La guerra de los chupasangres

Vampire: The Masquerade Bloodlines 2, impresiones E3: sangre fresca para un resucitado

Dejamos la vida humana para sumergirnos en las guerras entre vampiros en un Seattle sumido en oscuridad y conflictos en la esperada secuela del título de culto de 2004.

Uno de los cambios más transcendentes de los últimos años en la industria del videojuego es la creciente influencia del fenómeno fan. Una comunidad dedicada es capaz de influir en la industria como nunca antes cambiar el sino de productos condenados. Cuando Vampire The Masquerade: Bloodlines salió al mercado en 2004, fue uno de esos productos. Con ventas de menos de 100.000 copias en su lanzamiento (a pesar de basarse en un popular juego de mesa de homónimo título), seguida de la quiebra pocos meses después de Troika Games (sus creadores), el futuro de aquel título parecía muy negro.

Y sin embargo, 15 años después Vampire The Masquerade: Bloodlines no solo está recibiendo una secuela: lo hace desde una posición de privilegio. El juego cuenta con miles de reviews positivas en tiendas como Steam o GOG con una valoración muy positiva, un seguimiento de culto y una nota de 8 en Metacritic que sus usuarios elevan hasta casi el 9.

Con tantos usuarios satisfechos y una comunidad dedicada, el interés por darle continuidad era lógico, pero las cosas no empezaron a arreglarse hasta hace unos pocos años, cuando los propietarios del juego de mesa que inspira la franquicia, White Wolf, fueron primero adquiridos por Paradox Interactive y posteriormente integrados (polémica mediante) como marca transmedia.

Y así, el pasado mes de marzo, con motivo de la Games Developer Conferences, se revelaba al mundo una nueva entrega de Bloodlines. Se hacía público, además, que detrás del título están Brian Mitsoda como responsable de diseño narrativo y Rik Schaffer a cargo de las partituras. El objetivo marcado por Paradox parece claro: ser lo más fieles posibles a la herencia del título original.

Y ahora, por fin, un par de meses tras su anuncio y década y media después del lanzamiento de su antecesor, por fin es posible ver Vampire: The Masquerade Bloodlines 2 en movimiento. Y lo visto muestra que el objetivo marcado parece haberse cumplido por ahora, y que además estamos ante una producción que se beneficia de contar con más recursos de los que tuvo en su día aquel primer título para plasmar sus ambiciones.

Guerra vampírica en Seattle

El juego cambia de ubicación sin dejar la costa oeste norteamericana, dejando Los Ángeles para trasladarnos a Seattle. La ambientación oscura y tétrica del original, sin embargo, no se ve afectada por ello, dejando ver el trabajo hecho para mantenerse fiel a las expectativas de los fans de la saga.

De nuevo nos encontraremos con un lugar dividido en facciones enfrentadas y con habilidades distintas. Todos ellos, sin embargo, empeñados en mantener la mascarada del título: el engaño al resto de la población para que sigan creyendo que los vampiros no existen.

Comenzaremos en un ritual donde varios vampiros serán nacidos a la muerte, compañeros nuestros que, según explica Cara Ellison, una de las guionistas, podremos ver cómo evolucionan en su pubertad vampírica en el mismo mundo que nosotros. “Podrían tener familia y esposa que objeten moralmente a beber sangre”, pone como ejemplo.

Y beber sangre, como no podía ser de otra forma en un juego de vampiros, tendrá un papel crucial: no solo nos transmitirán su fluido vital, sino también sus emociones. Así, si bebemos de alguien furioso, nos transmitirá temporalmente su furia, o un enamorado su lujuria. Esto afectará a las habilidades que podremos realizar en un momento dado, generando una poderosa mecánica jugable.

Pero no podremos atacar indiscriminadamente sin más, tendremos que tener en mente la mascarada, forzándonos a prestar atención y elegir con cuidado nuestras víctimas. Ser descuidados y dejar ver al mundo el monstruo que somos tendrá consecuencias nefastas para nosotros y los demás vampiros, por lo que la precaución y conocer bien a nuestras víctimas antes de actuar será crucial.

La meta: seguir muerto

El objetivo del juego será a la vez simple y tremendamente complicado: sobrevivir. Para ello tendremos que saber navegar las guerras de poder entre las distintas facciones vampíricas en un momento en que las tensiones han alcanzado un pico máximo y cualquier malentendido puede acabar en un baño de sangre. Para poder sobrevivir, el sistema de combate ha recibido el lavado de cara necesario tras tres lustros de innovaciones, ofreciéndonos gran cantidad de ataques físicos, armas blancas y de fuego o poderes.

Además, esta vez el juego no nos pondrá en la obligación de elegir una facción desde el principio: será nuestra interacción con unos u otros la que irá decantando nuestro bando en este mundo, si logramos sobrevivir lo suficiente.

Convertido en un clásico gracias a la fidelidad de sus fans, Vampire the Masquerade Bloodlines resucita lleno de vitalidad en esta secuela con la intención de, esta vez sí, que sus virtudes brillen desde el lanzamiento y no haya que esperar a que se convierta en un título de culto.

Vampire: The Masquerade - Bloodlines 2

Vampire: The Masquerade - Bloodlines 2, desarrollado por Hardsuit Labs y editado por Paradox Interactive para PC, PlayStation 4 y Xbox One, es la secuela del célebre saga RPG de acción Vampire: The Masquerade, en la que podremos ponernos en la piel de un vampiro en plena ciudad de Seattle.

Vampire: The Masquerade - Bloodlines 2

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