Just Cause 4
Just Cause 4
Carátula de Just Cause 4

Just Cause 4, caos y destrucción descafeinada

Exploramos la nueva aventura de Nico Rodríguez en una cuarta entrega a la que le falta pulido, variedad y claridad

Just Cause 4 es el clásico ejemplo de esas películas que cuando uno ve el tráiler lleno de escenas impresionantes se piensa que todo el metraje va a estar al nivel, pero se va de la sala decepcionado porque todo lo mejor del filme había sido comprimido en los dos minutos con los que nos vendieron la entrada. Just Cause 4 es mayormente fachada, el Hombres, Mujeres y Viceversa del videojuego, con el que tras superar el impacto inicial de ese cuerpo de gimnasio y las capas de maquillaje, resulta muy difícil mantener una conversación que nos mantenga enganchados durante más de un rato. Es un juego que quiere honrar a Michael Bay haciendo explotar todo lo explotable, pero que no consigue transmitir ninguna sensación de progresión durante la partida ni sabe entretenerte con la narración de la historia. Michael lo hubiese hecho mejor que la gente de Avalanche y de Square.

Nuestro héroe Rico Rodríguez vuelve a la acción para liberar al pueblo de Solís de la influencia de la Mano Negra, una corporación de mercenarios que tiene bajo su yugo al gobierno local mientras conspira para transformar la meteorología en un arma de destrucción controlable a voluntad. Rico decidirá ayudar a la milicia local a descubrir los secretos que se ocultan tras misteriosas nubes de arena, tornados que parecen tener objetivos predefinidos y que aparecen y desaparecen por arte de magia o tormentas eléctricas que protegen y hacen inaccesible acercarse a un complejo enemigo. Todo esto mientras asistimos a una directora de cine local a hacer su película, entrenamos a nuevos reclutas, liberamos provincias y, en general, acometemos una serie de eventos por tierra, mar y aire en un clásico popurrí de misiones de juego de mundo abierto que ya hemos jugado y vivido mil veces en esta y otras franquicias.

Hay que reconocer que los primeros minutos de Just Cause 4 están bastante bien, pero eso es porque el juego te muestra todo lo que puede hacer desde un buen comienzo. Rápidamente aprendes las funciones de tu gancho, a disparar todo tipo de armas, conducir todo tipo de vehículos y hacer que todo explote. Las físicas están deliberadamente exageradas para que el jugador sea creativo a la hora de explorar el mundo y no es infrecuente que te arranquen una sonrisa la primera vez que atas un enemigo a un barril inflamable o lanzas un contenedor hacia un helicóptero. Son muchas las cosas que en teoría se pueden hacer en el juego, aunque siempre depende que el jugador ponga demasiado por su parte para descubrirlas.

La Tierra es redonda pero el juego es plano

Pero el principal problema del juego consiste en que tras el primer par de horas el juego ya te ha enseñado todo lo que puede hacer y todos los ratos subsiguientes que empleemos en Solís van a ser una repetición de lo que hemos hecho ya. No hay ningún sentido de la progresión, el juego no escala hacia ninguna parte y cada nueva misión consiste en repetir exactamente las mismas mecánicas que la misión anterior. Esto es especialmente cierto porque el diseño de misiones principales y secundarias es muy perezoso y siempre sigue mayormente el mismo patrón: defender un punto, escoltar a alguien o destruir algo. Siempre igual. En todas las misiones del juego. Evidentemente vamos a ir desbloqueando nuevas armas y vehículos para poder hacerlo (de hecho podemos desbloquearlo casi todo sin hacer ninguna misión, solo paseando por el mapa), pero la sensación de repetición es muy notable.

No ayuda que técnicamente esté claramente por detrás de los títulos más punteros de esta generación. En algunos casos parece que esté incluso por detrás del propio Just Cause 3 XL, con cinemáticas que no se mueven con la fluidez que deberían, un tremendo popping en el escenario y algunos bugs que no pueden atribuirse a lo atrevido de las físicas. Se le pueden perdonar estos factores porque siempre hay muchas partículas volando, objetos moviéndose en muchas direcciones y demás, pero no obstante es muy posible que una menor dimensión al juego le hubiese sentado fenomenal. Tal vez un título más contenido en tamaño hubiese dado pie a menos zonas repletas de...nada y se podría haber mejorado su factura técnica.

Todo mejora con tornados

Una de las buenas ideas que incorpora como novedades jugables es la presencia de los factores meteorológicos en algunas de las misiones de la campaña; tener que lidiar con los enemigos mientras al tiempo hay que luchar contra los elementos añade un plus que agradecimos inmensamente. Y con total sinceridad resulta incomprensible que no se añadiera mucho más frecuente a lo largo del mapa y limitarlo solamente a unas pocas misiones principales. Ya que nosotros invertimos nuestros recursos en liberar todas y cada una de las provincias del juego, el 90% del tiempo lo empleamos repitiendo lo mismo una y otra vez cuando se podría haber realizado de manera mucho más divertida.

