Child of Light
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Child of Light: Ultimate Edition, análisis Switch

La carismática Aurora regresa de nuevo a la actualidad gracias a Child of Light: Ultimate Edition. Esta versión para Nintendo Switch cumple con su cometido y ofrece lo mismo que el título original.

Allá por 2014, Ubisoft se sacó de la chistera una de esas producciones que de vez en cuando provoca una exclamación –positiva- entre los jugadores. Child of Light fue un soplo de aire fresco en la compañía gala no sólo por la originalidad que atesoraba en casi todos los apartados, sino también por crear una nueva línea de productos que a día de hoy continúa estable (la de un seudotítulo indie, pero con un transatlántico tras de sí inyectando capital).

Ahora, a finales de 2018, volvemos a hablar del viaje de Aurora gracias a su lanzamiento en Nintendo Switch bajo el nombre de Child of Light: Ultimate Edition. Os contamos todas las novedades de esta versión.

Portátil por defecto

Vamos a ser claros y directos: Child of Light para Nintendo Switch apenas tiene cambios respecto a la versión original, más allá de todos los extras que fueron llegando posteriormente al videojuego (de ahí el sobrenombre de Ultimate Edition). Por un lado, esto puede parecer un error, pero por otro es justo lo necesario.

Esta versión de Child of Light atesora todo lo que hizo famoso al título original en su momento (y que recomendamos leer aquí, ya que este análisis sólo va hablar del port realizado por Ubisoft). El apartado gráfico permanece inalterable gracias a ese trazo artístico que tan bien sienta al reino de Lemuria. Una paleta de colores donde se combinan las tonalidades más cálidas y las más lúgubres cuando la situación lo requiere. No obstante, esto no sería importante si no fuera por el apartado técnico.

Child of Light se mueve con soltura en Nintendo Switch tanto en modo dock como en modo portátil, algo que se agradece. Además, cabe destacar la buena tasa de frames que posee. En ningún momento hemos notado una posible bajada (en sendos modos de juego), al igual que tampoco un reescalado en la resolución de la imagen.

Ubisoft le está cogiendo el truco a optimizar la consola de Nintendo lo mejor posible. Y eso siempre es de agradecer de cara al futuro. Así mismo, ha metido algunos alicientes en la faceta jugable. Por ejemplo, a Igniculus se le puede controlar tanto con el stick derecho como tocando la pantalla táctil, así como con uno de los Joy-Con en caso de que lo tenga un amigo.

Esta interacción con los controles y la pantalla es original, desde luego, ya que Igniculus puede salvar la papeleta en más de una ocasión. No obstante, la clave está en que es más un complemento puramente superficial que intrínseco a las mecánicas de juego.

Añadidos finales

Por otro lado. Esta Ultimate Edition incluye todos los contenidos descargables que llegaron justo tras lanzarse el juego, así como otros que se pusieron a la venta simultáneamente. Además, también se han corregido algunas estadísticas de combate de los personajes, en especial de Aurora. Son fallos menores que se subsanaron con parches para la ocasión, pero que ahora llegan de serie.

Sobra decir que este Child of Light: Ultimate Edition incorpora la traducción al castellano que tuvo el título original. Si por algo destacó la obra de Ubisoft es por estar contada al 100 % en verso, es decir, traducir esta producción fue una tarea titánica. Y sí, está incluida, sería absurdo sacarla del paquete.

CONCLUSIÓN

Child of Light: Ultimate Edition para Nintendo Switch es una nueva oportunidad de disfrutar de un original RPG por turnos. Una producción que mezcla una singular narración con una preciosa banda sonora, un apartado gráfico colorido y un sistema de batalla por turnos a la antigua usanza.

LO MEJOR

  • Volver a Lemuria sin contratiempos técnicos.
  • Incluye todos los DLCs lanzados.

LO PEOR

  • Casi nulas novedades si se ha disfrutado del original.
9

Excelente

Un título referente en su género, que destaca por encima de sus competidores y que disfrutarás de principio a fin, seguramente varias veces. Un juego destinado a convertirse en clásico con el paso de los años.