BlazBlue: Central Fiction
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BlazBlue: Central Fiction, análisis. Los mejores combates en sobremesa y portátil

BlazBlue: Central Fiction llega a Switch para convertirse en uno de los mejores juegos de lucha del catálogo de la consola híbrida de Nintendo.

En el ya lejano 2008, Arc System Works estrenaba en los salones recreativos nipones la que sería su nueva franquicia de lucha estrella: BlazBlue. Con el subtítulo de Calamity Trigger, llegaba un juego sencillamente espectacular que en muchos aspectos podía ser considerado el heredero espiritual de la saga Guilty Gear. En el aspecto gráfico destacaban unos bien animados sprites a una resolución de 720p, y unos escenarios desarrollados en tres dimensiones, dotados de coloridas texturas y elementos 2D que enriquecían el conjunto.

Las obligatorias conversiones domésticas no se hicieron esperar demasiado —­salvo en Europa, pero esa es otra historia—, y a partir de ahí ya solo quedaba expandir la franquicia. Hasta ahora son 7 las entregas que forman la serie BlazBlue —8 si contamos el crossover Cross Tag Battle—, aunque más que de entregas numeradas e independientes aquí hay que hablar de expansiones y actualizaciones, al estilo de lo que sería una Champion Edition o una edición Super respecto a Street Fighter II.

BlazBlue: Central Fiction pretende convertirse en un punto y aparte para la franquicia. Aquí veremos desarrollado el capítulo final de la trama abierta desde Calamity Trigger, dejándolo todo preparado para un verdadero e hipotético BlazBlue 2 que traería bajo el brazo un completo lavado de cara a nivel técnico. Hay que tener en cuenta que Central Fiction ya cuenta con unos cuantos años de edad, dado que su lanzamiento original, en salones recreativos nipones como es costumbre en la serie, se produjo en 2015, llegando las conversiones domésticas un año después.

Dichas conversiones se lanzaron en PlayStation 3 —el hecho de que la franquicia BlazBlue permanezca sin cambios técnicos desde su debut en la anterior generación lo permite— y PlayStation 4, quedándose fuera de la ecuación tanto una adaptación a PlayStation Vita —la malograda portátil de Sony ya no interesaba a nivel comercial— como otra destinada a Xbox One, plataformas que sí recibieron entregas anteriores de la serie. Al año siguiente llegó la adaptación a PC, y ya en el presente año acabamos de recibir un port destinado a Nintendo Switch, el cual curiosamente llega después de la aparición en esta plataforma de BlazBlue: Cross Tag Battle, título estrenado en 2018.

Portabilidad, divino tesoro

Este BlazBlue: Central Fiction de Switch añade la coletilla de Edición Especial, aunque lo único que la diferencia de las lanzadas en anteriores sistemas es la disponibilidad de todo el plantel de personajes desde un inicio, tanto los que llegaron por DLC —Es, Mai Natsume y Jubei— como el que debía ser desbloqueado tras visualizar el Modo Historia del juego —Susano’o—. Aparte de eso, el título es idéntico a lo ya visto en PS3, PS4 y PC, sin incluir algún luchador extra, modo de juego nuevo o añadido a nivel jugable.

Por ello es de agradecer que se lance a un precio más que ajustado —35 euros—, aunque de todas maneras el contenido que el juego ofrece ya es más que suficiente. Contamos con 36 personajes seleccionables, un número más que cuantioso tratándose de un juego de Arc System Works, además de una oferta de modos de juego y elementos desbloqueables que dan para centenares de horas de diversión.

Que esta conversión a Switch de BlazBlue: Central Fiction se vea exactamente igual a las destinadas para unas plataformas más potentes como son PS4 y PC no es nada difícil; ya hemos mencionado al respecto que a nivel visual la cosa no cambia respecto a lo visto en el primer BlazBlue de 2008. También hay que tener en cuenta que a la hora de visualizar el juego en un televisor nos encontramos con el mismo problema que en el resto de adaptaciones. Dado que el apartado gráfico original de BlazBlue se creó a 720p, todo está reescalado para alcanzar los 1080p.

A nivel de escenarios, la cosa no se nota demasiado al ser éstos poligonales —quizá veamos algún diente de sierra que otro, pero nada grave—, aunque en lo referente a los sprites ya sí que se hacen perceptibles los años que arrastran a sus espaldas, marcándose cierta pixelación y difuminación en los bordes, producto del reescalado al que han sido sometidos.

