Assassin's Creed: The Rebel Collection
Assassin's Creed: The Rebel Collection
  • Plataforma NSW 6.8
  • Género Aventura, Acción
  • Lanzamiento 06/12/2019
  • Desarrollador Ubisoft
  • Texto Español
  • Voces Español
  • Editor Ubisoft
  • +18 Bad language Violence
Carátula de Assassin's Creed: The Rebel Collection

Assassin's Creed: The Rebel Collection, Análisis Switch

Los dos últimos títulos de Assassin's Creed de la pasada generación llegan a Nintendo Switch con un port poco trabajado aunque con todos los DLC.

Una de las sagas más emblemáticas de Ubisoft vuelve a Nintendo a Switch con un pack que incluye dos de los juegos de última hornada de la pasada generación; Assassin’s Creed IV: Black Flag y Assassin’s Creed: Rogue. El recopilatorio con la coletilla The Rebel Collection llega a la híbrida nipona con todo el contenido descargable, extras en formato audiovisual y nuevos trajes desbloqueables a través de Uplay.

El Caribe y la piratería

El título más interesante de esta pequeña recopilación es sin duda Black Flag. En él nos trasladamos a la Edad de Oro de la piratería; el siglo XVIII. Con Edward Kenway como principal protagonista, el jugador podrá conocer al temible pirata Barbanegra, a Mary Read —una de las dos piratas más famosas de la historia— o al mismísimo Woodes Rogers. Una aventura bastante interesante y nada aburrida gracias a un más que trabajado mapeado con toques de mundo abierto donde el mar y sus azuladas aguas es su mayor reclamo.

Estamos hablando de piratas y ¿qué sería un pirata sin uno? Vistos —y poco utilizados— en Assassin’s Creed III, estos medios de transporte son ahora una pieza fundamental de la trama y los encargados de ofrecernos algunos de los paisajes más bellos de la franquicia hasta la llegada de la actual generación de consolas. Explorar islas e islotes, refriegas con flotas británicas o españolas, submarinismo o simplemente navegar sin rumbo fijo escuchando las salomas de los labios de nuestra tripulación; los barcos son importantes en Assassin’s Creed IV: Black Flag.

Esta cuarta iteración fue el penúltimo título de la pasada generación y el que más se desbanca del resto. Fue la antesala a lo que pudimos ver en Unity y más tarde en Origins —creado por el equipo de Black Flag— y ya dejaba claro el rumbo que iba a tomar la franquicia después del cuarto capítulo. Su historia estaba mejor construida, las animaciones mejoradas, menos abuso de momentos con Abstergo, el gameplay más depurado y un personaje que sí transmitía buenas vibraciones. Fue, sin duda, uno de los Assassin’s más queridos por la comunidad.

La Guerra de los Siete Años

Casi cuatro décadas después, Assassin’s Creed: Rogue tiene a Shay Patrick Cormac como protagonista pero con un enfoque algo diferente a lo habitual; es un Templario. Si bien recién comenzada la trama es un Assassin como cualquier otro, tras ciertos hechos que vemos durante la aventura se replantea su vida y decide dar caza los encapuchados más famosos de los videojuegos.

Se trata del primer título en la saga en el que podemos tomar el rol de un personaje afiliado a la hermandad opuesta y el que en su día era el videojuego más oscuro de los existentes. En esta ocasión el jugador es emplazado a la Guerra de los Siete Años, entre 1756 y 1763, en Norteamérica. Conecta con la cuarta entrega y, de hecho, aparece Adéwalé durante la aventura. El barco Morrigan es también una pieza fundamental en la trama aunque en menor medida que su antecesor y en lugar de surcar el Caribe lo haremos en las congeladas aguas del Atlántico Norte.

Aunque añadió nuevas armas, movimientos y novedades en el sistema de navegación, Assassin’s Creed: Rogue pecó demasiado de reutilizar material visto en la tercera y cuarta parte y de una historia poco sustanciosa. Fue creado, según la ideología de muchos de sus detractores, a modo de recompensa por no llevar a consolas de pasada generación el siguiente título en la franquicia, Unity, creado únicamente para PC, PS4 y Xbox One. La falta de innovación, sus semejanzas con los dos videojuegos anteriores y el lanzamiento fijado para el mismo día que Assassin’s Creed Unity relegó a un puesto de segundón un título que dada su innovadora temática de controlar a un Templario, hizo poco por explotar esta característica.

Contenido de la tarjeta

Lo primero que hay que recalcar es que Assassin’s Creed The Rebel Collection para Nintendo Switch incluye ambos juegos, todo el contenido descargable de Black Flag, tráilers de ambos videojuegos, diseños conceptuales, 55 páginas de la novela Blackbeard del cuarto capítulo y el manga Assassin’s Creed Awakening I y II —en inglés— . Sobre el contenido descargable tenemos Grito de Libertad y Aveline, dos aventuras independientes de la cuarta entrega así como el pack Piratas Ilustres y los de personalización de navíos.

