Dreams
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Dreams, análisis

El ambicioso proyecto de Media Molecule desembarca al fin en Playstation 4, analizamos una obra colosal llena de creatividad y del ingenio de la comunidad

Es difícil saber de dónde provienen exactamente los sueños. Imágenes, sensaciones y sonidos que están en nuestra cabeza y que aparecen mientras dormimos, pero de algún modo siguen ahí cuando estamos despiertos. A Media Molecule siempre le ha gustado hablar de sus juegos en grandes términos. Venden sus experiencias jugables como sueños e ilusiones, hablan a menudo del poder de la creatividad, de la imaginación desatada, y de cómo ello es el motor de las grandes historias. Tearaway y LittleBigPlanet son vivos ejemplos de ello. Juegan con lo casero y artesanal, como un niño recortando figuritas de papel, o moviendo muñecos encima de una mesa, haciendo creer que lo que está ocurriendo ahí es de verdad.

Pero Dreams es una bestia diferente. En lo nuevo de Media Molecule, ese niño que jugaba con papel y cartón ahora tiene que aprender a modelar miniaturas y animarlas, tiene que construir entornos tridimensionales, componer una banda sonora y diseñar un videojuego funcional, con sus estados de victoria y derrota, inteligencia artificial, triggers, elementos del mundo con diferentes variables. En Dreams, ese niño soñador se ha convertido… En diseñador de videojuegos.

En muchos sentidos, Dreams se siente como el último viaje a la imaginación que Media Molecule lleva queriendo lograr desde que comenzó como compañía. Han conseguido una obra apabullante, moldeada enteramente por la comunidad y con un ritmo de creación de contenido que puede dar diversión durante años. Por otra parte, la división aquí entre el usuario medio y el usuario desarrollador es más grande que nunca. Este último juego de Media Molecule te acoge con los brazos abiertos desde el primer minuto… pero hay que querer entrar, y una vez lo hagas, va a pedir mucho de ti.

A estas alturas, esperemos que la famosa duda de ¿qué es Dreams? haya sido resuelta, pero si no, esperamos resolverla a lo largo de este texto junto con muchas otras. Por lo pronto, está bien aclarar que el juego que se estrena ahora es la versión terminada abierta a todo público, de un juego que lleva en manos de cierto sector de usuarios alrededor de un año, y mucho más en desarrollo. Junto con su lanzamiento, Dreams trae un modo historia y numerosas mejoras en todos los ámbitos. En las herramientas de creación, en el control, y en una rediseñada interfaz que aglutina todo el contenido de forma mucho más atractiva e inmediata.

El sueño de Art

El anticipado “modo historia” de Dreams se ha hecho de rogar. Para muchos, es un importante punto de inflexión en su recorrido con el juego tras la beta y el early access. Para otros, puede ser un excelente primer contacto con el mundo de Dreams, sus personajes y sus posibilidades

El sueño de Art es una fabulosa aventura que combina fantasía, ciencia ficción, y el poder de la música. Todo ello recubierto con un toque onírico (como no podía ser de otra forma), música jazz, situaciones y diálogos rocambolescas, ¡canciones!, y tramas que van intercalándose entre sí. De fondo, a nivel temático, un ya habitual de Media Molecule: la imaginación y la creatividad, cómo nos hace mejores y cómo nos ayuda a recontextualizar la realidad, ayudándonos a poder hacerle frente a las adversidades.

En cierto sentido, esta historia que nos propone Mm supone cerrar un círculo. Desde su presentación, el juego se ha asociado con la música. Su tráiler de presentación en el E3 de 2015 abría con un pianista tocando una pieza. En el E3 de 2018, una banda subía al escenario con mandos de PS4 en las manos y, en una de las demos más extrañas de Sony en los últimos años, daban un concierto usando únicamente las herramientas de creación musical del juego. De fondo, en las pantallas, algunos de los miembros de la banda protagonista de este modo historia cantaban o tocaban junto con ellos.