Todo esto sucede al conectar la consola al televisor. Pero si optamos por jugar en modo sobremesa o portátil, la cosa cambia, y lo hace a mejor. Aquí juega a favor del título tanto la pantalla de reducidas dimensiones de Switch —6,2 pulgadas— como la resolución máxima que alcanza —720p—. Gracias a ello se elimina cualquier atisbo de reescalado o pixelación del juego, dando lugar a unos gráficos nítidos y realmente fabulosos.

Obviamente, como juego de lucha versus que es, BlazBlue: Central Fiction es un título que necesita un joystick o una cruceta para ser controlado convenientemente. Aquí, el Joy-Con izquierdo que viene de serie con Switch deja ver sus carencias. Usar el stick analógico izquierdo sirve de poco, dado que produce movimientos imprecisos y hace prácticamente imposible la ejecución de técnicas complejas como puede ser un Distortion Drive.

Al respecto es necesario apuntar que el juego incluye dos sistemas de control seleccionables: Technical Type, que sería el sistema de control al uso con mando direccional y cuatro botones de ataque, y Stylish Type, un sistema simplificado en el que contamos con combos predefinidos activables al pulsar un único botón repetidas veces, guardia automática y, lo más importante, la posibilidad de ejecutar técnicas especiales sin depender de giros del mando direccional.

Pero si seleccionamos el Stylish Type, tendremos que lidiar con la desventaja de que nuestro personaje restará menos salud al rival. Además, esta clase de controles, pensados para jugadores ocasionales o principiantes, quitan buena parte de la gracia a un juego de lucha. Usarlos es como jugar a un simulador de combate con el piloto automático activado. Lo suyo es, por lo tanto, quedarnos con el sistema de control Technical Type y echar mano de un pad tradicional con cruceta si jugamos desde el televisor o en modo sobremesa.

Pero claro, todo usuario de Switch sabe que un pad externo no sirve al jugar en modo portátil, ya que aquí es necesario sostener la consola con ambos Joy-Con anclados a ella. Afortunadamente, aquí también contamos con una solución que nos permitirá disponer de cruceta, ya que la compañía japonesa Hori, especializada en el desarrollo de periféricos para consola, ha puesto en circulación unos Joy-Con izquierdos denominados D-Pad Controller (L), los cuales cuentan con la peculiaridad de sustituir los cuatro botones inferiores por una cruceta, de precisión, fiabilidad y solvencia más que destacadas. Estos Joy-Con cuentan con licencia oficial de Nintendo, están adornados con motivos de Mario, Zelda o Pokémon, y se ofrecen a un precio bastante ajustado, de unos 25 euros. Os recomendamos encarecidamente su adquisición, ya que disponer de una cruceta en modo portátil es esencial para cualquier juego de lucha disponible en la consola híbrida de Nintendo.

La rueda del destino sigue girando

Bien, una vez desgranadas las particularidades de la edición Switch de BlazBlue: Central Fiction, es el momento de centrarnos en el juego en sí y sus modalidades, pensando en todos aquellos que no hayan disfrutado del título en alguna de las ediciones anteriores. Lo primero a destacar es sin duda el amplio abanico de opciones que ofrece, especialmente en la faceta monojugador.

El denso, complejo y absorbente argumento que siempre ha caracterizado a la franquicia posee en Central Fiction más peso que nunca, dada su naturaleza como cierre del extenso arco argumental abierto hace algo más de una década con Calamity Trigger. Para desgranar el hilo narrativo contamos con un largo y detallado Modo Historia que, eso sí, es bastante particular, ya que todo se desarrolla al más puro estilo de lo que vendría a ser una novela visual japonesa, es decir, a golpe de imágenes estáticas y con una auténtica tonelada de diálogos entre personajes.

Al principio de este Modo Historia se nos ofrece un más que agradecido resumen de los acontecimientos que han tenido lugar desde Calamity Trigger hasta el final de Chronophantasma, para así ponernos al día rápidamente. Los combates, eso sí, aquí son prácticamente anecdóticos, por lo que es esencial que nos guste esta vía de narración tan típicamente nipona, dado que lo único que haremos casi todo el tiempo será leer diálogos —solo en inglés, por desgracia— y escuchar voces —únicamente en japonés—, todo mientras se suceden imágenes estáticas y se repiten las mismas ilustraciones de personaje una y otra vez. Contamos también con un glosario de términos, que más bien puede ser considerado una auténtica enciclopedia sobre el universo BlazBlue, en el que podremos consultar cualquier cosa que se nos ocurra referente a personajes, escenarios, sucesos, etc.