No hay ni rastro del modo multijugador de Assassin’s Creed IV: Black Flag ni de Rogue. De hecho este último ni siquiera se llegó a introducir en el original. Las razones de por qué Ubisoft no ha incluido las facetas online del juego de piratas y asesinos se desconoce pero hubiera sido un punto a favor para el servicio de suscripción Nintendo Online y un título más a incluir en el catálogo multijugador.

Para personalizar aún más si cabe a nuestros avatares se incluye atuendos de diferentes protagonistas de la serie como el de Bayek, Aguilar, Altaïr, Alexios o Jacob entre otros y diferentes recompensas a través del portal Uplay.

Si bien el contenido en general nos ha parecido bastante generoso, tanto el precio como el hecho de que solo Black Flag sea físico —Rogue se tiene que descargar desde la tienda online de Switch— no nos ha gustado demasiado. Por supuesto esto es algo bastante personal por lo que tampoco podemos catalogarlo como punto negativo en este análisis.

Port con altibajos en Switch

Ocurre que con esta adaptación de ambos títulos a Nintendo Switch nos ha parecido mucho mejor uno que otro. En este caso, Assassin’s Creed IV: Black Flag es quizás el que se ha llevado el gato al agua siendo así el que mejor luce y el más pulido en general. No sabemos por qué pero sin duda alguna las aventuras en el Caribe no solo se ven mejor en la híbrida si no que también funciona de forma más fluida que las que atañen a las vividas en América.

A caballo entre las versiones de pasada generación y la actual, Black Flag es una adaptación de la versión para PS3 y Xbox 360 pero con un aumento de resolución llegando hasta los 900p en modo dock. Ni mejoras en las resoluciones, ni movimiento de la fauna al interactuar con ella ni actualización en la física y visual del agua del Caribe. De hecho ocurre algo extraño, que algunas texturas son peores incluso que las de sus homónimas de la generación pasada, como la barba de Kenway.

El videojuego corre a una resolución 900p y 30fps conectado al televisor y a una resolución 720p y 30fps en modo portátil. Si bien ambas son extremadamente estables en velocidad de fotogramas, en modo dock la tasa es un pelo más variable e incluso hemos visto trazas de framepacing, no siendo así sujetando la consola en nuestras manos.

Con Rogue pasa casi exáctamente lo mismo aunque, por razones poco concluyentes, el título se ve peor. Una vez más es una adaptación directa del original, con un mayor aumento de resolución —hasta 900p en televisor— , pero que luce inexplicablemente igual que la versión que portea. De hecho el tratado de las sombras es algo peor y algunas texturas, al igual que ocurre con Black Flag, son de peor calidad. También cuenta con un peor antialiasing y más framepacing que la cuarta entrega aunque sigue manteniéndose estable en los 30fps la mayoría del tiempo. Otro de los fallos que hemos visto que solo ocurre en Assassin’s Creed: Rogue son cortes en el audio, a todas horas. Abres un cofre, corte, abres un menú, corte, avanzas unos metros y corte. Dado que la versión que hemos analizado se trata de un código descargable con ambos videojuegos y los dos instalados en una tarjeta SD, presentando uno errores en el sonido mientras que el capítulo de piratas no, suponemos que se debe a un error del juego.

Tanto textos como el audio están en nuestro idioma, los originales de hecho. Eso sí, todas las voces han de descargarse a través de la eShop o en el juego sólo se escuchará la música y efectos de sonido.

CONCLUSIÓN

Assassin’s Creed The Rebel Collection es un port de las versiones de la pasada generación sin demasiado cariño puesto en él. Un pequeño aumento en la resolución, un ajuste en su estabilidad en la tasa de imágenes y la ausencia del modo multijugador de Black Flag. Mientras que ésta versión es la mejor parada, el caso de Rogue es bastante diferente y si ya era de por sí una entrega poco apetecible, quizás ahora lo sea más.

LO MEJOR

  • Aumento de la resolución y tasa de imágenes robusta.
  • Todos los DLC de Black Flag más extras.

LO PEOR

  • Port justito y con recortes en texturas. Sin mejoras más alla de la resolución en modo dock.
  • Sin multijugador en AC IV.
  • Fallos en el sonido de AC Rogue.
  • AC IV está más trabajado que Rogue.
6.8

Correcto

No es lo último ni lo más original, tampoco cuenta con la mejor ejecución, pero puede divertir si te gusta el género. Bien, pero mejorable.

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