El sueño de Art se desarrolla a través de tres tramas principales que se relacionan entre sí. Todas tienen que ver con Art, un músico caído en desgracia que se fue de su banda y ya no encuentra inspiración para hacer música, pero nos llevan a controlar a otros personajes que, siendo parte de sus sueños, le ayudarán a lidiar con sus problemas reales. Frances y Foxy (la primera conocida desde los inicios de la campaña de marketing, una osa de peluche con un lazo en la cabeza y un martillo) protagonizan un beat’em up ambientado en un universo de fantasía en el que tienen que buscar un dragón, D-BUG y ELE-D son dos robots que protagonizan un juego plataformero de ciencia ficción

Art, por su parte, vive su parte de la historia en una especie de versión alternativa de los años 50, y se controla como una aventura gráfica de point and click. Todo es rítmico en esta aventura que incluye momentos musicales y la utilización de nuestro duende (el cursor) para interactuar con numerosos objetos. Cada una de estas historias evoluciona a lo largo de su recorrido, introduciendo nuevas mecánicas y llegando a un clímax conjunto satisfactorio.

El sueño de Art es una fantástica introducción a lo que es posible con el editor de Dreams. Pero además, es una campaña que funciona por méritos propios. Los valores de producción son altos, con doblaje profesional, cinemáticas muy cuidadas, y unas mecánicas trabajadas que encajan perfectamente dentro de cada género. Cada personaje se controla de un modo muy diferente y tienen un buen feel. Atrás quedó ese plataformeo en el que Sackboy flotaba, los personajes aquí se sienten más precisos. De hecho, da la sensación de que al contrario que en algunas de las campañas de LittleBigPlanet, en Mm aquí se han querido lucir. Tras un tiempo con solo contenido de la comunidad disponible, es satisfactorio experimentar la experiencia que los desarrolladores consideran como “canon”. Y ver que funciona tan bien.

Para aquellos jugadores que estuviesen esperando el modo historia para subirse al carro de Dreams, es importante saber que su duración es bastante escasa y ronda las 2-3 horas. El modo historia no debería ser la razón principal para jugar a Dreams de nadie, pero por otra parte, funciona de miedo para abrir el apetito de nuevas experiencias que encontraremos en la comunidad, y avivará la faceta artística de los usuarios más creativos.

De todas formas, la presencia de Media Molecule no se limita a ese modo historia. El dreamiverso cuenta con una categoría específica de minijuegos creados por Mm. Los hay de plataformas 3D y 2D, de estrategia, minijuegos multijugador, shooters… Estos minijuegos son variados y muy divertidos, y su valor es “menos didáctico” en referencia a las herramientas de Dreams. Son pequeñas creaciones ideadas para ser disfrutadas como si fueran parte de la comunidad.

Un Dreamiverso por explorar

La primera vez que echamos un vistazo al Dreamiverso, hay un momento de asombro que es difícil de igualar en el medio. La comunidad de Dreams nos ofrece en un mismo espacio cientos de creaciones de usuarios de todo el mundo. Juegos, niveles, personajes controlables, modelados, temas musicales, sonidos, mecánicas, cortometrajes o contenido audiovisual de todo tipo forman parte de este universo en constante expansión. Literalmente, cada día que entremos a Dreams tendremos cosas nuevas que jugar.

El poder aquí lo tiene enteramente la comunidad, por supuesto. Salvo contadas excepciones que hemos nombrado anteriormente de Mm, todo el contenido que podemos disfrutar está creado por alguien (o varias personas en colaboración) usando las potentes herramientas que pone Dreams a la disposición de sus jugadores. Esto quiere decir que el nivel de calidad del contenido que jugamos es muy variable. Hay juegos realmente trabajados, con buen diseño de niveles, mecánicas sólidas y personajes bien caracterizados. Pero también hay niveles hay medio cocer en el que un Mario que ha visto mejores épocas salta por plataformas prediseñadas y dispuestas un poco de cualquier manera.