Aunque el Modo Historia no es lo que se dice muy interactivo, afortunadamente se compensa con el resto de modalidades de juego. La opción que más destaca aquí es sin duda el Modo Arcade. Cada luchador posee su propia cadena de combates e hilo narrativo, pudiendo además luchar hasta en un total de tres actos, cada uno de los cuales consta de 8 combates. Y dado que no solo de Modo Arcade vive el buen luchador, también podremos acceder a un buen número de posibilidades extra. Desde los desafíos, 10 para cada uno de los 36 personajes, hasta el denominado Speed Star Mode —una suerte de Time Attack con cierta dosis de originalidad—, pasando por el Grim of Abyss —modalidad extensa y variada en la que debemos superar incontables retos mientras potenciamos a nuestro personaje— o el Score Attack. Por supuesto, la parcela online también queda perfectamente cubierta en BlazBlue: Central Fiction, con una sala de espera dotada de diversas actividades y curiosidades para matar el tiempo mientras encontramos una partida a la que unirnos.

En cuanto a los combates en sí, BlazBlue: Central Fiction hace gala de un sistema de lucha perfectamente engrasado, dotado de un abrumador número de posibilidades tanto de ataque como de defensa. Aquí se nota claramente la experiencia que Arc System Works posee en el género, pues todo funciona con la perfección de un reloj suizo. El tutorial incluido en la sección de Práctica sirve perfectamente para conocer todo lo que el juego es capaz de ofrecer al usuario, y desde luego es imprescindible entrar en él antes de saltar al ring en el caso de que no hayamos jugado anteriormente a ningún título de la franquicia.

Antes de cerrar el presente análisis con las conclusiones finales, es necesario efectuar una última parada en el apartado sonoro del juego. La banda sonora es simplemente extraordinaria. Cada personaje posee su propio tema, y además existen melodías extras que se adueñarán de nuestros altavoces o auriculares cuando disputemos algún combate en el que ambos contrincantes posean un vínculo especial. Aquí, como de costumbre, se nota a la legua el buen hacer de Daisuke Ishiwatari, cabeza visible de Arc System Works y compositor habitual de los juegos lanzados por la compañía.

En cuanto a los efectos de sonido, éstos suenan con la contundencia que es de esperar. Lo único achacable en este apartado son sin duda alguna las voces, ya que mientras en anteriores entregas de BlazBlue podían ser seleccionadas en los idiomas inglés o japonés, en esta ocasión solo se ofrecen en lengua nipona. Por lo tanto, a no ser que seamos unos expertos conocedores del idioma hablado en el país del sol naciente, no nos enteraremos de las conversaciones mantenidas entre personajes durante los combates.

CONCLUSIÓN

BlazBlue: Central Fiction irrumpe al fin en Switch. El que es hasta la fecha uno de los mejores juegos de lucha de Arc System Works —en lo referente a contenido monojugador es sin duda el mejor, y con diferencia— llega a la consola híbrida de Nintendo en una edición especial cuya mayor, y prácticamente única, novedad es la de ofrecer de inicio la plantilla completa de personajes, incluidos aquellos que en otros sistemas había que adquirir vía DLC. Nos encontramos ante un título imprescindible para los aficionados al género, que al conectar la consola al televisor muestra ciertas arrugas estéticas que dejan al descubierto su ya desfasado origen visual, pero que se ve de fábula al jugarlo en modo sobremesa o portátil. Eso sí, para disfrutar del juego tal y como merece ser disfrutado es imprescindible disponer de un arcade stick, un pad externo o un Joy-Con dotado de cruceta digital.

LO MEJOR

  • El sistema de combate, sólido como el acero
  • El apartado visual, aunque ya desfasado, luce de fábula en la pantalla de Switch
  • La grandiosa épica de muchos de los combates finales del Modo Arcade
  • Una banda sonora tan trepidante como espectacular

LO PEOR

  • El Modo Historia se hace largo y pesado debido a su filosofía a lo novela visual japonesa
  • Textos solo en inglés y voces únicamente en japonés
8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.

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