Otra de las cosas que podrían haberse mejorado es el manejo de los vehículos, especialmente los terrestres. No es que sea difícil hacerse a los controles pero basta probar a conducir un coche para darse cuenta que está mal calibrado; no solemos ser muy exigentes con este tipo de cosas en juegos de mundo abierto pero otros títulos como Ghost Recon Wildlands ha solucionado este tema mucho mejor. Afortunadamente, todo lo que no va por el suelo se controla mucho mejor: aviones, helicópteros, vehículos anfibios, lanchas, barcazas... aquí uno tiene la sensación de que todos tienen el peso, el radio de giro y el manejo ajustados a como debería ser. Además hay poca motivación para ir a pie a los sitios (el mapa es enorme y tardas una eternidad en llegar si no has desbloqueado el viaje rápido), y generalmente es como más vulnerables seremos. Hay docenas de armas que disparar y nuestro gancho tiene gadgets interesantes pero solemos estar más protegidos en un tanque o, aún mejor, desde un helicóptero.

A medida que vamos liberando mapa tenemos la opción de "invocar" ayuda de nuestros aliados que nos llega en forma de supply drop a nuestra posición. Se puede pedir una arma o un helicóptero de asedio con 1000 rondas de munición para la gatling y 100 misiles, cuesta lo mismo. Y gratis, además. Eso provoca que llegar a los sitios provocando un reguero de destrucción con nuestra supremacía aérea sea tan fácil como pulsar un botón; capturar vehículos ajenos también se hace al toque con lo que la dificultad del juego es escasa. En algunos puntos concretos de defensa de objetivos resulta francamente difícil hacerlos del tirón pero Just Cause 4 es muy amable con los checkpoints, con lo que es imposible atascarse más de un par de intentos en el mayor de los casos.

Quitando misiones principales - las mejores - y secundarias, el título tiene la clásica amalgama de retos y submisiones de relleno para añadir duración al juego y ponernos a prueba: a veces es tirarnos en paracaídas y atravesar unos aros, otras realizar un salto con un vehículo en particular, pruebas de velocidad, etc. La mayoría están diseñadas para lucir las físicas del juego y para darle ese toque de espectacularidad por el que es conocida la franquicia pero aportan relativamente poco al juego en sí. Algunos retos son especialmente difíciles y los amantes de completar al 100% esta clase mapas verán ahí un hueso duro de roer, pero es muy probable que la inmensa mayoría los pase por alto.

Just Cause 4, caos y destrucción descafeinada
just cause 4

Eso sí, cuando el juego funciona, lo hace de verdad. En una ocasión derribamos un caza con nuestro tanque, salimos antes de que explotara por culpa de los disparos enemigos justo a tiempo para cazar a un helicóptero, hacer explotar unos gigantescos depósitos de combustible y saltar en pleno vuelo deslizándonos con nuestro traje mientras veíamos como caía sobre una fragata enemiga; al caer atamos una viga al helicóptero que quedaba, que empezó a girar sobre sí mismo por culpa de un huracán hasta que chocó contra el suelo. Este tipo de situaciones son especialmente estimulantes y son lo que debería ser el núcleo central del juego y son de lo más espectacular, cinemáticas aparte, que nos han dado los videojuegos durante 2018. Pero Square no ha sabido hacer que esas fueran las reglas del juego y no las excepciones a la norma, porque de lo contrario estaríamos hablando de un título cualitativamente en un peldaño superior.

Por último, uno no tiene la sensación de una mejora sustancial con respecto a otras entregas de la saga. El gunplay ha mejorado en algunos aspectos, es cierto, pero la sensación de dèja vu es constante; y evidentemente que Uncharted 4 recuerda a Uncharted 3, pero la historia y las sensaciones son únicas en cada entrega mientras que el poder de la narrativa en Just Cause no es el fuerte de la franquicia. JC4 vive de la espectacularidad, de las ideas frescas, de la locura y de la imaginación del usuario, pero da la sensación de que se queda corto en la mayor parte de apartados.

CONCLUSIÓN

Uno tiene la sensación de que Just Cause 4 pretende abarcar mucho pero acaba mordiendo más de lo que puede masticar. Al concepto del juego le falta definición, le falta pulido. Le falta seguir mejor la línea de sus propias pretensiones, le falta variedad y le falta claridad en la dirección. Y tal vez le falte incluso algo de presupuesto, de tiempo o de ambas cosas. De lo que no cabe duda es de que durante un buen rato el título es divertido pero el hueco entre esas dos primeras horas y el final del juego es demasiado grande como para no tenerlo en cuenta. La destrucción exagerada y las físicas imposibles solamente llevan la emoción hasta cierto punto y esperemos que para próximas entregas, si las hubiera, Avalanche y Square sepan construir mejor el juego que debería haber a partir de ahí. No nos equivoquemos, JC4 puede hacernos pasar buenos ratos, pero para que eso suceda debe tomarse a sorbos muy breves o nos hará rápidamente empalagoso.

LO MEJOR

  • Arranque muy entretenido
  • Las misiones principales
  • Montones de armas y vehículos

LO PEOR

  • Completamente plano en su progresión
  • Repetitivo hasta la saciedad
  • Técnicamente por debajo de lo deseable
  • Sensación de desaprovechamiento en general
6.5

Correcto

No es lo último ni lo más original, tampoco cuenta con la mejor ejecución, pero puede divertir si te gusta el género. Bien, pero mejorable.

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