar, parapetarse, activar guardia, usar habilidades, etc. La cantidad de comandos diferentes llega a abrumar durante las primeras horas. Como un tsunami llevándose todo por delante. Pero una vez se controla la interfaz, la sensación de dominio es tan placentera que se observa el mimo y las horas que ha tenido detrás por parte de los diseñadores.

Todo responde al unísono. Se pueden usar los Puntos de Acción de manera indistinta, por lo que da igual que Gabe utilice primero un punto y luego se pase a otra unidad del grupo. La idea es que entre todos ellos se combinen para que el combate se ponga de cara, los porcentajes de tiro sean óptimos y el turno del enemigo sea lo más placentero posible.

Nos han sorprendido, y gratamente, los jefes finales que van apareciendo. No son para nada sencillos, y algunos de ellos nos han llevado varios intentos el poder superarlos. Se combina lo mejor de la estrategia por turnos con la parsimonia, el saber estar y las matemáticas. El no apretar el gatillo tan rápido y usar la mollera antes de hacerlo, algo que no es tan corriente en la saga Gears.

Todo esto se introduce en una campaña para un solo jugador que no necesita para nada del multijugador que no tiene. Es vibrante, divertida y con muchas horas tras de sí (todo depende del tiempo que uno se quiera entretener en cada misión o haciendo secundarias). Además, si abrumador es el campo de batalla con habilidades, más lo es la personalización de personajes.

Aquí no vamos a encontrar pequeñas modificaciones de habilidades o de armas: tenemos un completo árbol de skills (con casi 30 por personaje) para desarrollar a nuestras tropas. Cada misión nos da experiencia, y con la experiencia y subida de niveles ganamos puntos de habilidad y mejores estadísticas. El círculo vicioso del buen juego de rol combinado con el de estrategia por turnos.

Así mismo, cada personaje tiene tal cantidad de objetos para personalizar su equipo que uno se perderá también durante las primeras horas, como decíamos antes. No hablamos de cambiar el color, algo puramente superficial, sino de mejoras en las rodilleras, armaduras, cargadores, mirillas, cerrojos, culatas y un amplio etcétera (hasta se puede modificar el casco). Y para conseguir estas mejoras, las podremos encontrar en cajas de botín por el escenario o realizando misiones. Ah, y detalle importantísimo: no hay nada de pago. Cero. Todas las lootboxes que aparecen en pantalla son gratuitas. Todas. Eso sí, el juego no tiene una capa de administración de bases, operaciones, envío de soldados, etc., lo que se echa en falta cuando ya se tienen tantas tropas esperando en lista de espera eterna.

Con el gameplay desmenuzado, poco hay que añadir al apartado técnico y gráfico. Es de agradecer la cantidad de opciones de personalización que incorpora el juego, para que incluso PCs con más problemas de rendimiento puedan ejecutar el producto. Hemos hecho esta prueba con uno ataviado con una GTX 780 y otro con una 1050. Sin bien con el primero iba justito -se podía jugar recortando en texturas y alguna que otra opción-, con la 1050 hemos tirado casi todo en Ultra sin problemas.

Gears en estado puro. El Unreal Engine 4 desatado en lo que respecta a sacarle partido. La experiencia de muchos años trabajando con este motor en personajes megadetallados, escenarios que se ven de escándalo en esa perspectiva isométrica y uno efectos ambientales que aprovechan la potencia del engine. Y como todo, todo con su correspondiente y excelso doblaje al castellano.

CONCLUSIÓN

Gears Tactics es una de las gratas sorpresas que nos va a dejar este 2020. No tanto por lo que aporta al género turn based, que es más limitado, sino por lo bien que ejecuta todas y cada una de las propuestas que propone (y pone) en pantalla. Un apartado técnico y gráfico de escándalo, una jugabilidad que encaja y sabe profundizar en puntos concretos, y la magia de la saga Gears. ¿Se ha creado una subsaga? Que nadie lo dude.

LO MEJOR

  • El apostar por una campaña offline que lleva el sello Gears.
  • Jugabilidad directa y con detalles mil.
  • Un apartado técnico y gráfico excelso.

LO PEOR

  • La curva de aprendizaje de entrada puede abrumar.
  • Al asiduo al RTS o turn based se le puede antojar corto, más al no tener la capa de administración de la base de operaciones.
  • Que, en ocasiones, las secundarias se alarguen insustancialmente.
8.5

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.