En este sentido, Media Molecule ha hecho un trabajo espléndido a la hora de gestionar el contenido. El menú de “Explorando sueños” tiene un diseño similar a una plataforma tipo Netflix. Hay una portada principal que destaca nuevo contenido semanalmente, y todo está organizado por listas dinámicas y bastante útiles que se forman tanto por tendencias de la comunidad como por recomendaciones personales basándose en las cosas que vayamos jugando. Cuenta además con un buscador bastante potente. Es fácil buscar cosas concretas aplicando diferentes filtros y etiquetas. Y a esto hay que sumarle que podemos crear listas de reproducción propias, añadir contenido a la cola o, si no tenemos ganas de pensar qué queremos jugar, podemos dejarnos llevar por el azar y hacer una lista de reproducción aleatoria de juegos que se irán reproduciendo uno detrás de otro según lo vayamos terminando.

El término que utilizan desde Mm es uno tan ambiguo como “sueños” para los juegos creados por los usuarios, pero lo cierto es que la nomenclatura no termina de resultar clara. En Dreams podemos jugar desde minijuegos de apenas cinco minutos de duración, a creaciones muchos más largas que incluyen cambios de pantalla, puntos de guardado, complejos sistemas como subidas de niveles, compra de power-ups, sistemas de combates o menús propios. Lo cierto es que cada creación de Dreams, o las mejores, al menos, se siente como un videojuego propio, con sus propias mecánicas, su propio universo y sus propios modos de interacción. No hay un modo canon de jugar a Dreams como sí lo había en LittleBigPlanet con las plataformas. Aquí cada cual barre para casa según sus gustos, y decide si quiere dedicar su tiempo jugando a survival horrors, plataformas, shooters, o juegos de rol, por poner solo algunos ejemplos de los muchos tipos de juego que se han creado ya para la comunidad.

Y la pregunta clave de todo esto es una que muchos tendrán en la cabeza ahora mismo: todo esto ¿es divertido? Sobre el papel parece demasiado bueno para ser verdad. Gastamos nuestro dinero para jugar a un videojuego y a cambio obtenemos un catálogo enorme de juegos que no para de crecer y crecer. Suena bien ¿no?

Pues la respuesta rápida es sí, ¡claro que sí! La respuesta lenta y argumentada es también afirmativa, pero conlleva una serie de matices que hay que tener en cuenta. Dreams es divertido de la misma forma que LittleBigPlanet es divertido, que Garry’s Mod es divertido, o que jugar a juegos creados en una Game Jam es divertido (de hecho, hay jams en Dreams, organizadas por Mm regularmente). Es divertido por el inherente valor del descubrimiento, por el humor interno que tiene una vez entras en la comunidad y porque si te gustan los videojuegos, es muy posible que disfrutarlos en dosis pequeñitas y experimentales es algo que te interese hacer.

Porque las creaciones hechas con Dreams son también en ocasiones torponas, simples y sin muchos artificios ni valores de producción. Y desde luego, están bastante alejadas de cualquier juego comercial que podamos guardar con cariño. Dreams tiene su propio lenguaje, y debe ser entendido y disfrutado como tal. Su perfil de jugadores es probablemente más afín al de aquellos que trastean regularmente en itch.io en busca de descubrir nuevos juegos amateur con los que matar el tiempo, y no tanto en el perfil de jugador estricto que demanda unos mínimos valores de producción para disfrutar un juego.

