Moons of Madness
Moons of Madness
Carátula de Moons of Madness

Moons of Madness, análisis

Moons of Madness nos lleva hasta el planeta rojo para vivir una terrorífica aventura narrativa aunque en conjunto bastante previsible.

Muchos son los videojuegos que toman como inspiración el terror galáctico de H.P. Lovecraft, especialmente en los últimos tiempos con varios títulos que nos llevan a universos que comparten muchas de sus húmedas y claustrofóbicas ambientaciones, muy en la línea de las obras clásicas. No obstante, desde Rock Pocket Games en colaboración con Funcom han decidido recoger el testigo y llevar el mito de Cthulhu a una localización tan inesperada como Marte, en el interior de una base de investigación en mitad de las planicies del planeta rojo. Un título que llega ahora a PS4 y Xbox One tras su estreno en PC el pasado año y que nos sumerge de lleno en una pesadilla narrativa en la que tendremos que superar constantes desafíos bajo la amenaza de un mal cósmico. Descubramos todos los secretos de Moons of Madness en nuestro análisis.

Terror en el planeta rojo

Moons of Madness puede percibirse como la enésima aventura de corte narrativo, lineal y de escasa dificultad en la que solucionar pequeños puzles y escapar de la típica criatura al estilo némesis; y así es. Desde un punto de vista en primera persona y en la piel de un técnico llamado Shane Newehart, nos encontramos confinados en una base espacial en Marte a la espera de recibir ayuda exterior; nuestra misión es mantener todo en marcha, aunque pronto empezaremos a sentir que algo no va bien... Será a partir de este momento cuando empiece la pesadilla, nuestra propia pesadilla espacial.

El desarrollo de la historia resulta tan lineal como predecible; ni siquiera en una situación de confinamiento y terror logra sorprender o causar miedo, más allá de ciertas secciones en las que tendremos que escapar corriendo hacia delante o escondernos con ciertas concesiones a un sigilo excesivamente guiado. La mecánica es constante, introducción narrativa, nuevo conjunto de salas a desbloquear a través de sencillos puzles y vuelta a empezar. Todo ello salpicado con escenas de temática terrorífica, sí, pero poco efectivas si lo que se quería era causar auténtico pánico, algo que no termina de explotar en las 6 horas que nos puede durar de media, dependiendo de nuestra habilidad con los diferentes y constantes contratiempos que tendremos que solucionar.

Y es que uno de los mayores problemas de Moons of Madness reside en su extremadamente predecible linealidad; no hay apenas lugar para la sorpresa. Sí, a lo largo de nuestro descenso a la locura viviremos ciertos momentos más cercanos al jumpscare que a una atmósfera auténticamente opresiva, pero poco más. La ambientación está muy conseguida, no hay duda, pero su propio desarrollo no ayuda a potenciar una experiencia que podría haber resultado mucho más escalofriante, demasiado encasillada por su propia estructura. Todo parece demasiado premeditado, algo, por otro lado, que responde a las particularidades de muchos de los títulos de este estilo o género.

Por otro lado, Moons of Madness hace gala de un ritmo que no decae, siempre tiene claro su objetivo, aunque para muchos puede asemejarse demasiado a una especie de tren de la bruja de ciencia ficción, sin apenas retos destacables o que nos hagan sentir verdadera angustia. Los rompecabezas son muy accesibles, puesto que todas las soluciones están en una misma área o conjunto se salas conectadas, diferentes partes de la aventura perfectamente identificables que empañan ciertos sobresaltos, ya sea por predecibles o poco efectivos; y es que la sensación de saber qué ocurrirá próximamente es constante. Si mueres, regresas al punto de control más inmediato sin mayores consecuencias; en este sentido no se logra una sensación real de terror o agobio que otros títulos de concepto similar sí logran transmitir.

Donde sí se muestra convincente es en su ambientación y puesta en escena, mostrando una visión totalmente atípica del universo Lovecraft; además, la historia logra mantener la atención del jugador hasta el final a pesar de caer en ciertos tópicos, todo para saber qué ha ocurrido realmente en la base conocida como Explorador Alfa y alrededores. Y es que la mezcla de entornos tan dispares como la avanzada tecnología y el horror orgánico de Cthulhu crea situaciones verdaderamente inesperadas, todo ello apoyado en un más que correcto apartado gráfico que logra sumergirnos en tan inquietante situación de soledad y aislamiento del protagonista, nosotros, al fin y al cabo.

El título se mueve con soltura tanto en consolas como en PC con un hardware medio a excepción de alguna que otra caída de rendimiento en escenarios concretos; por lo demás, tanto la iluminación como los diferentes efectos atmosféricos cumplen con su cometido. El doblaje, por su parte, nos ofrece diálogos convincentes entre el protagonista y los compañeros que puedan contactar por radio, eso sí, solo en inglés; los diferentes textos sí están localizados al castellano.

CONCLUSIÓN

Los aficionados a las aventuras de terror y misterio tienen con Moons of Madness la oportunidad de visitar de nuevo el género a través de una visión del universo de H.P. Lovecraft muy poco frecuente, dejando atrás las típicas ambientaciones más terrenales para llevarnos al espacio, en el interior de una base científica en Marte con serios problemas. A pesar de que su desarrollo es excesivamente guiado y sin apenas espacio para la sorpresa, sí logrará cautivar a aquellos que gusten de historias de ciencia ficción opresivas; eso sí, no destaca ni por ofrecer auténtico terror ni por ponernos en aprietos más allá de resolver desafíos muy accesibles y huir de la típica figura némesis en momentos concretos. Un título que no arriesga en su planteamiento pero que se deja jugar sin demasiadas pretensiones.

LO MEJOR

  • Ambientaciones dispares
  • Ritmo de la aventura acertado
  • Sumerge al jugador en su ambiente opresivo

LO PEOR

  • Ausencia total de reto
  • Desarrollo demasiado guiado
  • Ocasión perdida para potenciar el verdadero terror
6.5

Correcto

No es lo último ni lo más original, tampoco cuenta con la mejor ejecución, pero puede divertir si te gusta el género. Bien, pero mejorable.