Balance 2018

La industria del videojuego español crece, pero el 87% de empresas no es autosuficiente

Repasamos las claves del Libro Blanco del Desarrollo Español de Videojuegos 2018 tras su presentación en Madrid este pasado miércoles en ICEX.

La industria del videojuego volvió a crecer en España en 2017. Con un total de 713 millones de euros facturados, el sector experimentó una mejora del 15,6% respecto al dato del año anterior, mientras que el empleo también registra una mejora considerable al alcanzar un total de 6.337 profesionales, un 16,5% más.

Toda la información ha sido publicada en el Libro Blanco del Desarrollo Español de Videojuegos 2018, ya disponible para su descarga y consulta. La presentación del documento ha tenido lugar en Madrid este pasado miércoles 30 de enero con el apoyo de ICEX y la participación del ministro de Cultura José Guirao en la sesión inaugural acompañado de Luís Quintans, presidente de DEV.

“La industria del videojuego es fundamental para este Ministerio”

A continuación fue Belén Mainer Blanco, directora del grado en Creación y Narración de Videojuegos de la Universidad Francisco de Vitoria, quien tomó la palabra para hacer la presentación propiamente dicha del Libro Blanco, donde se expuso el estado de la industria durante 2018, su crecimiento, las fortalezas y las debilidades del sector en el ámbito profesional.

Según el señor Guirao, el sector debe dejar de ser una industria de subvención y convertirse en una industria sólida y autosuficiente; que no precise del Estado para su supervivencia. “No da la imagen de país fuerte que queremos hacer”. Que el dinero público ayude a mejorarla, expandirla, pero que no dependa de ese dinero. Aunque reconocieron que la nueva partida de 2,5 millones de euros es insuficiente, pretenden utilizar ese dinero para su difusión en los colegios, la sociedad y potenciar la formación para garantizar la competencia de los profesionales. Guirao asume que ese capital está lejos para ayudar a la producción videojuegos en España.

Fortalezas: donde sí destacamos

Si hay algo de lo que puede presumir la industria del desarrollo de videojuegos en España es que lleva años en constante crecimiento: el consumo es cada vez mayor y la producción continúa al alza. En 2017, tal como decíamos, la facturación creció en un 15,6% respecto a 2016, mientras que el número de profesionales también creció en un 16,5%.

Otro aspecto positivo y que refleja el espíritu emprendedor y renovador del sector nacional es que se trata de un sector de empleo joven y muy cualificado. El 55% de los empleados tiene menos de 30 años y solo el 3% tiene más de 45 años de edad. En el Libro Blanco se detalla también que el 68% de ese grupo de profesionales ha cursado estudios superiores —licenciatura o posgrado—, mientras que el 24% hizo lo propio con estudios medios. Para finalizar este punto, cabe destacar el elevado porcentaje de empleados con contrato indefinido, un 67%, que se presenta como un dato inusual respecto al resto de sectores en nuestro país.

Para finalizar, es indiscutible el carácter positivo de la tendencia del modelo de negocio del sector en España a la hora de crear videojuegos: un 81% de las empresas desarrolla una propiedad intelectual propia. El porcentaje es muy elevado y representa la originalidad de nuestros estudios, donde el 42% se concentra en el desarrollo para terceros. Además, una de cada cuatro empresas desarrolla serious games. Con todo, España es el cuarto mercado europeo y el noveno mundial.

Principales problemas del sector en España

Pero son más los puntos identificados con un amplio margen de mejora en la industria del videojuego en España. Para empezar, el 92% del capital social de las empresas procede de los socios fundadores. Los miembros se endeudan para poder sufragar los gastos de la producción de un proyecto y arriesgan su capital para un futuro incierto. Las ayudas, no en vano, son insuficientes y se antojan imprescindibles tanto para el impulso como para la potenciación de dichos proyectos.

Vamos más allá: el 87% de las empresas necesita financiación, tal como se expone en el recientemente publicado documento.

Este dato nos sirve a colación para exponer la siguiente gran debilidad del sector en nuestro país, y es la distribución de la facturación y el empleo. El tejido empresarial está muy polarizado, con un 88% de las empresas facturando menos de 2 millones de euros anuales. El gráfico es muy claro: un 59% de las empresas cuenta con más de 50 empleados; mientras que las microempresas (menos de 5 empleados) suponen únicamente el 8% de la facturación y el 7% del empleo. El sector es en la actualidad totalmente dependiente de las grandes empresas.

Y seguimos con la disparidad entre el tamaño de nuestro mercado y nuestra posición en el ranking internacional. A pesar de ser el noveno mercado mundial, nuestra población de 46 millones de personas nos deja con un tamaño de mercado de 2.202 millones de dólares. Países como Canadá, con 37 millones de habitantes, cuentan con un tamaño de mercado de 2.339 millones de dólares.

Si nos fijamos en la facturación por empresa, en España es de tan solo 1,6 millones de euros. Para contextualizar este dato hace falta fijarse únicamente en nuestros competidores: Finlandia cuenta con una facturación por empresa de 9,4 millones de euros; Suecia de 4,4 millones euros; Estados Unidos de 3,8 millones de euros; nuestro país vecino, Francia, nos lleva mucha distancia a este respecto con 5,3 millones de euros anuales de acuerdo con la información aportada por DEV.

Como dato adicional e igualmente importante, la presencia de la mujer en la industria no solo alcanza únicamente el 16,5% del empleo, sino que ha disminuido en el último año. Mientras que en 2017 eran un 17% de mujeres trabajando en el sector, ahora es medio punto porcentual menos. El desafío es equipararse al menos a otros países europeos con más de un 20% de mujeres.