Dreams engloba el ecosistema más complejo que Mm ha creado nunca, y las creaciones están empezando a reflejarlo. En el momento en el que escribimos estas líneas, hay en la comunidad muchos juegos terminados que pueden disfrutarse, pero también hay muchos proyectos que llevan meses en construcción y que no parece que vayan a terminarse pronto. Algunas de las obras más ambiciosas están empezando a aflorar y con ellas podemos llevarnos muchas sorpresas al descubrir cómo sobrepasan los límites de lo que parecía posible con estas herramientas, y sin embargo… Lo nuevo de Media Molecule funciona mejor cuando se aleja de proyectos ambiciosos y de tratar de imitar a la industria, y en lugar de eso se lo pasa bien con sus propias propuestas. La cara más divertida de Dreams es cuando es raro, experimental y conciso, y se propone hacer cosas que no vemos normalmente en el medio.

Mamá, de mayor quiero ser desarrollador de videojuegos

En el robusto y complejo editor de Dreams no hay que introducir una sola línea de código, pero desde luego es lo único que le falta. A lo largo de todo este tiempo Media Molecule ha atendido a varios eventos y ha hecho decenas de videos en Youtube, o directos en Twitch tratando de desgranar de forma amena el enorme mastodonte que han creado, pero lo cierto es que por mucho que lo vendan de otra forma, crear contenido en Dreams es complejo.

Y es complejo porque esto que han montado ha dejado de parecerse a un editor de niveles como tradicionalmente está concebido y se parece bastante más a un motor de videojuegos propiamente dicho. Aquí la cosa ya no va de someternos a un marco y ser creativos con él (como pasa por ejemplo en Mario Maker), aquí tenemos un completo y rotundo folio en blanco.

¿Qué queremos hacer? ¿Queremos hacer un shooter? ¿Un juego de plataformas? ¿Quizás queremos homenajear aventuras gráficas clásicas? ¿Qué tipo de cámara utilizaremos? ¿Cómo gana y pierde el jugador? Y eso es a nivel de diseño. En Dreams tienes que ser multidisciplinar y pensar en todos los ámbitos. El apartado artístico de nuestro juego es importante, como también lo es la música o los menús.

Para hacer todo esto más llevadero, las herramientas están gamificadas y encuentran un buen hogar en el Dualshock 4, que se convierte en un aliado mucho más acertado de lo que cabría esperar para este tipo de cometido. La inclusión del control de movimiento es clave. Crear con el mando es cómodo e intuitivo una vez se pasa la barrera de aprender los comandos, y para ello, Mm ha diseñado un buen número de tutoriales que nos enseñan paso a paso a usar sus herramientas con casos prácticos. Completarlos todos nos llevará probablemente más tiempo que completar la historia, pero lo ideal es ir intercalándolos con nuestras propias creaciones, de forma que a nuestro propio ritmo nos vayamos centrando en conocer las que vayamos necesitando.

Hay un esfuerzo consciente por parte de los desarrolladores en no hacer todas estas herramientas complejas ni abstractas y es una labor de agradecer. Modelar, diseñar escenarios, animar personajes o crear las reglas para una inteligencia artificial no son tareas complejas de aprender, pero sí de dominar y explorar todas sus posibilidades, y cuando tenemos que hacerlo todo en conjunto, el conjunto intimida.

Si el folio en blanco nos asusta, se ha hecho también un trabajo importante de cara a dar un empujón a nuestras creaciones con ayuda de la comunidad. La creación en Dreams, aunque en última instancia es un proceso solitario, tiene elementos sociales. Cualquier cosa que creemos por pequeña e insignificante que sea puede compartirse con el resto de usuarios y ser utilizado para otras creaciones, y nosotros podemos hacer lo mismo al contrario. Quizás tenemos creado el personaje perfecto y las mecánicas, pero nos quedamos atascados a la hora de modelar los entornos. Casi con total seguridad, la comunidad tendrá algo que pueda ayudarnos a completar nuestra creación, y podrá ser acreditada a la hora de publicar el producto final.

El resultado es un conjunto de herramientas con las que es relativamente fácil hacer cualquier tipo de creación apañada en poco tiempo si lo que queremos es salir del paso. Pero crear algo con lo que estemos satisfechos y que pueda estar a la altura de los mejores de la comunidad (o del nivel de calidad que propone Mm en su campaña) conlleva sensibilidad artística, paciencia, dedicación y muchas horas de trabajo.

Esto nos lleva a plantearnos una cuestión final y es la de hasta qué punto Dreams está enfocado para un público generalista y no se trata de una plataforma de nicho para un público más especializado y fiel. Los usuarios más creativos pueden jugar aquí a ser desarrolladores de videojuegos y tendrán en un solo lugar todo lo que necesitan, pero a cambio se encuentran con un ecosistema que pide mucho tiempo y esfuerzo de cara a producir algo de buena calidad. Por otra parte, a aquellos alumnos más aventajados que ya tengan experiencia en desarrollo de videojuegos les sorprenderá la versatilidad y la inmediatez de Dreams, pero también se pueden llegar a preguntar (y con razón), hasta qué punto merece la pena invertir tiempo y esfuerzo en un ecosistema que no le va a reportar beneficios necesariamente fuera de la plataforma.

En otras palabras, lo que Media Molecule está pidiendo aquí a sus usuarios son más que sueños. Son horas de trabajo y dedicación que cada cual decidirá hasta qué punto quiere invertir. Si lo hacemos, no obstante, podemos vernos envueltos en casi una industria del videojuego en miniatura. Podemos parchear nuestras creaciones, enviárselas a otros usuarios para que jueguen y hagan reviews, compartir muy fácilmente nuestras creaciones en redes sociales y participar en jams, ganar premios y, para aquellas mejores creaciones: los Impys, una ceremonia de premios que organiza Media Molecule anualmente.

Este mimo de Mm a su comunidad es la guinda del pastel a un proyecto increíblemente ambicioso que supone la culminación de años de trabajo bajo una filosofía de diseño única. Como introducíamos al principio de este texto, Dreams se siente como la evolución de todo lo que su estudio ha hecho hasta ahora. Fomentando la creatividad de los usuarios y creando un espacio que les permite crear y desarrollarse dentro de una comunidad. Es la última parada en este camino que han recorrido durante tantos años que encuentra aquí su versión definitiva. Y sin embargo, todo esto no ha hecho más que empezar.

CONCLUSIÓN

Dreams es un proyecto apabullante, un hito en videojuegos en consola cuyos límites están más que en la imaginación, en el talento y el trabajo de la comunidad. Y de momento, parece haber de sobra de todo ello. Su modo historia tan largamente anticipado, aunque escueto, sirve como lucimiento de los desarrolladores y como perfecto escaparate de lo que es posible con estas herramientas. Ya sea como jugador o como creador, su comunidad te recibe con los brazos abiertos, y tiene horas y horas de contenido en un catálogo único que no para de crecer. En Dreams hay creaciones mejores, hay creaciones peores, pequeños juegos tan cuidados que desearías que existieran fuera de la plataforma y otros tan rematadamente fallidos que se disfrutan solo por el resultado involuntariamente comico. Pero para unos y para otros, el ecosistema que ha creado aquí Media Molecule está tan cuidado y la sensación de descubrimiento es tan recurrente, que solo con estar en esta comunidad trasteando en las historias que tantos usuarios quieren contarnos es recompensa más que suficiente.

LO MEJOR

  • El sueño de Art es una forma fantástica de introducirnos a la experiencia de Dreams
  • Navegar por el contenido de la comunidad es intuitivo y ágil, y sin tiempos de carga
  • Las herramientas de creación permiten una libertad insólita, podemos construir lo que queramos
  • La implicación de Media Molecule es total, hay constantes actualizaciones, eventos, nuevas selecciones de juegos...

LO PEOR

  • La calidad del contenido es variable y muy dependiente de la comunidad
  • Crear es intuitivo y contamos con mucha ayuda, pero requiere mucha dedicación y horas de trabajo
8.7

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.

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